Una decisión que ha sacudido los pasillos de las agencias federales: Elon Musk, a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), ha activado una polémica purga de tarjetas de crédito del sistema público. Lo que parecía una iniciativa contra el despilfarro administrativo ha terminado afectando a cientos de miles de empleados… y esta solo sería la primera fase.
¿Quiénes están siendo afectados por esta desactivación masiva?

Más de 470.000 tarjetas de crédito vinculadas al aparato federal fueron canceladas sin previo aviso, afectando a empleados y ex empleados de más de 30 agencias gubernamentales. Según los datos revelados, estas tarjetas cumplían con al menos uno de los siguientes criterios:
- No registraron movimientos recientes.
- Estaban asociadas a personas fuera de programas activos.
- Presentaban actividad sospechosa o duplicada.
- Pertenecían a individuos fallecidos o de edad extrema (mayores de 120 años, en algunos casos).
La auditoría detectó que casi el 10% de las 4.6 millones de cuentas activas eran ineficientes o potencialmente fraudulentas. En total, estas tarjetas procesaban hasta 40.000 millones de dólares anuales en transacciones.
Musk declara guerra al fraude y al gasto superfluo

La medida se alinea con la cruzada personal de Elon Musk desde que asumió el liderazgo del DOGE: recortar gastos, eliminar burocracia y desmantelar lo que considera una administración inflada e ineficaz.
Según Musk, esta cancelación es apenas el comienzo. En paralelo, también se han reforzado los controles en préstamos de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA), con verificaciones estrictas de edad tras detectarse solicitudes a nombre de menores de edad y centenarios ficticios.
Medidas que van más allá de las tarjetas
Junto a esta limpieza en los sistemas de crédito, el DOGE, bajo órdenes directas de Musk, ha impulsado otras medidas polémicas:
- El cierre total de la USAID, la agencia estadounidense de cooperación internacional, generando fuertes críticas por sus efectos en la ayuda humanitaria.
- La eliminación de múltiples regulaciones consideradas «obstáculos burocráticos».
- Una mayor fiscalización sobre todo tipo de asignaciones y créditos gubernamentales.
La narrativa oficial sostiene que estas acciones son esenciales para “garantizar la eficiencia del gasto público”, pero críticos temen que se trate de una agenda de recortes ideológicos disfrazada de eficiencia administrativa.
¿Qué hay detrás de esta decisión?

Más allá de la auditoría, algunas voces interpretan esta medida como un movimiento político calculado. Con las elecciones acercándose, Musk ha intensificado sus acciones visibles como gestor público, en un momento en que su relación con Donald Trump también está bajo el foco mediático.
El propio Trump confirmó que Musk dejará su cargo pronto, lo que plantea dudas sobre si estas decisiones buscan dejar un “legado” de eficiencia… o un campo minado para el próximo equipo.
¿Qué viene después?
La cancelación masiva de tarjetas no es el fin, sino la fase uno de un plan más amplio. Musk ha prometido seguir con la reestructuración del sistema de gastos federales, apuntando ahora hacia viajes oficiales, subvenciones educativas y contratos de asesoría externa.
Quienes crean estar exentos, podrían sorprenderse pronto. El DOGE ya trabaja en una segunda ronda de auditorías enfocada en entidades estatales y municipales, lo que sugiere que el alcance de esta política está lejos de terminar.
Mientras algunos celebran el fin del despilfarro, otros ven un riesgo creciente de parálisis operativa y recortes injustos. Lo cierto es que, si tu cuenta de crédito está en el radar de DOGE, una sola condición podría bastar para perderla… sin previo aviso.
[Fuente: El Cronista]