Elon Musk, conocido por sus declaraciones provocadoras, ha respaldado una iniciativa que pone en jaque los principios básicos del empleo. Según sus afirmaciones, los trabajadores del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), creado bajo la administración de Donald Trump, están trabajando hasta 120 horas semanales sin recibir remuneración.
Esto ha generado un fuerte debate sobre los límites del esfuerzo laboral y la meritocracia. Veamos cómo esta polémica ha evolucionado y qué repercusiones podría tener.
Un departamento con una carga laboral extrema

Musk ha afirmado que el Departamento de Eficiencia Gubernamental, encargado de reducir el gasto público y reestructurar agencias gubernamentales en Estados Unidos, mantiene a sus empleados trabajando el equivalente a tres jornadas laborales completas por semana. Según sus palabras en la red social X, este ritmo extremo es clave para superar a los “burócratas” que trabajan 40 horas a la semana.
Desde la llegada del nuevo presidente a la Casa Blanca, el DOGE ha aplicado medidas drásticas, incluyendo despidos masivos y la suspensión de sueldos a empleados públicos. Además, ha solicitado acceso a plataformas financieras gubernamentales y desmantelado agencias de ayuda humanitaria. Estas decisiones han generado rechazo tanto en la ciudadanía como dentro del propio gobierno.
DOGE is working 120 hour a week. Our bureaucratic opponents optimistically work 40 hours a week. That is why they are losing so fast. https://t.co/dXtrL5rj1K
— Elon Musk (@elonmusk) February 2, 2025
El llamamiento a los «más inteligentes» para trabajar sin cobrar
En noviembre de 2024, el DOGE lanzó una convocatoria titulada “super high-IQ”, dirigida a personas con un coeficiente intelectual elevado, instándolas a trabajar sin recibir sueldo. Musk justificó esta medida argumentando que se necesitan “revolucionarios dispuestos a trabajar más de 80 horas semanales en recortes de costes poco atractivos”.
Ante las críticas recibidas, el empresario admitió que el trabajo en DOGE es monótono, generará opositores y no tendrá compensación. Sin embargo, defendió la iniciativa en una reunión privada con legisladores republicanos, solicitando respaldo para consolidar las reformas impulsadas por el departamento.
Reuniones con legisladores y la reacción del Congreso

Antes de esta reunión, Musk también dialogó con senadores republicanos para justificar el trabajo del DOGE, asegurando que busca rastrear el uso de impuestos y corregir fallos administrativos. Aunque reconoció haber cometido errores, insistió en que la reestructuración del gasto federal es necesaria y continuará adelante.
Para Donald Trump, la gestión de Musk ha sido un “gran trabajo”. El empresario compareció ante el Subcomité de Supervisión de DOGE en la Cámara de Representantes, donde enfrentó preguntas sobre los despidos masivos de empleados federales. Según The Washington Post, la reducción de personal ha causado gran impacto en el país, generando preocupación en el Congreso.
We are very grateful to the thousands of Americans who have expressed interest in helping us at DOGE. We don’t need more part-time idea generators. We need super high-IQ small-government revolutionaries willing to work 80+ hours per week on unglamorous cost-cutting. If that’s…
— Department of Government Efficiency (@DOGE) November 14, 2024
¿Hasta dónde llegará esta iniciativa?
A pesar del respaldo de algunos legisladores, no está claro si Musk logrará convertir su plan en ley. Muchos congresistas temen que apoyar medidas tan drásticas tenga un alto costo político. Mientras tanto, la indignación crece, con miles de ciudadanos manifestando su rechazo a través de quejas formales dirigidas a sus representantes.
La idea de que los trabajadores más inteligentes no merecen cobrar por su labor sigue generando controversia. ¿Se trata de una visión extrema del sacrificio por el bien común o de una amenaza directa a los derechos laborales? Lo cierto es que el debate está lejos de terminar.