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Ciencia

En el jardín de una casa de Luisiana hay una antigua lápida romana. ¿Cómo llegó hasta allí?

Los propietarios de la casa encontraron una lápida de mármol con inscripciones al limpiar su jardín.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Este año una pareja de Nueva Orleans encontró una lápida de 1.800 años de antigüedad en el jardín de su casa. La noticia se difundió y finalmente se pudo resolver el misterio de cómo es que una antigua lápida romana llegó a Luisiana.

Daniella Santoro y su esposo Aaron Lorenz encontraron una lápida de mármol con inscripciones mientras limpiaban el jardín de su histórica casa en el vecindario de Carrollton. Las inscripciones parecían estar en latín.

Santoro se puso en contacto con Ryan Gray, antropólogo de la Universidad de Nueva Orleans, y juntos comunicaron el hallazgo a otros expertos, incluyendo a Susann Lusnia, experta en historia clásica.

Una antigua reliquia romana

Se resolvió la primera parte del misterio: la lápida era romana, y la inscripción funeraria era la de un marinero llamado Sextus Congenius Verus, que había vivido alrededor del siglo II D.C.:

“A los Espíritus de los Muertos por Sextus Congenius Verus, soldado de la flota pretoriana de Misenensis, de la tribu (natio) de los BEssi (es decir, de Tracia), (quien) vivió 42 años (y) sirvió 22 como militar en el trirreme Asclepius. Atilius Carus y Vettius Longinus, sus herederos, hicieron (esto) para él, bien merecido”.
Eso significa que esta lápida debería estar en el museo de Civitavecchia, Italia.

“Llegamos a la conclusión de que ahora debía actuar el Equipo de Delitos de Arte del FBI”, explicó Gray en el Centro de Preservación doe Recursos de Nueva Orleans, en un informe. “Acordaron llevarse la lápida y guardarla en custodia hasta comenzar el proceso de repatriación. Con el camino legal para restituir la piedra a sus dueños legales en Italia, nos preguntamos cómo era que había llegado a un jardín de Carrollton”.

La respuesta llegó tres días después de que el centro publicara la noticia, cuando Erin Scott O’Brien vio que habían hallado la antigua lápida en la casa que antes había sido suya y de su ex esposo, y ahora pertenecía a Santoro y Lorenz.

“No podíamos creerlo”, dijo O’Brien en otro informe de Preservation in Print. Como creían que era una obra creada por un artista, O’Brien y su esposo pusieron la piedra en su jardín más de veinte años atrás, y se olvidaron de ella. Luego vendieron la casa en 2019. La piedra había sido de los abuelos de O’Brien.

Soldado estadounidense en Italia

En la Segunda Guerra Mundial, el abuelo materno de O’Brien, Charles Paddock Jr., había sido destinado a Italia. Allí se casó con su esposa Adele en 1946 y luego regresaron a Nueva Orleans, donde pusieron la lápida en una vitrina en su casa. Murieron en la década de 1980, pero nadie sabía cómo había llegado esa piedra allí.

Lusnia fue en persona al museo de Civitavecchia para confirmar que la lápida les correspondía. Durante la guerra, los bombardeos aliados destruyeron el museo, que perdió la mayor parte de sus colecciones y solo logró reabrir en 1970.

Es probable que jamás conozcamos los detalles de cómo fue que la lápida terminó en manos de Paddock, pero O’Brien dice que agradece que ahora vuelva a donde le corresponde estar.

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