Si has estado de turismo alguna vez en
París, posiblemente has acudido al museo del Louvre. Hay pocos sitios en el
planeta con tantas obras de arte, mención especial a esa legendaria Gioconda de
Leonardo da Vinci. Sin embargo, además de obras de arte, dentro del museo hay
apartamentos.
En realidad, existe toda una ala entera que escapa al bullicio del centro
de arte más concurrido del planeta, una especie de mini Versalles en forma de
apartamentos, y una vez residencia privada de Napoleón Bonaparte III, el único presidente de
la Segunda República Francesa y, posteriormente, emperador de los franceses
entre 1852 y 1870.
Estos complejos lujosos están escondidos
bajo el Ala Richelieu del centro, y durante mucho tiempo (actualmente se pueden
visitar) se mantuvieron alejados del público dado la ilustre serie de
personajes que vivían en ellos. Las viviendas, aunque se denominen “apartamentos”, tienen muy poco de lo que el común de los mortales entiende por ello.
Pasado el Ala Richelieu, una serie de escaleras
acceden a las diferentes estancias. Una placa en cada puerta explica el ilustre
o la reforma que tuvo lugar en su interior (durante el Segundo Imperio). Al
parecer, el propio museo contribuyó entre 1852 y 1857 a que los “apartamentos”
estuvieran tal y como fueron concebidos.
Se contrató a un gran número de
artistas, decoradores, tapiceros y similares para trabajar en muebles que
fueron diseñados al estilo de Luis XIV. Para los fanáticos al steampunk, también existe
una colección de herramientas científicas elaboradas de los siglos XVIII y
XVII.
Al parecer, cuando Napoleón III entró en
escena modernizó París. Inspirado por sus años en Londres, el hombre decidió
crear nuevas infraestructuras en la ciudad no muy diferentes de las que había
visto en la City, zonas que podían acomodar a la creciente población.
En cuanto al Louvre, el museo era una
fortaleza en el siglo XII, luego el palacio real hasta la Revolución Francesa,
y solo en 1793 fue declarado como museo nacional. Durante mucho tiempo, el ala
en realidad albergó al Ministerio francés. Posteriormente, en 1982, el ex
presidente François Mitterrand proclamó todo el Palais du Louvre como una
galería y espacio del museo.
Sea como fuere, estos apartamentos
ocultos bajo las obras de arte del museo sirvieron de espacio para los ricos,
lujo y grandiosidad exagerada que exalta como pocos el arte decorativo del
Segundo Imperio. [MessyNessy, Wikipedia]