Una vez más, hay gente que permite que una obra creada por la IA se meta en sus cerebros. En esta ocasión, la ficción especulativa para los europeos se titula “Europa 2031”. Y antes de esta fue “Crisis de inteligencia global 2028”, sobre el desempleo en los puestos administrativos, que hizo caer las acciones en la Bolsa. Pero con anterioridad, estuvo IA 2027, en que un agente superinteligente de IA mata a la humanidad. Dice el vicepresidente de EE.UU. que leyó esta última obra.
Los autores de Europa 2031 son ocho personas que se identifican como “un grupo reducido de investigadores de la IA, pensadores e inversores que han vivido sus carreras profesionales en la intersección entre la frontera de la IA y la política europea”.
El poder que tienen estos documentos no es algo bueno para el mundo. Sé de lo que hablo (al menos un poco) porque escribí un libro sobre situaciones hipotéticas y logré que se publicara en varios países.
Para escribir una obra especulativa tienes que empezar por algún final apocalíptico y luego, ir hacia atrás. Y eso, porque la ficción es un engaño. Solo tienes que retorcer la realidad y escribir paso a paso cómo llegarías a ese destino. Puedes ser abierto y directo en cuanto a que es una especulación pero los lectores igual pensarán que estás prediciendo el futuro.
Les dije a mis lectores que no basaran sus decisiones en lo que yo escribía y que jugar con las situaciones es para mí un hábito mental que me ayuda a controlar mi propia ansiedad, pero los que leen mis hipotéticas situaciones me dicen que se asustaron, y por todavía: me pidieron consejo.
Aprendí que la palabra escrita es el mejor medio para infundir miedo en las personas, y que las ideas que asustan, son perdurables.
Con eso en mente, lo que ahora está asustando a la gente es una obra de ficción especulativa en la que Europa no toma en serio la independencia en la IA. Comienza como cualquier obra barata de ciencia ficción con ese tipo de introducción que muestra algo sin explicarlo, del tipo de cosas que aprendes en los talleres para escritores:
Caroline se echa agua fría en la cara y se mira en el espejo del baño. Le tiemblan las manos. Se aferra al borde del lavabo y espera que se le pase. Por la pequeña ventana allí arriba puede ver un pedacito del cielo de Washington, plano, brillante.
¡Oh, pobre Caroline! ¿Qué le estaría pasando? La respuesta es que no logra convencer a Europa de que actúe a tiempo y termina sintiéndose amargada, desilusionada, dependiendo económicamente de una amistad multimillonaria después de renunciar a su empleo. Oh, y además, muere su madre.
Mirando la imagen completa, Europa está indefensa porque unos hackers usan la IA para anular sus desactualizadas salvaguardas. La economía europea, y tal vez la UE misma, están al borde de la muerte porque el continente ha quedado fuera de la carrera de la IA. Los dos bravucones del mundo, EE.UU. y China, son los que tienen todas las cartas.
Cuando la ficción empieza a influir en las decisiones reales
“Incluso en 2026 el continente podría haber cambiado su rumbo si hubiera tenido el coraje y la voluntad política de tomar medidas drásticas”, escriben los autores hacia el final de Europa 2031.
Según el Guardian, este relato ha dado lugar a “una febril discusión sobre la urgencia de que la UE tenga soberanía tecnológica”, en medio de las conversaciones del G7. Los miembros del parlamento europeo han leído esta obra y se han llevado a cabo conversaciones diplomáticas no oficiales entre Reino Unido y Alemania. Eso da miedo.
Mi opinión de las historias especulativas es que son mentiras, pero que logran despejar la niebla mental y en particular, si la situación que se propone es alguna sobre la que se está hablando sin pensar demasiado en lo que haría falta para que lleguemos a esa situación. Claro que hay escritores mejores que yo que lamentaron partes de lo que habían escrito como especulaciones. Por ejemplo, Kim Stanley Robinson dijo que sintió remordimiento después de parecer que respaldaba a las cripto como parte de una solución al cambio climático en su libro Ministerio del futuro.
Riveting talk by Kim Stanley Robinson this aft @Stanford. Says he regrets ever mentioning bitcoin/crypto in Ministry for the Future (calls it a fraudulent scam) & spoke about how we are in a very different structure of feeling on the polycrisis now than when he wrote it in 2019 pic.twitter.com/fcw6zZCa7E
— Britt Wray, PhD (@brittwray) June 5, 2022
Por eso, muchachos y muchachas, les digo que esas historias son ante todo un invento de alguien. Y al leerlas, hay que tomar en cuenta ese detalle.