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Ciencia

Encontraron dos tumbas de 5.000 años en Egipto con muros que se adelgazan hacia arriba: los arqueólogos creen que revelan cómo nacieron las pirámides

El Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto descubrió dos tumbas del Período Dinástico Temprano en la necrópolis de Jabal al-Tayr, en Minya. Su diseño de muros que se estrechan desde la base hacia arriba anticipa los principios de ingeniería que siglos después darían forma a la pirámide escalonada de Djoser y, finalmente, a las grandes pirámides de Giza
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Las pirámides de Giza no surgieron de la nada. Detrás de cada bloque de Keops hay siglos de prueba, error y aprendizaje acumulado que rara vez queda registrado en el récord arqueológico. Por eso el hallazgo en la necrópolis de Jabal al-Tayr, en la gobernación de Minya, resulta tan significativo: dos tumbas de unos 5.000 años de antigüedad con una característica constructiva que los arqueólogos nunca habían documentado en este período, y que apunta directamente al origen del pensamiento ingenieril que hizo posibles las pirámides.

La misión del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto fechó las sepulturas en el Período Dinástico Temprano, entre el 3100 y el 2686 antes de Cristo, una etapa en la que el primer estado faraónico se estaba consolidando y los constructores experimentaban con formas de hacer durar sus monumentos.

Muros que se adelgazan: la lógica estructural que precedió a la pirámide

Interior Tumba
© Aleksandra Tokarz – Shutterstock

Lo que distingue a la primera tumba es su técnica de construcción: los muros son más anchos en la base y se van estrechando progresivamente hacia la parte superior. Mohamed Abdel Badie, jefe del Sector de Antigüedades egipcias, explicó que este principio no fue decorativo sino funcional: reflejaba una comprensión temprana de la estabilidad, la distribución del peso y el equilibrio estructural.

Los investigadores creen que esta solución de ingeniería representa una etapa anterior al desarrollo de la pirámide escalonada del faraón Djoser, diseñada por el célebre Imhotep, y un eslabón en la cadena que llevaría a las pirámides completas de Giza. En otras palabras, los constructores de Jabal al-Tayr estaban resolviendo, de forma empírica, el mismo problema que los grandes arquitectos del Imperio Antiguo resolverían siglos después a escala monumental.

La tumba también preserva evidencia de sus técnicas de trabajo: líneas de óxido en la piedra que sirvieron como guías de corte, y grandes soportes de madera utilizados para reforzar los muros, algunos extendidos a lo largo de toda la estructura y otros colocados como elementos independientes. Partes de la construcción fueron saqueadas en períodos posteriores para reutilizar los bloques, pero los sectores conservados mantienen suficiente detalle para el análisis, tal como documentó Archaeology Magazine en su cobertura del descubrimiento.

El vínculo con la tumba del rey Den en Abidos

El doctor Hisham El-Leithy, secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, señaló que los estudios preliminares revelan una notable semejanza entre estas tumbas y el complejo funerario del rey Den en Abidos, uno de los gobernantes más importantes de la Primera Dinastía.

Esa conexión arquitectónica tiene implicaciones más amplias. Sugiere que durante los primeros siglos del estado egipcio, constructores de distintas regiones compartían ideas sobre diseño funerario, lo que implica un grado de intercambio técnico e institucional mayor del que se suponía para ese período tan temprano de la historia faraónica. La segunda tumba, ubicada al sur de la primera y con un plano muy similar, se encuentra en un estado de conservación notablemente mejor, lo que permite comparar ambas estructuras y refuerza la hipótesis de una tradición constructiva compartida.

Un cementerio que abarca 3.000 años de historia funeraria

El yacimiento no se limita al Período Dinástico Temprano. El doctor Sami Dardiri, jefe de la misión arqueológica, informó que el equipo también descubrió parte de un cementerio Predinástico con enterramientos en posición fetal, una práctica funeraria característica del período anterior al surgimiento de los faraones.

Junto a varios de los difuntos aparecieron vasijas de cerámica con bordes negros que permitieron datar los enterramientos en las fases Naqada II y Naqada III, etapas cruciales inmediatamente previas a la unificación política de Egipto. Algunos cuerpos estaban envueltos en esteras de fibra vegetal, en su mayoría descompuestas. La misión identificó además enterramientos individuales y colectivos del Período Tardío, algunos dentro de restos de ataúdes de madera, lo que demuestra que Jabal al-Tayr continuó funcionando como espacio funerario sagrado durante al menos tres milenios.

Según el ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, el conjunto ofrece una visión excepcional de los experimentos arquitectónicos que precedieron a las grandes pirámides de piedra, cuando los constructores aún estaban aprendiendo a transformar el entierro, el poder y la ingeniería en monumentos destinados a perdurar. Las excavaciones en el sitio continúan.

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