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Ciencia

Nevada se prepara para alojar una máquina capaz de escuchar el universo como nunca antes

Caltech construirá en Nevada el Deep Synoptic Array, una red de 1.650 antenas diseñada para transformar la radioastronomía. El sistema podrá detectar señales cósmicas extremadamente débiles, generar imágenes en tiempo real y multiplicar el catálogo de fuentes de radio conocidas en el universo.
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Un telescopio que no mira el cielo: lo escucha

El universo no solo brilla. También emite ondas de radio. Algunas llegan desde chorros de energía lanzados por agujeros negros, otras desde estrellas muertas que giran como faros cósmicos, y otras desde explosiones tan breves y potentes que todavía desafían a los astrónomos.

Para captar esas señales hace falta una tecnología muy distinta a la de los telescopios ópticos. No se trata de observar luz visible, sino de escuchar emisiones de radio que viajan por el cosmos durante millones o miles de millones de años.

Eso es lo que quiere hacer el Deep Synoptic Array, o DSA: una red de 1.650 antenas que Caltech planea construir en un valle remoto de Nevada. Si todo avanza según lo previsto, el sistema estará listo hacia 2029 y se convertirá en uno de los instrumentos más ambiciosos de la astronomía moderna.

Por qué Nevada es el lugar elegido

El sitio elegido no es casual. Para un radiotelescopio, el silencio es tan importante como el tamaño. Una señal débil procedente de una galaxia lejana puede perderse fácilmente entre interferencias de teléfonos, satélites, radares, antenas, vehículos o redes de comunicación.

Por eso el DSA se instalará en una zona aislada y radio-silenciosa del Great Basin, en Nevada. Allí, la baja densidad de población y la geografía ayudan a reducir la contaminación electromagnética. En otras palabras: menos ruido humano para poder escuchar mejor el universo.

El desafío es enorme. Las antenas estarán distribuidas sobre un área de unos 20 por 16 kilómetros, conectadas por una infraestructura capaz de combinar sus señales como si fueran partes de un único instrumento gigantesco.

Nevada se prepara para alojar una máquina capaz de escuchar el universo como nunca antes
© Monachil Geografic – Youtube.

La clave no está solo en tener muchas antenas

Los radiotelescopios tradicionales suelen dividirse en dos grandes familias. Por un lado, están los platos enormes, muy sensibles para detectar señales débiles. Por otro, los arreglos de muchas antenas, capaces de producir imágenes más nítidas combinando la información de distintos puntos.

El DSA intenta unir lo mejor de ambos mundos. Sus 1.650 antenas, cada una de algo más de seis metros de diámetro, trabajarán juntas para obtener sensibilidad, resolución y velocidad de observación.

Caltech sostiene que, una vez terminado, podrá relevar el cielo 100 veces más rápido que cualquier radiotelescopio actual. También podrá generar imágenes de radio en tiempo real, algo que sus responsables describen como una especie de “cámara de radio”.

Esa diferencia importa porque muchos fenómenos cósmicos son transitorios. Aparecen, duran segundos, minutos u horas, y desaparecen. Si el telescopio tarda demasiado en procesar la información, el evento ya pasó.

El misterio de las ráfagas rápidas de radio

Uno de los grandes objetivos del DSA serán las fast radio bursts, o ráfagas rápidas de radio. Son explosiones de energía extremadamente breves, algunas de apenas milisegundos, que pueden liberar en un instante tanta energía como el Sol en varios días.

Desde que fueron descubiertas, las FRB se convirtieron en uno de los grandes misterios de la astrofísica. Algunas parecen repetirse. Otras ocurren una sola vez. Algunas provienen de galaxias lejanas. Otras podrían estar asociadas a objetos extremos como magnetars, estrellas de neutrones con campos magnéticos gigantescos.

El problema es que muchas de estas señales son difíciles de localizar con precisión. El DSA busca cambiar eso. Al generar alertas e imágenes en tiempo real, podrá compartir información rápidamente con otros observatorios ópticos, infrarrojos o de rayos X, para que apunten al mismo punto del cielo y completen la historia.

De 20 millones de fuentes a más de mil millones

Hasta ahora, todos los radiotelescopios del mundo han identificado alrededor de 20 millones de fuentes de radio. Caltech estima que el DSA podría igualar esa cifra en su primer día de operaciones y alcanzar más de mil millones de fuentes nuevas al final de su relevamiento inicial.

Ese salto no es solo una cuestión de cantidad. Cuantas más fuentes se detectan, mejor se puede entender la estructura del universo, la evolución de las galaxias, la actividad de los agujeros negros, la distribución de materia y los fenómenos extremos que aparecen y desaparecen en el cielo.

La radioastronomía pasaría así de trabajar con mapas relativamente incompletos a contar con una imagen mucho más rica y dinámica del universo.

Una avalancha de datos para una nueva astronomía

El DSA no será solo una colección de antenas. También será una máquina de datos. Sus señales se combinarán mediante sistemas de cómputo avanzados capaces de procesar información a enorme velocidad y convertirla en productos científicos casi inmediatamente.

La idea es que la comunidad astronómica pueda acceder a imágenes, alertas y datos sin tener que esperar meses de procesamiento. Eso cambia la forma de investigar. Permite reaccionar rápido ante fenómenos fugaces, coordinar observaciones globales y abrir la puerta a descubrimientos inesperados.

En astronomía, muchas veces lo más importante no es confirmar lo que se esperaba, sino encontrar algo que nadie había imaginado.

Nevada puede convertirse en una nueva capital del universo profundo

Cuando esté terminado, el Deep Synoptic Array no verá galaxias con los ojos. Las escuchará con una sensibilidad inédita. Captará señales débiles, repetirá observaciones del cielo una y otra vez, buscará pulsos fugaces y convertirá el ruido cósmico en mapas cada vez más precisos.

Todavía faltan permisos, construcción, despliegue y pruebas. Pero el proyecto ya marca una dirección clara: la astronomía del futuro no dependerá solo de telescopios gigantes mirando un punto del cielo, sino de redes capaces de observar grandes regiones, muchas veces, en tiempo real.

Nevada, un paisaje asociado al desierto, al silencio y a las grandes distancias, podría convertirse en uno de los lugares donde la humanidad aprenda a escuchar mejor el universo.

 

 

Fuente: Infobae.

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