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Ciencia

El cometa interestelar 3I/ATLAS tiene 30 veces más deuterio que cualquier cometa de nuestro sistema solar: los datos del James Webb sugieren que se formó hace 12.000 millones de años a –243 °C

Un estudio publicado en Nature revela que el cometa interestelar 3I/ATLAS tiene una composición isotópica sin equivalente en nuestro sistema solar: 30 veces más deuterio que cualquier cometa local y proporciones de carbono que apuntan a un origen en los primeros tiempos de la galaxia, hace hasta 12.000 millones de años, en un entorno a –243 °C
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Cuando el cometa interestelar 3I/ATLAS comenzó a alejarse del Sol en diciembre de 2025, los astrónomos sabían que tenían una ventana muy estrecha para hacer algo que nunca antes había sido posible: analizar en detalle la química de un objeto llegado de otro sistema estelar. Lo que encontraron en los datos del telescopio James Webb y del observatorio ALMA no tiene precedentes en la historia de la astronomía.

El estudio, publicado este 22 de junio en la revista Nature y liderado por el doctor Martin Cordiner del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, revela que 3I/ATLAS posee una composición isotópica completamente ajena a todo lo conocido en nuestro vecindario cósmico. Los resultados sugieren que el cometa se formó hace entre 10.000 y 12.000 millones de años en un entorno extremadamente frío, posiblemente en uno de los sistemas planetarios más antiguos de la galaxia.

30 veces más deuterio: la huella de un frío extremo

Deuterio
Partícula estándar de deuterio © By Cush – Own work, Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=132085451

El instrumento NIRSpec del James Webb detectó en el agua del cometa niveles de deuterio (el isótopo pesado del hidrógeno, presente en el «agua pesada») unas 30 veces superiores a los observados en cualquier cometa de nuestro sistema solar. Esa proporción no es un detalle menor: la cantidad de deuterio en el agua de un cometa funciona como un termómetro del pasado, ya que las temperaturas más altas destruyen el agua deuterada y la convierten en agua ordinaria.

«Esa alta abundancia de agua pesada solo puede ocurrir, según nuestra comprensión de la astroquímica, en un entorno muy frío», explicó Cordiner. Los modelos apuntan a una temperatura de formación de aproximadamente –243 °C, apenas 30 grados por encima del cero absoluto, en la región exterior de un disco protoplanetario que nunca recibió el calor suficiente para reelaborar sus hielos primitivos.

De acuerdo con la cobertura de la NASA Science, durante su formación el material que compone 3I/ATLAS estuvo expuesto a radiación intensa pero no a un calor prolongado que hubiera transformado su hielo de agua pesada en el tipo de H₂O que conocemos en la Tierra.

El carbono que delata una galaxia joven

Galaxia
© By NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team STScI/AURA) – http://hubblesite.org/newscenter/archive/releases/2005/01/image/ahttp://www.spacetelescope.org/images/opo0501a/ ([cdn.spacetelescope.org/archives/images/screen/opo0501a.jpg direct link]), Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=119211
El James Webb no fue el único telescopio que dejó datos desconcertantes. Las observaciones de ALMA añadieron una segunda pista igual de reveladora: las proporciones de carbono-12 frente a carbono-13 en el cometa son inusualmente altas comparadas con las de los cometas del sistema solar, los planetas, los meteoritos e incluso la mayoría de las regiones cercanas de formación estelar.

Esa firma de carbono tiene una interpretación precisa: los sistemas estelares se enriquecen progresivamente con carbono-13 a medida que generaciones sucesivas de estrellas nacen, viven y mueren. Un exceso de carbono-12 frente al 13 indica que el material del que nació 3I/ATLAS aún no había sido procesado por muchas generaciones estelares, lo que sitúa su origen en los primeros tiempos de la historia de la galaxia. «Encontrar estas razones isotópicas raras es fascinante, pero la imagen más grande es mirar las posibilidades de química prebiótica en otros lugares de la galaxia», señaló la doctora Stefanie Milam, también del Centro Goddard.

¿Es nuestro sistema solar el raro?

El hallazgo tiene una implicación que los investigadores ya están debatiendo abiertamente: si 3I/ATLAS representa una química tan distinta a la nuestra, podría ser nuestro sistema solar el que es atípico, y no el visitante interestelar. Cyrielle Opitom, astrónoma de la Universidad de Edimburgo y coautora del estudio, señaló en declaraciones a Scientific American que los cometas que hemos estudiado durante siglos podrían ser inusuales en comparación con la mayoría de los cometas del universo.

3I/ATLAS es solo el tercer objeto interestelar identificado cruzando nuestro sistema solar, después de 1I/ʻOumuamua en 2017 y 2I/Borisov en 2019. A diferencia de sus predecesores, este visitante llegó con suficiente brillo y actividad como para permitir un análisis químico detallado, algo que los científicos aprovecharon al máximo antes de que el cometa continuara su camino hacia el espacio interestelar. Con el observatorio Vera C. Rubin en Chile comenzando ahora una encuesta del cielo que durará una década, es probable que más objetos de este tipo sean identificados en los próximos años.

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