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Ciencia

Encontraron una escultura romana de 2.000 años dentro de una tumba prehispánica en México. El problema es que nadie ha podido explicar cómo llegó hasta allí

El hallazgo de una pequeña cabeza de terracota en el valle de Toluca lleva décadas generando debate. Su estilo apunta al Imperio romano, pero su contexto arqueológico no encaja con la historia conocida sobre el contacto entre continentes.
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La historia de América suele contarse de forma bastante lineal. Un mundo aislado hasta finales del siglo XV, un cruce del Atlántico y, a partir de ahí, el contacto entre dos realidades separadas durante milenios.

Pero hay objetos que no encajan en ese relato. Y a veces, no hace falta más que una pieza pequeña para abrir una grieta.

Una tumba sellada y un objeto que no debería estar ahí

En 1933, el arqueólogo José García Payón excavaba en Tecaxic-Calixtlahuaca, un importante asentamiento prehispánico del valle de Toluca. Allí apareció una tumba cerrada, asociada a una ocupación mesoamericana tardía.

Dentro, entre los restos del enterramiento, había algo inesperado: una pequeña cabeza de terracota. No estaba en la superficie, ni fuera de contexto. Formaba parte del conjunto funerario. Y eso es lo que la convierte en un problema.

Rasgos que apuntan directamente al mundo romano

La pieza no tiene un estilo local. Sus proporciones, el tratamiento del rostro, la barba y el peinado encajan con modelos mediterráneos. Varios especialistas han señalado su similitud con obras del periodo romano, especialmente entre los siglos II y III d. C.

No es una coincidencia vaga. Es bastante específica. Además, los análisis de termoluminiscencia realizados décadas después situaron su fabricación en un rango compatible con la antigüedad precolombina. Es decir, no parece una falsificación moderna introducida posteriormente.

El detalle que lo complica todo: el lugar

Encontraron una escultura romana de 2.000 años dentro de una tumba prehispánica en México. El problema es que nadie ha podido explicar cómo llegó hasta allí
© Dr. Michael E. Smith. Professor of Anthropology, Arizona State University.

Si la pieza hubiera aparecido en la costa, la discusión sería distinta. Siempre cabría imaginar un arribo accidental, un objeto arrastrado por corrientes o transportado por rutas poco claras. Pero no fue así.

Apareció en el interior de México, en una región elevada y alejada del Atlántico. En un sitio que, en principio, no debería tener ningún contacto directo con el mundo mediterráneo. Ese detalle es clave. Porque obliga a pensar no solo en el objeto, sino en su recorrido.

Las teorías que intentan explicarlo

A partir de aquí, las explicaciones se dividen. La más llamativa es la posibilidad de contactos transoceánicos antes de Colón. Viajes accidentales de navegantes del mundo antiguo que, por deriva o naufragio, habrían alcanzado América.

Es una hipótesis sugerente. Pero tiene un problema evidente: no hay evidencia arqueológica sólida que la respalde más allá de este caso. También existen explicaciones más conservadoras.

Una introducción en época colonial temprana, cuando ya existían intercambios entre continentes. O incluso un error en el contexto arqueológico. Algunos han planteado la posibilidad de fraude, aunque nunca se ha demostrado de forma concluyente.

Lo que realmente impide cerrar el caso

El punto débil no está tanto en la pieza como en la documentación. La excavación de 1933 no cuenta con los estándares actuales. Faltan registros detallados, fotografías in situ, planos precisos. Elementos que hoy serían imprescindibles para confirmar sin dudas el contexto del hallazgo.

Eso deja un margen de incertidumbre difícil de eliminar. Y es ahí donde el debate se mantiene vivo.

Una anomalía que sigue abierta

La cabeza de Tecaxic-Calixtlahuaca no ha reescrito la historia. Ni probablemente lo hará por sí sola. Pero tampoco ha sido descartada. Sigue siendo una anomalía.

Una de esas piezas que no encajan del todo en el relato dominante, pero que tampoco pueden ignorarse sin más. Un objeto pequeño, silencioso, que lleva casi un siglo planteando la misma pregunta. Y que, por ahora, sigue sin respuesta clara.

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