Se trata de un Volkswagen Passat, aunque no este.

Hace algunos años en Brooklyn caminĂ© hasta donde pensĂ© que habĂ­a dejado mi coche pero me encontrĂ© con la calle vacĂ­a; todos los coches habĂ­an sido remolcados debido a que iban a grabar una pelĂ­cula. DespuĂ©s de 15 minutos conversando molesto con la policĂ­a, por fin lo encontrĂ©. Mi coche en realidad estaba a unos 30 metros de donde yo pensaba que estaba. “Oficial, no me lo va a creer... soy idiota”, le tuve que explicar.

AĂșn asĂ­, mi caso no es nada en comparaciĂłn a lo que le sucediĂł a este tipo en Alemania que olvidĂł dĂłnde habĂ­a dejado su coche durante 20 años.

El coche, segĂșn Metro, era un Volkswagen Passat y su propietario, de ahora 76 años de edad, lo reportĂł extraviado en el año 1997 despuĂ©s de haberlo estacionado en un parking de FrĂĄncfort y olvidarse de Ă©l. Recientemente, mientras el parking estaba en proceso de ser demolido, descubrieron que ahĂ­ estabael Passat, aunque evidentemente no funcionaba, segĂșn cuenta el Augsburger Allgemeine.

CortesĂ­a de Google Translate, aquĂ­ tienen la noticia de medios locales al respecto (no tengo idea de si esta traducciĂłn es correcta, pero me encanta):

Esto fue hace 20 años y en algĂșn momento encuentras la paz al respecto. Uno comienza a olvidar las cosas, aunque a veces piensas en secreto dĂłnde podrĂ­a estar circulando tu coche hoy en dĂ­a. Pero despuĂ©s la policĂ­a te llama y el coche ha regresado, o mejor dicho, en realidad nunca se habĂ­a ido.

Durante dos décadas estuvo exactamente donde lo había dejado su propietario estacionado. Estuvo oxidåndose todo este tiempo en el parking de un edificio industrial, y probablemente habría continuado allí por mås tiempo, sino es porque demolerían el edificio. Ha sido ahora después de todo este tiempo que el coche olvidado volvió a obtener atención.

Sin embargo, cuando se encontraron de nuevo el propietario de ahora 76 años de edad se dio cuenta que el amor tambiĂ©n se habĂ­a oxidado, asĂ­ que no tenĂ­a motivo para encenderlo de nuevo. Su Ășltimo viaje fue hacia el cementerio de coches (desguace).

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Es una historia real, muy real. Mi coche tampoco se fue jamĂĄs, siempre estuvo ahĂ­ en la otra calle y en mi corazĂłn.