Image: La carta original (The Royal Society)

Una carta encontrada por el historiador Salvatore Ricciardo mientras hojeaba unos documentos almacenados en la Royal Society Library en Londres ponen fin a décadas de misterio. El documento revela de una vez por todas que no hubo nadie tratando de enfrentar a Galileo con la Iglesia modificando sus palabras.

Escrita originalmente hace más de 400 años, en 1613, la carta pone fin a uno de los grandes debates entre los historiadores: si los allegados a la iglesia modificaron los escritos de Galileo para hacer que sus puntos de vista sonaran más extremos y meterlo así en problemas con la Inquisición.

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Galileo Galilei, una de las mentes científicas más brillantes de todos los tiempos, tenía entre sus muchos logros ayudar a cimentar la idea de que la Tierra orbita alrededor del Sol, y no a la inversa. Sin embargo, en ese momento de la historia, la iglesia tenía muy claro que la Tierra estaba ubicada en el centro del Universo, (como Dios lo había planeado), y no, como sugirió el astrónomo Nicolás Copérnico en 1543, orbitando alrededor del sol.

En sus escritos, Galileo estuvo de acuerdo con Copérnico, basándose en sus propias observaciones. También sugirió que partes de la Biblia no deberían tomarse de manera literal con respecto a nuestro lugar físico en el cosmos.

Image: CC

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Ocurre que hasta hace muy pocos días, existían dos versiones de su famoso texto, uno con un lenguaje bastante polémico, y otro que adoptaba un enfoque más diplomático para revertir siglos de pensamiento científico. La pregunta era: ¿qué versión fue la primera?

Y aquí llega el descubrimiento de Ricciardo. Según ha explicado el historiador a Nature:

Pensé: ‘No puedo creer que haya descubierto la carta que prácticamente todos los eruditos de Galileo pensaron que se había perdido irremediablemente. Parecía aún más increíble porque la carta no estaba en una biblioteca oscura, sino en la biblioteca de la Royal Society.

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La carta representa el primer registro escrito que tenemos de las vistas heliocéntricas de Galileo, presentadas en pluma y tinta para su amigo Benedetto Castelli, un matemático de la Universidad de Pisa en Italia.

Image: Galileo (Wikimedia Commons)

Hasta ahora, Galileo siempre había insistido en que la copia de su carta que se usó para provocar el conflicto con el Vaticano, copiada y transmitida por un fraile dominico llamado Niccolò Lorini, se había manipulado para aparentar que sus puntos de vista parecían más extremos de lo que realmente eran.

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Sin embargo, la carta encontrada parece contradecir eso: en ella se muestra tanto la redacción original (primero enviada a Castelli) como las ediciones de Galileo en la parte superior, diluyendo su vocabulario. Al parecer, Galileo copió esta versión editada y la transmitió al Vaticano en su defensa.

Dicho de otra forma, Galileo suavizó su redacción, pero no antes de que la copia original se hubiera extendido más allá de su control. El original fue en realidad el que pasó por Lorini, de acuerdo con este último descubrimiento.

Por cierto, para aquellos que no lo recuerden, a pesar de la autoedición, a Galileo se le ordenó que renunciara a sus puntos de vista heliocéntricos, algo a lo que se negó rotundamente y que le llevó a una condena por herejía en 1633 y una pena de prisión que luego se conmutó por el arresto domiciliario que duró los últimos nueve años de su vida. [ScienceAlert, Nature]