Image: Darwin (Getty)

Seguramente lo has escuchado en algún momento de tu vida: “Los bebés nacidos entre dos primos tienen más probabilidad de tener defectos de nacimiento”. Ocurre que, curiosamente, el mismísimo Charles Darwin, el hombre que mejor podría saberlo, se casó con su prima. ¿Qué dice la ciencia sobre ello?

Y no solo Darwin, Einstein también se casó con su prima, o la Reina Victoria con su primo. A priori, personajes que debían saber que el apareamiento con un pariente cercano transmite genes tan malos que pueden conducir a mutaciones genéticas mortales, ¿verdad?

De hecho, en Estados Unidos es ilegal casarte con tu primo hermano en hasta 24 estados, aunque también es cierto que durante la mayor parte de la historia occidental, la gente no tenía más remedio que casarse con quienes vivían cerca, lo que a menudo significaba hacerlo dentro de una familia, por lo general, extensa.

Image: Einstein con su prima y seduta esposa, Elsa Einstein (Wikimedia Commons)

Hace unas semanas, Yaniv Erlich, científico de datos en la Universidad de Columbia, publicó un estudio en la revista Science analizando los datos genéticos de millones de perfiles de genealogía online. Entre otras cosas, los investigadores pudieron determinar en qué momento de la historia casarse con tu primo pasó de moda, y el grado promedio de relación entre las parejas casadas en la actualidad.

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Con esos datos se hicieron la gran pregunta: ¿es realmente malo tener hijos con tu primo? Según los datos de Erlich:

De 1650 a 1850, muchas personas se pueden haber casado con su primo hermano y muchas personas se casaron con alguien que no estaba relacionado con ellos. Pero en un siglo, eso cambió. En 1950, las parejas casadas eran, en promedio, más como séptimos primos.

Image: Freestocks

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Una explicación para este cambio es que cuando los métodos de transporte mejoraron, los solteros y solteras tuvieron acceso a parejas potenciales a los que su lejanía geográfica les era imposible conocer. De ahí que antes la mayoría de la gente terminaba casándose con alguien que vivía en un radio tan corto como “familiar”.

Se sabe que los primos hermanos comparten el 12.5% de su ADN. Los hermanos, al igual que los padres y los hijos, comparten aproximadamente el 50%. Por lo tanto, cualquier niño que resulte de una unión de primos hermanos tendrá una porción considerable de genes de aspecto similar.

Y eso puede ser un problema. O no tanto.

Mientras más ADN compartes, mayor es la probabilidad de que tu descendencia tenga una enfermedad genética específica, tales como la fibrosis quística o anemia drepanocítica. Sin embargo, también hay que tener en cuenta otro dato muy importante: no tienes que estar enfermo para darle a tu hijo una enfermedad genética.

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Photo: Liana Mikah

Veámoslo con el ejemplo de la fibrosis quística. La causa un defecto en el gen CFTR. Pero necesita dos copias del gen defectuoso para realmente contraer la enfermedad. Po tanto, si solo tienes una copia defectuosa, no se verá afectado. En cambio, eres lo que se llama un portador.

¿Qué ocurre? Que si un portador se casa con alguien que no es portador, no hay riesgo de que los niños se enfermen. Pero cuando ambos padres llevan una copia defectuosa de CFTR, los niños tienen un 25% de probabilidades de heredar dos copias del gen y tener la enfermedad.

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Dicho de otra forma, para ver lo peligroso que es casarse con tu primo o prima hermano/a, debemos calcular las posibilidades de que dos primos hermanos tengan una copia de la misma enfermedad genética.

Para ello deberíamos dar varios pasos hacia atrás, por ejemplo con los abuelos, aunque realmente al final lo convertiríamos en un juego de “qué pasaría si ambos abuelos son portadores frente a uno solo? ¿Qué pasaría si uno de tus hijos es portador? ¿Y si esos niños se casan con otros portadores, o no?”

Image: Marco legal de Estados Unidos para casarte con un primo hermano. Rojo ilegal, azul, legal (Wikimedia Commons)

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Sin embargo, se estima que entre el 4 y el 7% de los niños nacidos de primos hermanos tienen defectos de nacimiento, en comparación con el 3 o el 4% de los niños cuyos padres tienen parentesco más lejano.

Dicho de otra forma, no hay casi diferencia, aunque, y aquí está el quid de la cuestión, esa es la probabilidad de una enfermedad genética en particular. Pero hay miles que podrían estar escondidas en tu árbol genealógico.

Además, si tus hijos también se casan con sus primos hermanos y sus hijos se casan con sus primos hermanos, es una receta perfecta para el desastre. Porque en lugar de introducir genes nuevos y potencialmente útiles en el conjunto de genes de la familia, estás reciclando los antiguos (y quizás, posiblemente peligrosos).

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En definitiva, casarte con tu primo hermano conlleva cierto riesgo, aunque las probabilidades de descendencia saludable mejoran dramáticamente con cada nueva distancia de relación. Los primos segundos comparten solo el 6.25% de sus genes y los primos terceros comparten poco más del 3%.

Los primos séptimos, la distancia promedio entre la mayoría de los cónyuges modernos, no tienen ninguna relación genética significativa en absoluto. [PopularScience, Science]