Si has visto el viral que pulula por las redes, quizá te sorprenda saber que es completamente cierto: los dígitos de la velocidad de la luz coinciden en orden con los dígitos de una de las coordenadas de la Gran Pirámide de Guiza, concretamente la latitud. ¿Coincidencia? Sí, y no es tan extraño como parece.

Como bien indica la imagen, la velocidad de la luz en el vacío es de 299.792,458 metros por segundo. En decimales, la latitud de la Gran Pirámide de Guiza es 29,9792458 (más o menos). Otras versiones del viral dicen que es la latitud exacta de la cumbre de la pirámide, lo que le da un toque aún más místico.

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Pero hay varios problemas en esta correlación tan perfecta. Para empezar, los antiguos egipcios no medían el tiempo en segundos ni la distancia en metros (lo hacían en codos), y por supuesto no tenían idea de cuál era la velocidad de la luz. El sistema métrico fue adoptado en Francia en el año 1795 y los físicos no definieron la rapidez de la luz con la precisión actual hasta 1983.

Por otro lado, la latitud no se expresa con nueve dígitos, sino con cinco. Poner más de cinco dígitos es redundante e inútil, pero lo puedes hacer. Según GeoHack, la cumbre de la Gran Pirámide está en las coordenadas 29° 58′ 45.03″ N, 31° 8′ 3.69″ E, lo que en decimales se traduce a 29.979175, 31.134358. Si juegas un poco con el número para que coincida exactamente con la velocidad de la luz, puedes decir que la latitud es 29,9792458, lo que sobre el mapa te deja en un lateral de la pirámide.

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Sigue siendo asombroso, ¿no? Bueno... aunque el viral hable de “coordenadas”, la única coincidencia es la latitud: en todo momento hemos forzado la longitud para situarnos sobre El Cairo. En realidad hay cientos de miles de kilómetros de lugares que podrían haberse usado para buscar una correlación. En la latitud 29,9792458 está, por ejemplo, el estado de Chihuahua, en México, y eso no significa que debamos venerar a los perros chihuahua por alguna razón.

Así que, respondiendo a la pregunta de la imagen: sí, es coincidencia que la velocidad de la luz tenga los mismos dígitos que la latitud de la Gran Pirámide. No nos gustan las casualidades y nos encanta buscar conexiones entre dos cosas aparentemente inconexas, pero eso es lo que nos define como humanos. Eso y construir unas pirámides cojonudas.

[David S. Anderson, Metabunk]