Hace apenas unos años, el aceite de oliva se convirtió en uno de los productos que más se encarecieron en los supermercados españoles. Ahora el sector observa con preocupación un escenario completamente diferente: que una cosecha abundante y unas reservas elevadas terminen provocando una caída demasiado brusca de los precios.
Por eso, el Ministerio de Agricultura prepara para la campaña 2026/2027 un mecanismo que permitiría retirar temporalmente parte de la producción del mercado si se detecta una situación de sobreoferta.
El mecanismo se activa a partir de un umbral concreto
La norma prevista establece que el sistema podría ponerse en marcha si las existencias al comienzo de la campaña, sumadas a la producción estimada, alcanzan el 120 % de la media de esa misma suma durante las seis campañas anteriores.
Los cálculos del sector sitúan ese umbral alrededor de 1,84 millones de toneladas.
Si se supera, el Ministerio podrá determinar qué porcentaje de la producción deberá retirarse temporalmente. El límite previsto puede llegar hasta el 20 % del aceite producido.
La medida afectaría principalmente a las almazaras y no implica destruir el producto. El aceite podría mantenerse almacenado hasta la campaña siguiente o destinarse a usos no alimentarios, dependiendo de las condiciones establecidas.

España ya tiene una herramienta propia para regular la oferta
El mecanismo se apoya en el Real Decreto 84/2021, que desarrolló en España la posibilidad incluida en la normativa europea de aplicar medidas para estabilizar el mercado del aceite de oliva.
No sería exactamente lo mismo que ocurrió en 2019, cuando la Unión Europea autorizó ayudas para almacenar temporalmente más de 200.000 toneladas de aceite tras una cosecha excepcional.
En aquella ocasión, el almacenamiento era voluntario y contaba con apoyo económico europeo. El sistema actual puede ser obligatorio y los costos recaerían sobre los propios operadores.
El año pasado estuvo cerca, pero no llegó a activarse
Para la campaña 2025/2026 ya se había preparado una norma similar.
Sin embargo, finalmente no fue necesario aplicarla porque las cifras de producción y existencias no alcanzaron los niveles requeridos.
Este año la situación podría ser diferente. Las reservas siguen siendo importantes y las primeras previsiones apuntan a otra campaña elevada, por lo que el sector podría acercarse mucho al nivel necesario para activar el mecanismo.
Demasiado aceite también puede convertirse en un problema
Una cosecha abundante puede parecer una buena noticia, pero una oferta muy superior a la demanda puede hundir los precios pagados a productores y almazaras.
El objetivo de retirar temporalmente una parte del aceite es reducir esa presión y distribuir mejor la oferta entre campañas. La medida, sin embargo, también implica costos de almacenamiento y financiación para las empresas afectadas, lo que explica por qué genera debate dentro del sector.
España produce una parte fundamental del aceite de oliva mundial, de modo que cualquier cambio importante en su producción puede tener efectos internacionales.
Después de varios años en los que el problema era conseguir suficiente aceite a precios razonables, la campaña 2026/2027 podría demostrar hasta qué punto este mercado puede cambiar en muy poco tiempo.