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Ciencia

El calor extremo puede dañar los medicamentos que guardas en casa

Las olas de calor no solo afectan al cuerpo: también pueden alterar los medicamentos almacenados en baños, cajones o automóviles. Insulina, epinefrina, inhaladores y otros fármacos pueden perder potencia si pasan demasiado tiempo por encima de las temperaturas recomendadas.
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El calor extremo puede dañar los medicamentos que guardas en casa

Las olas de calor no solo afectan al cuerpo: también pueden alterar medicamentos almacenados en baños, bolsos o automóviles. Insulina, epinefrina, inhaladores y otros fármacos pueden perder potencia si permanecen demasiado tiempo por encima de las temperaturas recomendadas.

Guardar medicamentos en casa parece algo sencillo, pero no siempre lo es. Muchos fármacos están diseñados para conservarse dentro de rangos específicos de temperatura, humedad y luz. Cuando esas condiciones cambian durante una ola de calor, su estabilidad también puede verse afectada.

El problema cobra importancia en un contexto de temperaturas cada vez más altas. El interior de una vivienda, un baño o un vehículo estacionado al sol puede superar con facilidad los límites recomendados por los fabricantes.

Los medicamentos no toleran cualquier temperatura

Durante su fabricación y distribución, los medicamentos se mantienen bajo condiciones controladas. Pero una vez que llegan al hogar, ese control desaparece.

Muchos productos que deben conservarse a temperatura ambiente están pensados para permanecer aproximadamente entre 20 y 25 °C, aunque pueden tolerar algunas variaciones durante períodos cortos.

El problema aparece cuando la exposición al calor es prolongada. Algunos estudios han registrado temperaturas superiores a los 30 °C dentro de botiquines domésticos durante olas de calor y más de 40 °C en automóviles cerrados.

El calor extremo puede dañar los medicamentos que guardas en casa
© Magnific

La insulina es especialmente sensible

La insulina es uno de los ejemplos más conocidos.

Experimentos realizados con diferentes preparados han encontrado que exposiciones cíclicas entre aproximadamente 25 y 37 °C pueden conservar gran parte de su potencia durante ciertos períodos. Sin embargo, mantenerla de forma continua a temperaturas elevadas puede acelerar su degradación.

Esto no significa que una dosis deje de funcionar inmediatamente después de unas horas de calor, pero sí que la exposición repetida o prolongada puede reducir su eficacia.

También pueden verse afectados inhaladores y autoinyectores

La epinefrina, utilizada para tratar reacciones alérgicas graves, también es sensible a las temperaturas extremas.

Algunos estudios han observado que los autoinyectores sometidos a calor intenso pueden administrar dosis inferiores a las previstas.

Algo parecido ocurre con ciertos inhaladores. Pruebas realizadas con salbutamol almacenado durante períodos prolongados en vehículos detectaron cambios en la cantidad de medicamento liberada y en el tamaño de las partículas del aerosol.

Ambos factores pueden modificar cuánto fármaco llega realmente a las vías respiratorias.

El baño tampoco es el mejor lugar

El clásico botiquín del baño combina dos factores poco favorables: calor y humedad.

Las duchas generan variaciones frecuentes de temperatura y aumentan la humedad ambiental, condiciones capaces de afectar comprimidos, cápsulas y otros preparados.

La nitroglicerina, utilizada para tratar episodios de angina de pecho, es especialmente sensible y puede perder potencia más rápidamente si se expone repetidamente al calor o a la humedad.

El medicamento puede parecer normal y estar degradado

Uno de los principales problemas es que la degradación no siempre resulta visible.

Un comprimido puede conservar el mismo aspecto, olor y color mientras parte del principio activo ha perdido estabilidad. Por eso, observarlo no basta para saber si estuvo expuesto a condiciones inadecuadas.

Qué tiene que ver el cambio climático

El cambio climático no hace que los medicamentos se deterioren automáticamente, pero sí aumenta la frecuencia e intensidad de las olas de calor.

Eso incrementa la posibilidad de que los fármacos permanezcan durante más tiempo fuera de sus condiciones ideales, tanto en hogares como durante el transporte.

La recomendación práctica es sencilla: seguir las indicaciones del envase, evitar guardar medicamentos en baños o automóviles calientes y consultar a un farmacéutico si existe la sospecha de que estuvieron expuestos a temperaturas extremas.

 

 

Fuente: Meteored.

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