Saltar al contenido

¿Está cambiando nuestro cerebro por el uso excesivo del smartphone? La ciencia dice que sí

El abuso del teléfono inteligente preocupa cada vez más a los científicos. Estudios con neuroimagen muestran que su uso intensivo puede modificar áreas cerebrales vinculadas a la empatía, la memoria y la autorregulación, de manera similar a lo que ocurre en adicciones conductuales. La OMS ya alertó sobre sus riesgos en la salud mental.

El smartphone se ha convertido en una extensión de nuestra mano y, poco a poco, también de nuestra mente. Sin embargo, lo que parece una herramienta indispensable podría estar alterando la estructura de nuestro cerebro. Investigaciones recientes sugieren que el consumo excesivo de contenidos digitales, especialmente en redes sociales y vídeos cortos, provoca cambios similares a los observados en adicciones. La ciencia busca respuestas mientras la OMS advierte sobre el impacto en la salud mental.


Lo que muestran los estudios

En 2020, un equipo liderado por Robert Christian Wolf en la Universidad de Heidelberg observó, mediante imágenes cerebrales, que adultos jóvenes con alto uso de smartphones presentaban una disminución de la materia gris en regiones ligadas a la memoria, la empatía y la autorregulación. Christian Montag, de la Universidad de Macao, señaló que estos patrones son comparables a los de adicciones conductuales.

¿Está cambiando nuestro cerebro por el uso excesivo del smartphone? La ciencia dice que sí
© FreePik

Un fenómeno con consecuencias globales

La OMS informó en 2021 que los trastornos de ansiedad y depresión crecieron un 25 % a nivel mundial durante la pandemia de COVID-19, coincidiendo con el incremento del tiempo frente a pantallas. Adolescentes y jóvenes son los más afectados, en un contexto de aislamiento social y sobreexposición digital.


El “brain rot”: apatía y déficit de atención

El término brain rot, elegido “palabra del año” por Oxford, define la apatía generada por el consumo masivo de contenido superficial. Plataformas como TikTok e Instagram potencian este fenómeno a través de vídeos cortos y repetitivos, que refuerzan los déficits de atención y crean hábitos compulsivos similares a los observados en la adicción a videojuegos.

¿Está cambiando nuestro cerebro por el uso excesivo del smartphone? La ciencia dice que sí
© FreePik

El teléfono no es el problema, sino el uso

Los expertos destacan que el riesgo no reside en el dispositivo en sí, sino en la forma de utilizarlo. Un uso supervisado y equilibrado puede favorecer la socialización y el aprendizaje. La clave, señalan, está en limitar el consumo compulsivo de contenidos poco valiosos y en fomentar un uso consciente que preserve la salud mental y emocional.

Fuente: Meteored.

También te puede interesar