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Hemos visto muchas veces agujeros negros. Los hemos visto en el cine y en incontables ilustraciones, pero ninguna de esas imágenes era real. Tan solo eran aproximaciones artísticas a un fenómeno astronómico tan extraño, remoto y masivo que nunca habíamos podido fotografiarlo... hasta ahora.

El primero en imaginar lo imposible, la singularidad espacio-temporal que hoy conocemos como agujeros negros fue Albert Einstein en 1955. Desde entonces hemos estudiado estos fenómenos indirectamente, a través de diferentes tipos de mediciones de constantes presentes en el cosmos.

La imagen que tienes sobre estas líneas parece un anillo de fuego, pero es un agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87, en el cluster de Virgo, a 55 millones de años luz de la Tierra. El diámetro estimado del horizonte de sucesos de este monstruo es de 40.000 millones de kilómetros y tiene 6.500 millones de veces la masa de nuestro Sol. Es uno de los agujeros negros más masivos que conocemos.

Imagen de la galaxia M87 captada por el Telescopio Muy Grande del ESO
Foto: ESO (CC BY 4.0)

El halo anaranjado brillante que se aprecia alrededor del agujero negro es una colosal nube de gas incandescente que se calienta a medida que cae en el horizonte de sucesos.

¿Cómo se ha obtenido esta imagen? En realidad no se trata de una fotografía en el sentido estricto de la palabra. El horizonte de sucesos de un agujero negro no se puede fotografiar de manera convencional porque no emite luz, la absorbe. Lo que estás viendo son los efectos de la gravedad sobre las ondas de radio que emiten la materia en una zona justo por encima del horizonte de sucesos. La gravedad del agujero negro deforma el propio tejido del espacio tiempo y genera una sombra circular que delimita el propio agujero negro. Eso es lo que han captado los astrónomos del proyecto Event Horizon Telescope, una red de radiotelescopios que se han sincronizado mediante relojes atómicos para convertirse en una “cámara” del tamaño de nuestro planeta.

Interpretación artística del agujero negro en el centro de la galaxia M87.
Ilustración: ESO/M. Kornmesser (CC BY 4.0)

Decenas de observatorios en todo el mundo han colaborado para obtener la imagen, desde China al Polo Norte, de Estados Unidos a Europa. El procedimiento científico se llama interferometría de base muy larga (VLBI por sus siglas en inglés) y consiste en emparejar los datos de frecuencia de la luz de pares de observatorios. Los petabytes de datos resultantes han sido analizados por un equipo de 200 astrofísicos hasta lograr esta imagen pionera que reconstruye ondas de radio para formar una imagen visible para nosotros.

¿Cómo sabemos que es un agujero negro? Pues porque las características de la imagen se adaptan perfectamente a las simulaciones y predicciones físicas realizadas hasta ahora sobre el agujero negro en M87. Aún quedan años de trabajo por delante, pero esta primera imagen demuestra dos cosas. La primera es que los agujeros negros son una realidad más allá de los números de la astrofísica. La segunda es que si los científicos de todo el mundo colaboran, no hay límites a lo que podemos lograr. Un día, en definitiva, histórico para la ciencia. [ESO]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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