Image: WC

Imagina que naces sin una mano, o que te la amputan cuando eres muy joven. Normalmente, eso significa que tu cuerpo y tu mente se acabará adaptando a una nueva vida sin las extremidades. Sin embargo, una pequeña porción de estos pacientes no puede evitar vivir con aquello que no tienen físicamente.

El mejor caso para ejemplificar este síndrome tan raro del que no se sabe exactamente el origen ocurrió hace unos años. Un relato verídico que muestra lo increíble que puede llegar a ser el cuerpo humano y, sobre todo, lo asombrosamente inteligentes que son los cerebros.

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El caso de estudio que pasó a formar parte de la literatura médica contó con el cerebro de una mujer y su capacidad para aprender cómo se sentían los diez dedos de las dos manos, a pesar de que ella misma había perdido dos desde su nacimiento.

Image: Golan Levin/Flickr.

La mujer, descrita en los libros como RN, había nacido con tres dedos en su mano derecha. Cuando tenía 18 años, un accidente automovilístico le rompió varios huesos en esa mano, y seis meses más tarde los médicos decidieron amputarlo.

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Un día, después de mucho tiempo, RN se acercó una tarde a un doctor especialista para comunicarle algo insólito: tenía una mano fantasma que le dolía mucho. Dicho de otra forma, sintió como si hubiera una mano allí, y esa mano fantasma le causaba dolor, aunque físicamente no la tuviera.

Resulta que RN tenía lo que se denomina como síndrome del miembro o extremidad fantasma. Con ella, los pacientes tienen la percepción o sensaciones de que un miembro amputado está ahí, todavía conectado al cuerpo, e incluso funcionando normalmente.

¿La razón? Los investigadores cuentan que cortar un pie, un brazo o una pierna puede eliminar la entidad física de la persona, pero no reasigna el cerebro. Todavía no está del todo claro cómo y por qué ocurren las sensaciones de extremidades fantasmas, pero muchos creen que tiene que ver con dónde se asignan nuestras diferentes extremidades en nuestro cerebro y cómo el propio cerebro trata de no recibir más información de la pieza que falta.

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De ser así, esta área sin función tras la amputación puede ser invadida por áreas vecinas con lo que utiliza sensaciones de otras partes del cuerpo para disparar las sensaciones del miembro amputado. Una extraña situación que la mitad de las personas amputadas experimentan en algún momento (y además, la mayoría cuentan que viene acompañado de mucho dolor).

Image: Horton’s

Sin embargo, en el caso de RN era doblemente interesante porque la mano que fue amputada solo tenía tres dedos desde su nacimiento. Por tanto, era lógico esperar que su miembro fantasma fuera una réplica de la mano que perdió. No fue lo que sucedió. La mujer informó haber sentido los cinco dedos en su mano fantasma. Y no eran cinco dedos normales, su pulgar y su dedo índice se sentían más cortos que el resto, pero definitivamente había cinco.

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Esta paciente que fue objeto de múltiples estudios vivió con “su” mano fantasma durante muchos años antes de acudir a alguien. A los 57 años, terminó en la oficina del doctor V. Ramachandran, famoso por ser pionero en la investigación de extremidades fantasmas.

Ramachandran le hizo pasar por algunos de sus “entrenamientos de espejo”, un régimen común para las personas que pierden el control de una parte de su cuerpo o con extremidades fantasmas. En el caso de RN, el reflejo de su mano izquierda saludable se veía superpuesta al lugar donde sentía que estaba su mano derecha fantasma.

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Tras varias sesiones, RN informó de un nuevo hecho sorprendente: sus dos dedos pequeños habían crecido al tamaño normal. Ahora sentía que tenía una mano derecha normal sin dolor, una que no existía.

Es fascinante cómo funciona el cuerpo humano, y en el caso de la paciente no quedan adjetivos: RN nunca tuvo una mano derecha normal. Se podría pensar que su cerebro simplemente no tendría el mapa para poder decirle cómo se sentiría con los cinco dedos. El investigador Ramachandran lo expresa de la siguiente manera:

La amputación de su mano parece haber desinhibido estas representaciones de dedos suprimidos en su corteza sensorial y permitió el surgimiento de los dedos fantasmas que nunca habían existido en su mano real.

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En otras palabras, con el caso de RN se abría una nueva y fascinante puerta: es posible que el cerebro tenga confeccionado una especie de mapa para una mano normal, uno que fue retocado para acomodar la condición de RN. Una vez que se quitó la mano física, el mapa simplemente fue restaurado.

El problema es que la ciencia no ha tenido más que un caso para verificar qué es lo que está sucediendo realmente. Sin embargo, de lo que no quedan dudas es de lo extraños e increíbles que son nuestros cerebros. [Wikipedia, BPS, NCBI]