Image: Kelly Thomas (University of Louisville)

Un accidente en la carretera dejó a Kelly Thomas paralizada de cintura para abajo en 2014. Tenía 19 años y los médicos le dijeron que nunca volvería a caminar. Ella es una de los dos pacientes que se han sometido a un nuevo tratamiento que podría cambiar la vida de miles de personas.

Antes del accidente, Thomas, natural de Florida, corría en rodeos, jugaba al fútbol y trabajaba en la granja de su familia. Tras la noticia que la postraba para el resto de su vida a una silla, la joven comenzó a buscar soluciones.

Así llegó hasta una noticia donde se informaba de una técnica médica innovadora desarrollada por investigadores del Centro de Investigación de Lesiones de la Médula Espinal de Kentucky de la Universidad de Louisville.

El tratamiento consistía en un implante que proporciona estimulación eléctrica directamente a la médula espinal, junto con una gran cantidad de capacitación donde los investigadores ayudan a los pacientes a realizar los movimientos de ponerse de pie y caminar de nuevo.

En el mes de febrero de este año ocurrió el milagro. Thomas recuerda perfectamente el momento. La entrenadora que se había deslizado por el piso ayudándola a mover las piernas y colocar los pies mientras usaba un andador, se detuvo y se puso de pie. “¿Qué haces?” Preguntó Thomas alarmada.

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“Lo estás haciendo tú misma”, le dijo la entrenadora, Rebekah Morton. “Ya no me necesitas”. Thomas vaciló, y luego dio un paso por su cuenta. Luego otro, y otro, y así hasta que se quedó congelada al percatarse de lo que estaba ocurriendo. “¿Estoy caminando? ¿Es eso lo que acaba de pasar?” Tal y como explica en un vídeo publicado por la Universidad de Louisville:

Mi labio comenzó a temblar, y mi cara se puso caliente, y mis ojos se llenaron de lágrimas, y yo estaba como, ‘Dios mío, esto acaba de pasar’.

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Thomas, ahora de 23 años, es una de las dos personas con lesiones en la médula espinal que está caminando sin ayuda gracias a la terapia combinada experimental. Según David Darrow, neurocirujano residente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota:

La historia de la investigación de lesiones de la médula espinal es que tenemos 50 años o más de ensayos esencialmente fallidos, sin hallazgos positivos. Esta es una especie de nueva era.

Lo cierto es que existen ensayos previos con este tratamiento. Pero en esta última ronda de experimentos, dos de los cuatro pacientes que recibieron los implantes y el entrenamiento recuperaron la capacidad de caminar, la primera vez que este tratamiento lo hacía posible. 

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Un estudio que describe los resultados se publicó esta semana en el New England Journal of Medicine. En el mismo se indica que más del millón de personas de Estados Unidos que están paralizados con lesiones en la médula espinal pueden recuperar parte de esa función que se cree que se perdió para siempre.

Image: Marquis y Thomas (University of Louisville)

Thomas fue uno de los dos pacientes que recuperaron la capacidad de caminar. El otro, Jeff Marquis, había sufrido una lesión en la médula espinal aún más grave por un accidente de bicicleta que lo dejó paralizado desde el cuello hacia abajo.

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Los investigadores han estado trabajando en este tratamiento durante años. En total, al menos 14 pacientes han recibido algún tipo de entrenamiento e implante epidural. En todos los casos, los pacientes recuperaron al menos cierta capacidad para mover de forma independiente las partes de su cuerpo que antes no tenían control.

Los investigadores eligieron a los cuatro participantes para este estudio más reciente porque tuvieron lesiones similares a otros cuatro pacientes anteriores, cuyos resultados se describieron en un estudio de 2014. El equipo ha aprendido de cada experimento cómo implementar mejor su tratamiento en el futuro.

Cuentan en el estudio que no es solo la estimulación la que desencadena el cambio. La médula espinal es básicamente el conducto de información entre el cerebro y el resto del cuerpo. El cerebro proporciona el impulso de caminar, mientras que el cuerpo crea la sensación del suelo debajo de los pies.

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Image: University of Louisville

Las lesiones de la médula espinal parecen impedir esta comunicación. Sin embargo, la estimulación eléctrica ayuda a la médula espinal a organizar y coordinar este proceso, lo que le permite caminar nuevamente. Según el equipo:

Es una cuestión de entrenamiento. Uno de los grandes hallazgos es que sabemos que la médula espinal tiene la capacidad de volver a aprender. Es muy plástica, siempre que la entrenes y le proporciones la información correcta.

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Tanto Thomas como Marquis tuvieron lesiones severas, pero ambos tenían algo de sensibilidad en sus cuerpos inferiores; no podían moverse, pero podían sentir ciertas formas de contacto.

Thomas ha explicado a la CNN que con el dispositivo de estimulación eléctrica ha recuperado la función sexual y un poco de control de la vejiga, pero todavía quiere más: quiere poder subirse a su caballo algún día, “y entonces sí aceptaré que estoy curada”, decía.

Hoy, la esperanza es un poco más grande que ayer para miles de personas. A medida que estas técnicas comiencen a probarse en más lugares y en más pacientes, la demanda impulsará la tecnología para que se mejore y se adapte a la intervención. [The Washington Post, CNN, New England Journal of Medicine]