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Ciencia

Estados Unidos inauguró AirPlant One, la primera planta comercial que convierte CO2, agua y energía renovable en combustible para aviones: reduce hasta un 90% las emisiones del ciclo de vida

La empresa Twelve puso en marcha AirPlant One en Moses Lake, Washington, la primera planta comercial estadounidense de e-combustible para aviación. El proceso Power-to-Liquid combina CO2 capturado, agua y electricidad renovable para producir E-Jet, un combustible certificado para aviones actuales sin modificar motores ni infraestructura. También produce E-Nafta como alternativa petroquímica. Las emisiones de ciclo de vida se reducen hasta un 90% respecto al queroseno convencional
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La aviación es uno de los sectores más difíciles de descarbonizar: sus aviones de largo radio no pueden funcionar con baterías, y el hidrógeno requiere rediseñar motores y toda la infraestructura de abastecimiento. Los combustibles sintéticos, fabricados a partir de CO2, agua y electricidad renovable, son la única alternativa que permite seguir usando los aviones actuales sin modificarlos. La empresa Twelve acaba de abrir en Moses Lake, Washington, la primera planta comercial de este tipo en Estados Unidos: AirPlant One.

Cómo funciona Power-to-Liquid: CO2 del aire convertido en queroseno certificado

Co2
© Matthias Heyde – Unsplash

El proceso que usa Twelve se llama Power-to-Liquid (PtL). En síntesis: toma CO2 capturado del aire o de fuentes industriales, lo combina con agua y aplica electricidad renovable para fabricar moléculas de hidrocarburos prácticamente idénticas a las del queroseno convencional. El resultado es el E-Jet, un combustible certificado para usar en aeronaves comerciales sin modificar motores, depósitos ni infraestructura aeroportuaria.

Como reporta EcoInventos en su cobertura de la inauguración, la ventaja de este enfoque frente a otros combustibles sostenibles para aviación (SAF) es que no depende de cosechas, aceites vegetales ni cadenas de suministro biológicas. Todo el proceso gira alrededor de la disponibilidad de electricidad limpia y carbono capturado, lo que lo hace escalable en cualquier región con abundante energía renovable: solar, eólica o hidráulica.

Las emisiones del ciclo de vida se reducen hasta un 90% respecto al queroseno convencional

La reducción de emisiones del 90% que Twelve atribuye al E-Jet se calcula a lo largo de todo el ciclo de vida del combustible: desde la captura del CO2 y la generación de la electricidad renovable usada en el proceso hasta la quema del combustible en el motor. La clave está en que el CO2 que se emite al quemar el combustible es el mismo que se capturó previamente del aire para fabricarlo, lo que cierra el ciclo de carbono. Esto contrasta con el queroseno convencional, que libera carbono que llevaba millones de años almacenado en el subsuelo.

Más allá del combustible: E-Nafta para sustituir petroquímicos en plásticos y fibras

AirPlant One no solo produce E-Jet. También fabrica E-Nafta, una materia prima química obtenida del mismo proceso PtL. La nafta convencional, derivada del petróleo, es un ingrediente esencial en la fabricación de plásticos, fibras sintéticas, disolventes y envases. Una nafta fabricada a partir de CO2 capturado y electricidad renovable permite reducir la dependencia de materias primas fósiles en toda esa cadena de valor, que alcanza a industrias como la automoción, la moda y los productos de consumo doméstico.

El desafío pendiente: el costo es todavía mayor que el del queroseno convencional

La apertura de AirPlant One es un hito industrial, pero el combustible sintético sigue siendo más caro que el queroseno convencional. La caída sostenida del costo de la energía solar y eólica está mejorando progresivamente la competitividad de los e-combustibles, y muchos analistas esperan que la combinación de energías renovables más baratas, avances en electrólisis y regulaciones climáticas más estrictas impulse una reducción de costos significativa en la próxima década. La Unión Europea ya tiene objetivos específicos para aumentar el porcentaje de combustibles sintéticos en la aviación en los próximos años, lo que crea un mercado emergente que podría acelerar la construcción de más plantas similares.

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