Imagen: TechCrunch

Solo en las últimas horas, Donald Trump ha usado su infame cuenta de Twitter para retuitear videos antislamistas de fascistas británicos y etiquetar a la Theresa May equivocada en una furiosa diatriba. Ninguna novedad. El presidente de Estados Unidos no se corta ni un pelo al tuitear, y lo peor de todo es que, gracias a su inmenso poder, sus tuits se traducen en consecuencias casi inmediatas en la vida real para todos menos él.

Sin duda, uno de los puntos culminantes de la historia de Trump en Twitter tuvo lugar a principios de noviembre, cuando su cuenta fue misteriosamente eliminada por el sitio después de lo que Twitter describió como un “error humano por parte de un empleado”. Ahora, a través de TechCrunch, sabemos quién es ese empleado legendario.

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Se llama Bahtiyar Duysak y es “un veinteañero con raíces turcas que nació y se crió en Alemania”. Se estaba acercando al final de su visado en los Estados Unidos y trabajaba como contratista para la división de Confianza y Seguridad del equipo de atención al cliente de Twitter, que responde a los informes de incumplimiento de las normas del sitio. De acuerdo con su versión de la historia, la decisión de poner la cuenta de Trump en el saco de violaciones de los términos de servicio de Twitter fue lo último que hizo en la empresa:

Alguien reportó la cuenta de Trump en el último día de trabajo de Duysak; como último gesto, puso la maquinaria en movimiento para desactivarla. Luego cerró su computadora y salió del edificio.

Duysak dijo a TechCrunch que el incidente había sido un “error” y el resultado de una serie de eventos de baja probabilidad sucediendo al mismo tiempo. Dijo que nunca creyó que fuera posible que el Twitter del presidente se pudiera desactivar, según una política interna que dictamina a Trump está esencialmente por encima de las reglas debido a su inherente interés periodístico.

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Pero no está preocupado por las consecuencias legales. “No hackeé a nadie. No hice nada que no estuviera autorizado a hacer. No fui a ningún sitio al que se suponía que no debía ir. No rompí ninguna regla”.

De acuerdo con TechCrunch, Duysak ha decidido hacer su primera aparición pública por varias razones: sus raíces turcas podrían asociarse innecesariamente con las “declaraciones negativas de Trump sobre inmigración y personas de países predominantemente musulmanes”. También agregó que le gustaría que su vida regresara a la normalidad y que él, sus amigos y su familia han sido perseguidos por reporteros durante semanas.

BuzzFeed News publicó que, según un antiguo empleado senior de Twitter, “muchos” miembros de la plantilla tenían acceso a funciones administrativas que les permitían suspender cuentas con “un clic” en el panel interno del sitio. El mismo exempleado dijo que Twitter había olvidado implementar controles adicionales para evitar la eliminación de cuentas de alto perfil.

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Desafortunadamente, Twitter ha publicado desde entonces que “implementó medidas de seguridad para evitar que esto suceda nuevamente”, lo que significa que Duysak podría ser la única persona que tuvo la oportunidad de prohibirle el acceso a Trump. Probablemente valió la pena, aunque hubiera sido mejor esperar a que estuviéramos al borde de una guerra nuclear inducida por un ataque de ira o algo así.

[TechCrunch]