Foto: City of Westbrook (Facebook)

Los habitantes de Westbrook, en Maine se despertaron esta semana con un curioso espectáculo en el río Presumpscot. Se trata de un descomunal disco de hielo y nieve, perfectamente redondo, girando lentamente en uno de los meandros del cauce.

El disco, de 90 metros de diámetro, es perfectamente visible desde el aire y se ha convertido en improvisado lugar de descanso para patos y otras aves del río. El espectáculo ha hecho furor en las redes sociales, pero no es ni mucho menos la primera vez que ocurre. Su formación, aunque rara, se debe a un proceso completamente natural.

R√≠os como el Presumpscot acumulan mucho hielo en esta √©poca del a√Īo. En algunas zonas del cauce el hielo se acumula formando enormes placas, pero el espect√°culo de los discos flotantes no tiene lugar hasta que las temperaturas no suben un poco. Cuando eso ocurre, la placa flotante puede llegar a separarse de la orilla y comenzar a flotar libremente.

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Aquí es donde llega el segundo factor crucial para la formación de estos discos: un vórtice en el agua. En algunos puntos, la corriente del río genera un remolino que gira estable en vertical. El hielo cobre ese remolino comienza a girar también y la erosión hace el resto. La formación de estos discos se analizó en un estudio publicado en 2016 por Physical Review E.

De cuándo en cuando aparecen otros discos similares, aunque no tan grandes como el que ha aparecido en Maine. [vía Atlas Obscura]