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Este gusano robot del MIT puede invadir tu cerebro para salvarte la vida

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Científicos del MIT han creado un nuevo robot con el aspecto de un largo y desagradable gusano parasitario. Su aspecto es horrible, pero tiene una razón de ser. Está diseñado para navegar por las estrechas arterias del cerebro y, algún día, salvar a pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular.

Los infartos cerebrales son la primera causa de muerte y discapacidad en Estados Unidos, pero se sabe que eliminar el bloqueo en los vasos sanguíneos durante los primeros 90 minutos de tratamiento incrementa de forma dramática las posibilidades de supervivencia del paciente. El problema es que el proceso de desatascar el conducto puede ser complicadísimo. Normalmente implica una intervención quirúrgica en la que los cirujanos deben manipular un delicado cateter para llevar fármacos que disuelvan la obstrucción.

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El procedimiento no solo es complejo y puede provocar nuevos daños en el cerebro, sino que además obliga al paciente y a los propios médicos a someterse a una dosis inusualmente elevada de radiación. Esa radiación procede de un fluoroscopio que permite ver el cerebro del paciente en rayos-X en tiempo real para guiar el cateter. Hay, en definitiva, mucho margen de mejora.

Gracias a su conocimiento de los hidrogeles basado en agua y al uso de imanes para manipular pequeños robots, los ingenieros del MIT han creado un gusano robot fabricado en una aleación plegable de níquel-titatanio con memoria de forma. El núcleo del gusano se ha recubierto de una capa de partículas magnéticas y esta a su vez se ha recubierto de un hidrogel que permite al robot resbalar por el interior de los vasos sanguíneos sin provocar fricción que los dañe.

El robot se guía mediante un campo magnético variable que puede situarse a la suficiente distancia como para que quede fuera del cráneo del paciente y sin radioactividad. Su primera prueba ha sido una especie de pista de obstáculos formada por pequeños anillos. La segunda ha sido un modelo del cerebro formado por un complejo entramado de conductos que imitan los vasos sanguíneos. En ambas pruebas ha ofrecido un resultado excepcional. El gusano puede actualizarse para portar herramientas o fármacos que disuelvan el coágulo antes de que el daño cerebral sea irreversible. Hasta es posible sustituir el cable interno de titanio por uno de fibra óptica de manera que el robot pueda emitir pulsos láser desde la punta.

El robot no solo hará que las cirugías en caso de infarto cerebral sean mucho más rápidas. También evitarán la exposición a radioactividad. De hecho, todas las pruebas realizadas hasta ahora con el gusano se han hecho mediante imanes controlados manualmente. Sus inventores apuntan a que un robot dotado de esos mismos imanes puede practicar la intervención de manera aún más precisa.

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