La órbita geosincrónica de la Tierra (GEO) es donde están algunos de los satélites más valiosos que brindan servicio a la telefonía, la televisión y la radio, además de monitorear el medio ambiente y el clima. Un nuevo trabajo de investigación señala que todos estos dispositivos tan preciosos podrían estar en riesgo a causa de fragmentos de basura espacial que no se habían detectado hasta ahora.
Un equipo de astrónomos de la Universidad de Warwick encontró sutiles fragmentos de basura espacial en la órbita geosincrónica que están en riesgo de colisionar con satélites que sobrevuelan el ecuador de la Tierra. Los fragmentos tienen unos 5 cm de tamaño y no se habían observado nunca.
Mirar más de cerca
Los satélites que están en la órbita geosincrónica vuelan en sincronización con la rotación de la Tierra. Son satélites ubicados a una altura de unos 35.786 kilómetros, sobre el ecuador de la Tierra, lo que les permite seguir el ritmo al planeta.
La órbita geosincrónica en general está reservada para los satélites de comunicación, monitoreo del clima y navegación. Debido a su gran altitud, la basura espacial en la órbita geosincrónica es particularmente difícil de detectar, por lo que siempre ha permanecido prácticamente invisible.
En un nuevo estudio que se publicó en el Journal of Astronautical Sciences, los astrónomos volvieron a analizar un conjunto de datos de archivo de un análisis anterior de la basura espacial en la órbita geosincrónica, usando el Telescopio Isaac Newton ubicado en La Palma, Islas Canarias. Al procesar las imágenes utilizando algoritmos que se desarrollaron ahora, el equipo encontró 25 nuevos rastros de basura que no se habían observado antes.
“Preocupa especialmente la basura en cercanías del cinturón geoestacionario, a gran altura por sobre la atmósfera terrestre, por lo que los objetos pequeños son casi invisibles, difíciles de detectar, toda basura que se genere quedará por allí indefinidamente”, dijo James Blake, investigador del Centro Warwick de Conciencia del Dominio Espacial y autor principal del estudio.
El tamaño importa
Casi el 80% de los objetos casi invisibles que el estudio detectó han sido generados por incidentes que no se habían documentado, y eso destaca la necesidad de monitorear con más detalle la basura en la órbita geosincrónica.
“La basura en la órbita geosincrónica es potencialmente un campo minado”, declaró Stuart Eves, consultor espacial de SJE Space Ltd. y coautor del trabajo. “Nadie en su sano juicio entraría en un campo minado sin un detector de minas. Lo mismo sucede aquí: nadie en su sano juicio debería lanzar un satélite a la órbita geosincrónica sin antes analizar adecuadamente la basura espacial que contiene”.
El equipo logró detectar la basura espacial más pequeña utilizando una técnica de apilado ciego, un nuevo método con el potencial de mejorar el límite de sensibilidad de los datos observacionales para detectar objetos casi indetectables en el espacio.
“Hay que probar muchas trayectorias potenciales en una secuencia de imágenes donde podrían estar moviéndose los objetivos, apilando las imágenes para que esos objetos aparezcan a pesar del ruido de base”, dijo Benn Cooke, investigador de la Universidad de Warwick y coautor del trabajo. “Este proyecto muestra una aplicación exitosa en el mundo real de este método, y cualquier conjunto de datos que contenga objetivos móviles lineales es un caso de uso aplicable”.
Ahora, el equipo planea ampliar su búsqueda de objetos indetectables en la órbita geosincrónica utilizando diferentes telescopios para poder entender mejor cuánta basura hay allí afuera.
“Los pedazos de basura espacial pueden estar moviéndose bastante rápido en relación de unos con otros, hasta varios kilómetros por segundo. Esas energías son realmente elevadas y hasta el fragmento más pequeño podría causar mucho daño a satélites realmente costosos, por lo que lo pequeño tiene real importancia”, dijo Blake.