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Estos monos aprendieron a robar objetos de valor para intercambiarlos por comida de mejor calidad

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Foto: Gabriel Bouys / AFP (Getty Images)

Tal vez estén familiarizados con el círculo criminal de macacos de cola larga que residen alrededor del templo de Uluwatu en Bali, Indonesia, los cuales se hicieron famosos por robar a los turistas y retener sus bienes hasta que les pagaran con comida. Como si esa imagen no fuera lo suficientemente alucinante, un nuevo estudio descubrió que algunos de estos monos roban intencionadamente artículos de mayor valor para obtener la mejor recompensa.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Lethbridge en Canadá y la Universidad de Udayana en Indonesia, encontró que los monos llevaban a cabo “procesos de toma de decisiones económicas sin precedentes” cuando robaban cosas y las retenían para pedir un rescate. Los investigadores afirmaron que esta práctica, que también ha sido analizada en estudios similares con monos cautivos en laboratorio, es específica de la población, prevalente, intergeneracional, aprendida y socialmente influenciada. Puede ser el primer ejemplo de una economía simbólica culturalmente mantenida en animales en libertad, dicen los investigadores.

El estudio fue publicado la semana pasada en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society B.

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Sin embargo, no todos los monos roban al mismo nivel. Los investigadores encontraron que la edad juega un papel en este proceso, en el que los monos mayores roban artículos que son más valorados por los humanos. (El estudio literalmente se refirió a los monos adultos como “los ladrones más hábiles”).

“Estos individuos más hábiles y selectivos parecían tomar decisiones económicas, como demuestran las claras asociaciones de comportamiento entre la posesión de objetos basados en el valor y la cantidad o calidad de las recompensas alimentarias rechazadas y aceptadas”, escribieron los autores.

Para llegar al fondo de este asunto, los investigadores analizaron 333 monos en libertad durante 273 días desde septiembre de 2015 hasta agosto de 2016. En diciembre de 2019 analizaron un grupo adicional de 15 monos. Los datos de observación fueron recopilados con grabaciones de vídeo de los monos que se acercaba a unos cinco metros de posibles objetivos humanos. Estos objetivos eran los visitantes al templo que llevaban al menos un objeto no comestible que tenía “más o menos probabilidad” de ser intercambiado por comida en el caso de ser robado, según el estudio.

El equipo agrupó los objetos que buscaban los monos en seis grupos: contenedores vacíos (estuches para teléfonos y bolsas para cámaras); accesorios (horquillas y llaveros); sombreros (tocados y gorras); zapatos (chanclas, sandalias de tacón); anteojos (gafas y gafas de sol) y dispositivos electrónicos y billeteras (teléfonos celulares, cámaras y carteras). Después, los investigadores clasificaron estos elementos en grupos de bajo valor, de valor medio y de alto valor según la frecuencia con la que los humanos querían intercambiarlos por comida con los monos.

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Los seres humanos rara vez intercambiaban objetos de bajo valor, como contenedores vacíos y accesorios, encontró el estudio. Los objetos de valor medio, como sombreros y zapatos, a menudo eran intercambiados. Mientras que los objetos de alto valor, como gafas, dispositivos electrónicos y billeteras, casi siempre eran intercambiados por los humanos.

Según el estudio, los monos tenían muchas más probabilidades de tener éxito en el robo de un artículo codiciado cuanto mayores eran en edad. Los monos subadultos tenían más éxito que los jóvenes, mientras que los adultos tenían más éxito que los subadultos y los jóvenes. Pero una cosa es robar algo y otra es devolverlo y ser recompensado por ello. En este aspecto, los adultos y subadultos volvieron a estar arriba, mientras que los jóvenes acabaron últimos.

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Con la edad viene la sabiduría, o más específicamente, en este caso, la capacidad de diferenciar entre objetos de valor bajo, medio y alto. El estudio encontró que a los monos jóvenes realmente no les importaba qué tipo de objetos lograban tener en sus manos, pero que los monos subadultos y adultos preferían los objetos de alto valor sobre los de bajo valor, o los de valor medio sobre los de bajo valor.

Finalmente, los investigadores decidieron echar un vistazo a los “individuos más hábiles y selectivos”, o los monos subadultos y adultos. En términos de cantidad, ambos grupos de monos esperaban que se les ofrecieran mejores recompensas de comida antes de devolver el objeto cuando lo consideraban de alto valor. Sin embargo, los monos adultos eran aún más exigentes en lo que respecta a la calidad y rechazaban recompensas si eran de sus alimentos menos preferidos cuando tenían un artículo de valor.

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El Dr. Jean-Baptiste Leca, autor principal del estudio y profesor asociado de psicología en la Universidad de Lethbridge, dijo a The Guardian que el robo y el trueque es una expresión de la inteligencia cultural de los monos.

“Estos comportamientos se aprenden socialmente y se han mantenido a lo largo de generaciones de monos durante al menos 30 años en esta población”, dijo.

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Este estudio es una mirada fascinante al cerebro de estos pequeños ladrones. Recuerda algo que haría una red criminal en una serie de Netflix. Yo la vería.

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