Lamentamos informarte de que Internet está en alerta roja otra vez. Este miércoles, el Comité Legislativo de la Unión Europea ha votado a favor de adoptar medidas radicales que cambiarán drásticamente la web que conocemos. Los memes, las noticias, la Wikipedia, el fanart y la privacidad están en riesgo de ser destruidos o capados.

Este miércoles, la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo votó a favor de la nueva Directiva de derechos de autor de la UE, la primera gran actualización de la legislación europea sobre derechos de autor desde 2001. El Artículo 11 y el Artículo 13, que han sido aprobados hoy, son considerados “un desastre” por algunos de los principales expertos en tecnología del mundo.

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Explicar qué por qué están mal en detalle es difícil porque los artículos son imprecisos. Ese es el principal problema, según los críticos. Ambos artículos presentan demandas sin precedentes a cualquiera que opere un sitio web, como monitorear todo el material protegido por derechos de autor o pagar una tarifa a las organizaciones de noticias que enlazan. Los defensores de la Directiva dicen que los críticos exageran en las suposiciones que están haciendo sobre cómo se implementará la legislación. Los críticos, entre ellos uno de los “padres de Internet”, Vint Cerf, y el inventor de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, dicen que los riesgos superan a los beneficios. ¿A quién vas a creer?

Echemos un vistazo a lo que está en juego con esta nueva regulación:

Artículo 13

Esta sección de la directiva reconfigurará por completo las responsabilidades de los sitios web a la hora de hacer cumplir los derechos de autor. Hasta ahora, la llamada Directiva de comercio electrónico otorgaba a las plataformas de Internet una amplia protección contra las sanciones de copyright cuando simplemente actuaban como conducto para las subidas de los usuarios. Esto es muy similar a la ley de Estados Unidos, que exime a YouTube de sanciones siempre que haga su mejor esfuerzo para eliminar el material infractor cuando sea denunciado. YouTube utiliza un sistema de reconocimiento de contenido automático combinado con un ejército de seres humanos para revisar las subidas de los usuarios. La compañía gasta millones de dólares en esto. Los críticos del Artículo 13 dicen que cualquier plataforma popular (el 20% superior) que permita a los usuarios publicar texto, sonidos, código, imágenes fijas o imágenes en movimiento necesitará un sistema similar.

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La semana pasada, 70 de las personas más influyentes en el campo de la tecnología firmaron una carta oponiéndose al Artículo 13. Pioneros como Cerf y Berners-Lee fueron acompañados por expertos en prácticamente todas las facetas de Internet para decir que la legislación dañará la libertad de expresión, la educación y a las pequeñas empresas a la vez que brindará una clara ventaja a las principales plataformas que ya controlan en gran medida su servicio.

El activista y asesor de la Electronic Freedom Foundation Cory Doctorow ha escrito largo y tendido sobre las implicaciones potenciales del Artículo 13 desde que se convirtió en una crisis. Doctorow explicó a Gizmodo por teléfono que la legislación costará “cientos de millones” de dólares en multas para plataformas que no puedan hacer frente a este monitoreo, y está seguro de que compañías como Google y Facebook serán las únicas que puedan sobrevivir.

La gran incógnita del Artículo 13 es el difuso requisito de que los sitios web usen medidas “apropiadas” para evitar que el material protegido por derechos de autor aparezca en su servicio. Sugiere varias veces que se utilicen “tecnologías efectivas de reconocimiento de contenido” sin explicar lo que eso significa, ni cómo funcionaría, ni cómo se presentarían las reclamaciones, ni nada práctico. Para críticos como Doctorow, la conclusión natural es que las grandes plataformas usarán su propio sistema y que se requerirá algún tipo de sistema centralizado para el resto. Puesto que no hay un resumen de cómo funcionaría dicho sistema, no hay penalidades para las personas que reclamen falsamente la propiedad sobre el contenido. En el caso de que alguien ponga una reclamación sobre las obras completas de Shakespeare, que son de dominio público, una plataforma tendría que decidir individualmente si vale la pena arriesgarse y permitir que alguien cite un soneto del bardo. Si la plataforma no quiere arriesgarse, quien quiera disputar una reclamación de derechos de autor deberá ir a la justicia.

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Como sabemos, los algoritmos de las compañías más ricas del mundo son terribles en su trabajo. Esta semana vimos cómo YouTube bloqueaba videos educativos del MIT y de la Blender Foundation porque eran erróneamente marcados por sus filtros de piratería. En el pasado también vimos reclamaciones estúpidas sobre el ruido blanco y el canto de los pájaros.

Pero lo que posiblemente sea el problema más importante del Artículo 13 es que no establece excepciones para un uso legítimo, un pilar de Internet que permite remezclar trabajos protegidos por derechos de autor.

Artículo 11 

El Artículo 11 ha sido bautizado como el impuesto al enlace o el impuesto al fragmento. Diseñado para mitigar el poder sobre los editores que Google y Facebook han acumulado en la última década, esta sección codifica una nueva regla de derechos de autor por enlazar a las organizaciones de noticias y citar el texto de sus historias. Las plataformas de Internet tendrán que pagar una licencia por enlazar a los editores de noticias, y esto teóricamente ayudará a las organizaciones que son vitales para la información pública e impulsará a los usuarios a sus páginas.

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Todo esto suena decente en principio, pero el Artículo 11 no se molesta en siquiera definir qué constituye un enlace. Se dejarán los detalles a los 28 países individuales de la UE. Esto abre la puerta al abuso político de cómo se difunden las noticias en cada país, y es probable que tenga el efecto contrario al deseado.

Google puede pagar una licencia, pero no hay garantía de que las organizaciones más pequeñas puedan hacerlo. Julia Reda, miembro del Parlamento Europeo, se opone firmemente a los artículos 11 y 13. Recientemente escribió en su sitio web: “En lugar de una ley europea, tendríamos 28, con la más extrema convirtiéndose en el estándar de facto: para evitar ser demandadas, las plataformas internacionales de Internet estarían motivadas a cumplir con la versión más estricta implementada por cualquier estado miembro”. En respuesta a la defensa del Artículo 11 por parte de su homólogo del Parlamento Europeo, Alex Voss, Reda dio a The Next Web una explicación de cómo podrían jugar las diferencias entre países:

La frase “Angela Merkel se reúne con Theresa May”, que podría ser un titular de un artículo periodístico, no puede ser protegida por derechos de autor, porque es una mera declaración de hechos y no una creación original. El Sr. Voss dijo en repetidas ocasiones que desea que estas declaraciones puramente objetivas estén cubiertas por el Artículo 11, que la protección otorgada a los editores de prensa sea, por lo tanto, mucho más amplia incluso que la que obtienen los propios periodistas.

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Reda también señaló que el robo al por mayor de contenido de noticias ya es ilegal bajo la ley de derechos de autor actual. No hay razón para creer que Facebook, con su flamante licencia de enlaces, alguna vez enfrentará sanciones por los usuarios que publican un artículo completo en su muro. Pero cuando Facebook decida que no le gusta tu punto de vista político particular, será mucho más difícil para ti comenzar una plataforma pequeña y expresarla.

Las consecuencias del Artículo 11 y el Artículo 13 siguen siendo un tema de especulación, pero la naturaleza de la legislación —tanto su diseño como su vaguedad que hace que sea propicia para el abuso— hacen que sea casi inevitable que deje un Internet desgarrado. Aquí hay algunas posibles víctimas.

Memes

Aunque creas que las personas que piratean música deberían ser ejecutadas y todas las organizaciones de noticias son el demonio, probablemente te gusten los memes. Con la nueva normativa, el tipo que sacó la foto del chico ese que mira a esa chica en vez de a la otra chica podrá presentar una reclamación contra cualquier plataforma que la use sin permiso. Es broma: ese tipo vendió la foto a iStock, una subsidiaria del gigante de las licencias fotográficas Getty Images. Pero el uso no justo significa que vas a tener que hacer tu propia foto para subtitularla y crear un meme.

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Artistas

Los remixes y los mashups están jodidos. Cualquier artista que confíe en el uso legítimo para hacer obras transformadoras está jodido. Y los Metallica del mundo podrán seguir tirando ese video de la fiesta de tu cumpleaños en la que tratas de pasar un buen rato mientras alguna canción sonaba en la radio. ¿Llevas una camisa de Rick y Morty en esa foto de perfil perfecta? Lo siento, el estúpido algoritmo lo marcó y ahora ya no está.

Política

Además del potencial de los países individuales de la UE para decidir qué es y qué no es noticia, las reclamaciones de derechos de autor podrían utilizarse para suprimir material con fines políticos. Doctorow nos dio el ejemplo de un video políticamente delicado subido a una plataforma unos días antes de una elección. Llamémoslo “la cinta del pis”. Si la víctima política de la cinta del pis supiera que está a punto de ser lanzada, podría subirla a una plataforma de monitoreo de contenido con una reclamación de derechos de autor. Los filtros de censura lo atraparían antes de que lo viera el público, y las elecciones podrían pasar de largo mientras se desarrolla una lucha legal detrás del telón.

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También está el tema de la vigilancia. Ya aceptamos que compañías como Facebook contraten gente para analizar nuestras historias mientras intentan identificar contenido infractor. La UE está tratando de obligar a muchas más compañías a contratar a un montón de detectives, humanos y algorítmicos, para expandir este estado de vigilancia en la sombra que monitoriza todo lo que publicamos en estas plataformas. Como dijo Doctorow, “cualquier tipo de censura en la era moderna es la vigilancia”.

Etc.

Hay muchas otras implicaciones que han sido señaladas por activistas, académicos, grupos de derechos humanos y empresas de Internet. Ni siquiera discutimos el Artículo 3, que tiene preocupadas a las nuevas empresas de inteligencia artificial. No sabemos si esto tendrá los efectos que hemos visto con las reglas de privacidad del GDPR que lentamente se está desplegando como el estándar global. Pero Doctorow nos dijo que la implementación de la directiva de derechos de autor adoptada el miércoles será similar a la implementación caótica del GDPR el mes pasado. “Todos se van a olvidar de eso” durante el periodo de espera antes de que se implemente la ley “y en dos años se despertarán y dirán ¡mierda!”.