El petróleo baja, pero llenar el depósito sigue costando casi lo mismo. En pleno agosto, con carreteras abarrotadas y temperaturas extremas, la gasolina y el diésel apenas han reducido su precio unos céntimos. Entre la presión inflacionaria, la disparidad entre gasolineras y las tensiones energéticas, la sensación es que el respiro será breve. El conductor español paga menos que en gran parte de Europa, pero aún muy por encima de lo que esperaba.
Una bajada casi invisible en el surtidor
Según el Boletín Petrolero de la Unión Europea, la gasolina de 95 octanos cuesta de media 1,483 €/l y el diésel 1,424 €/l. La caída semanal ha sido mínima: apenas 0,2 céntimos en gasolina y 0,8 en diésel. Frente a 2023, la rebaja es del 7,3 % y 2,8 %, respectivamente, pero llenar un depósito medio sigue suponiendo más de 80 euros.

La diferencia entre estaciones de servicio es abismal: en Murcia, repostar diésel puede costar hasta 79 céntimos más por litro entre la gasolinera más cara y la más barata.
El precio del crudo, lejos del único culpable
El Brent ronda los 67,27 dólares por barril y la OPEP+ ha anunciado un aumento de la producción a partir de septiembre. Sin embargo, estos cambios tardan en repercutir en el surtidor. En España, el encarecimiento de la electricidad —un 17,3 % en julio— y la subida del IPC al 2,7 % añaden presión.
La Fundación de Cajas de Ahorros prevé que la inflación alcance el 3 % en septiembre, lo que podría encarecer de nuevo los carburantes, sobre todo tras el fin de la rebaja del IVA en productos básicos.

Un ahorro que depende de dónde repostes
España mantiene precios más bajos que la media europea: unos 14 céntimos menos por litro en gasolina y 13 en diésel respecto a la UE, y hasta 20 céntimos menos que en la zona euro. Elegir bien la gasolinera sigue siendo clave para ahorrar, y herramientas como el buscador de Facua pueden marcar la diferencia.
El temor a un nuevo repunte
La actual calma podría ser temporal. Con la electricidad y los alimentos presionando al alza, y un mercado de carburantes muy sensible a la inflación, el alivio en agosto puede convertirse en un nuevo episodio de subidas en otoño. Para muchos conductores, la pregunta no es si el precio subirá, sino cuándo.
Fuente: Xataka.