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Tecnología

Google tiene una IA interna llamada Agente Smith que escribe código y hace lanzamientos en producción sola, pero se volvió tan popular que tuvieron que bloquearla

Mientras Gemini es la cara pública de la IA de Google, dentro de la empresa los empleados usan algo mucho más potente: Agente Smith. Basado en la plataforma interna Antigravity, puede automatizar flujos de trabajo completos de programación, acceder a documentos internos y ejecutar lanzamientos en producción de forma autónoma. Se volvió tan popular que Google tuvo que restringir su acceso para administrar la demanda
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Hay dos versiones de la IA de Google. La que el mundo conoce —Gemini, con sus distintos modelos y niveles de acceso— y la que usan internamente los propios empleados de la compañía. Según reveló Business Insider, esa versión interna tiene nombre propio, una referencia cinematográfica obvia, y capacidades que van bastante más allá de lo que cualquier usuario externo puede hacer con las herramientas públicas de Google.

Se llama Agente Smith. Y se volvió tan popular dentro de Google que la empresa tuvo que restringir su acceso para poder gestionar la cantidad de empleados que lo usaban.

Qué puede hacer que Gemini no puede

Agente Smith está construido sobre Antigravity, la plataforma interna de programación automatizada de Google. A diferencia de los asistentes de IA convencionales, que responden preguntas o generan texto, Smith funciona como un agente autónomo: puede planificar y ejecutar flujos de trabajo completos sin necesidad de supervisión constante.

Sus capacidades concretas, según fuentes cercanas al proyecto citadas por Business Insider, incluyen automatizar tareas de programación, interactuar con herramientas internas de Google, acceder a perfiles de empleados y documentos que normalmente requieren búsqueda manual, y operar de forma asíncrona: los empleados pueden darle instrucciones desde el teléfono y Smith trabaja de forma independiente mientras tanto. Lo más llamativo es que se ha utilizado para lanzamientos en producción, lo que implica un nivel de autonomía inusual para una herramienta de este tipo.

Por qué Google tuvo que frenarlo

La restricción de acceso no fue una decisión por motivos de seguridad ni porque el sistema fallara. Fue exactamente lo contrario: Agente Smith funcionó tan bien y se adoptó tan rápido entre los equipos de Google que la infraestructura no podía atender la demanda. La empresa optó por limitar el acceso y hacer una implementación escalonada para gestionar la carga.

El contexto no es casual. Sergey Brin, cofundador de Google, había anticipado en una reunión interna que los agentes de IA tendrían un papel central en la operación de la empresa durante este año. Agente Smith parece ser la materialización más concreta de esa apuesta: no una herramienta de asistencia, sino un agente que trabaja solo dentro de la infraestructura interna de uno de los grupos tecnológicos más grandes del mundo.

Lo que dice sobre el estado real de la IA en las grandes tecnológicas

El caso de Agente Smith ilustra una dinámica que se repite en las grandes empresas tecnológicas: las herramientas de IA más avanzadas no son las que se lanzan al público, sino las que se despliegan internamente primero. Lo que los usuarios externos ven en Gemini, en Copilot de Microsoft o en los productos de consumo de Anthropic es, en todos los casos, una versión más conservadora y controlada de lo que esas empresas tienen y usan en sus propios procesos.

La brecha entre lo que existe y lo que se publica no es nueva en tecnología. Pero en el caso de la IA, esa brecha está creciendo rápido. Agente Smith no es el primer asistente de programación interno de Google ni será el último. Lo que lo distingue es que su nivel de autonomía, y la velocidad con que los propios ingenieros de Google lo adoptaron, dan una pista bastante clara de hacia dónde va el desarrollo de estas herramientas en los próximos años.

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