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Ciencia

El agua de Mercurio podría ser producto del impacto de un único asteroide, según unos investigadores

A pesar de ser el planeta más cercano al sol, Mercurio tiene hielo de agua en los polos y ahora tal vez se sepa cómo llegó allí.
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En 2012 una sonda de la NASA confirmó algo un tanto inesperado: Mercurio, ese planeta ardiente por su cercanía al sol, tiene depósitos de hielo de agua que almacena en áreas que están permanentemente en las sombras. Desde entonces fue un misterio encontrar la respuesta a la pregunta de cómo llegó el agua allí. Pero ahora un equipo de científicos rastreó el origen del agua congelada de Mercurio a un colosal impacto que transformó el planeta en un solo día mercuriano.

Un nuevo estudio que se publicó en el Journal of Geophysical Research: Planets sugiere que fue el impacto masivo de un cometa o un asteroide lo que depositó toda el agua de mercurio de una sola vez. El equipo de investigadores simuló el evento y encontró que probablemente los gruesos depósitos de hielo de agua se acumularon en los polos sur y norte de Mercurio en un solo día (equivaldría a 157 días de la Tierra).

Un lugar poco probable

Mercurio es el planeta más cercano al sol. Si estuvieras en la superficie de Mercurio verías el sol tres veces más grande de lo que se ve desde la Tierra, y su brillo se multiplicaría por siete.

Debido a que está tan cerca de nuestra estrella central las temperaturas en la superficie de Mercurio pueden llegar a los 430°C. Con todo, no es el planeta más caliente del sistema solar porque ese título le pertenece a Venus debido a su densa atmósfera. Al no tener atmósfera, por las noches las temperaturas de Mercurio llegan a los -180°C.

Uno pensaría que es improbable que haya agua en la superficie de Mercurio, porque está tan cerca del sol. Sin embargo, las observaciones del planeta desde la Tierra en la década de 1990 revelaron parches altamente reflectivos cerca de los polos, y ese reflejo tan brillante indicaba que podía haber hielo de agua en Mercurio.

Tiempo después, la sonda MESSENGER de la NASA confirmó que de hecho, en Mercurio hay enormes depósitos de hielo de agua, algo que confirmó la primera nave espacial en orbitar en torno a ese planeta, en 2011. Sin embargo, la ciencia no lograba confirmar cómo fue que llegó el agua a Mercurio.

Un único día, y fatídico

El equipo que llevó a cabo este estudio está coliderado por Parvathy Prem del laboratorio Johns Hopkins de Física Aplicada. Simularon modelos que incorporaban mapas de las regiones de Mercurio que están permanentemente en la sombra, y las temperaturas superficiales del planeta.

Lo que descubrieron es que la colisión se condecía con el impacto de un objeto de unos 17 kilómetros de ancho que golpeó a Mercurio a unos 30 km por segundo. Más o menos una hora después del impacto es probable que la colisión generara una atmósfera temporal muy densa y rica en vapor de agua que envolvió al planeta.

La mayor parte de esa atmósfera generada por el impacto se descompondría debido a la interacción con fotones, un proceso conocido como fotólisis. Y el resto del agua migraría hacia los polos de Mercurio, permaneciendo oculta en las regiones del planeta a las que jamás llega la luz del sol, según indica el estudio.

En un impacto de envergadura suficiente la atmósfera generada se escudaría de la radiación ultravioleta del sol, aumentando así la cantidad de agua que pudo llegar a las regiones en sombra de Mercurio. La densa atmósfera en realidad efectivamente hizo más lenta la descomposición de las moléculas de agua con lo que sobrevivió mayor cantidad de agua a pesar de la proximidad con respecto al sol.

Los científicos esperan obtener más indicios sobre los depósitos de hielo de agua en Mercurio con la misión BepiColombo, que será la segunda nave espacial en ingresar a la órbita del planeta. La misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) se lanzó en 2018 y está programada para llegar al planeta en noviembre.

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