Imagen: YouTube

La adaptación cinemática del videojuego de Lucas Pope, Papers, Please, ya ha salido en YouTube y Steam y la puedes ver gratis (por si acaso estabas deseando meditar sobre algo solemne y trágico hoy).

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Tiene una duración de poco menos de 10 minutos, sin incluir los créditos, y hace un buen trabajo de capturar la sensación y los mecánicos del juego, a la vez mejorándolos con efectos visuales interesantes. Hay algunos montajes del personaje principal analizando documentos mientras la cámara se enfoca en los detalles específicos que está comparando, por ejemplo. También hay momentos más humanos en los cuales los actores se miran el uno al otro. Tienen un peso en los hombres impuesto sobre ellos por Arstotzka, un estado ficcional de una burocracia totalitaria.

Papers, Please, el videojuego que inspir√≥ el corto (dirigido por Nikita Ordynskiy y escrito por Pope y Liliya Tkach) originalmente sali√≥ en 2013. Gan√≥ premios y aclamaci√≥n cr√≠tica por su representaci√≥n de lo que pasaba en los cruces fronterizos desde¬†el punto de vista de un individuo de la direcci√≥n. El jugador asume el rol del inspector y el objetivo es intentar encontrar un equilibro. Por un lado, tienes que escuchar las s√ļplicas emocionales de las personas intentando cruzar a Arstotzka, pero por el otro tambi√©n es tu deber asegurar que tienen todos sus documentos en orden. Al fin y al cabo, tienes que preocuparte por tu trabajo y tu familia.

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El final de la película de Ordynskiy y Tkach no es ambigua, pero sus implicaciones sí lo son. No voy a dar spoilers de la película (dura menos de 10 minutos, así que debes dejar de leer esto y verla si todavía no lo has hecho), pero creo que no se aprovecha de algunas oportunidades. Intenta simular algunos de los elementos más característicos de Papers, Please en vez de centrarse en cómo las cualidades más cotidianas del ser humano contaminan cualquier sistema y lo estropean.

En este sentido, mi parte favorita de la película está al principio cuando el inspector está preparando para su día en la oficina como si fuera un trabajo cualquiera y no un mecanismo clave dentro de una gran máquina de clasificación humana.