Saltar al contenido
Ciencia

Un spray nasal de dos dosis redujo la inflamación cerebral, recargó las mitocondrias de las neuronas y mejoró la memoria durante meses en animales equivalentes a personas de 60 años

Investigadores de Texas A&M desarrollaron un spray nasal que lleva microARN derivados de células madre neurales directamente al hipocampo — la región cerebral clave para la memoria — sin necesidad de cirugía ni trasplante. Dos dosis fueron suficientes para revertir marcadores de envejecimiento cerebral en ratones de 18 meses. El equipo ya tiene la patente presentada
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Hay un tipo de inflamación en el cerebro que no duele, no produce fiebre y no da ningún síntoma evidente. Ocurre lentamente, durante años, en lo profundo del hipocampo —la región central de la memoria— y los científicos la llaman neuroinflammaging: la inflamación crónica de bajo grado que acompaña al envejecimiento cerebral y que está detrás del deterioro cognitivo gradual, el brain fog y el aumento del riesgo de Alzheimer. Durante décadas se consideró inevitable. Un equipo de Texas A&M acaba de demostrar que no lo es, con dos dosis de un spray nasal.

Qué contiene el spray y cómo llega al cerebro

Spray Nasal Cerebro
© Migma__Agency – Shutterstock

La terapia no es un fármaco convencional. El spray nasal contiene vesículas extracelulares —partículas microscópicas— derivadas de células madre neurales humanas. Esas vesículas transportan microARN: moléculas pequeñas que regulan la actividad de los genes sin modificar el ADN. Administradas por vía nasal, las vesículas aprovechan una ruta directa desde la cavidad nasal hasta el sistema nervioso central que evita la barrera hematoencefálica —el principal obstáculo que impide que la mayoría de los medicamentos lleguen al cerebro.

Una vez dentro del hipocampo, los microARN se incorporan a la microglía —las células inmunes residentes del cerebro— y silencian dos vías inflamatorias específicas: el inflamasoma NLRP3 y la señalización cGAS-STING, ambas conocidas por impulsar la inflamación crónica en el cerebro envejecido. Al apagar esas señales, el tratamiento no solo reduce la inflamación: también recarga las mitocondrias de las neuronas, los orgánulos que generan la energía celular y que tienden a degradarse con la edad.

Dos dosis, mejoras que duran meses

El estudio, liderado por Ashok Shetty, director asociado del Institute for Regenerative Medicine de Texas A&M, administró el spray a ratones de 18 meses de edad —equivalentes aproximadamente a humanos de 60 años— en solo dos dosis. Los resultados fueron contundentes: reducción significativa de los marcadores de inflamación cerebral, restauración de la función mitocondrial y mejoras claras en memoria y cognición que aparecieron en semanas y se mantuvieron durante meses.

Los test conductuales confirmaron los cambios biológicos. Los animales tratados mostraron una capacidad notablemente mejorada para reconocer objetos familiares, detectar cambios en su entorno y adaptarse a nuevas situaciones —un contraste marcado con los controles no tratados. «Estamos devolviéndoles el chispazo a las neuronas al reducir el estrés oxidativo y reactivar las mitocondrias cerebrales«, describió Narayana. «Estamos viendo cómo los propios sistemas de reparación del cerebro se activan, sanando la inflamación y restaurándose», añadió Shetty.

Una patente ya presentada y el camino hacia humanos

El equipo de Texas A&M ya presentó una patente estadounidense para la terapia —un paso formal que señala la intención de avanzar hacia aplicaciones clínicas reales. El estudio fue financiado por el National Institute on Aging (NIA) de EE.UU. y fue publicado en el Journal of Extracellular Vesicles.

Los propios investigadores son cuidadosos con las expectativas: los resultados son en animales, y el camino hacia ensayos clínicos en humanos requiere años de trabajo adicional, pruebas de seguridad y validación de dosis. Pero la vía nasal tiene una ventaja concreta sobre otros enfoques de terapia cerebral: es no invasiva, relativamente simple de administrar y evita los riesgos asociados a la cirugía o la inyección intracraneal. «No solo intentamos entender los mecanismos biológicos —estamos traduciendo y desarrollando nuestros hallazgos en terapias del mundo real que podrían marcar la diferencia», señaló Shetty.

Por qué el hipocampo es el blanco correcto

El hipocampo es una de las regiones del cerebro más sensibles al envejecimiento y la inflamación. Es fundamental para la formación de nuevos recuerdos, la navegación espacial y la adaptación a entornos cambiantes. También es una de las primeras estructuras afectadas en el Alzheimer, donde la acumulación de proteínas tóxicas y la inflamación crónica dañan sus circuitos mucho antes de que aparezcan los síntomas clínicos. Que la terapia de Texas A&M actúe específicamente en esa región —y que produzca mejoras funcionales medibles— la coloca en una línea directa con las enfermedades neurodegenerativas más prevalentes del mundo.

Compartir esta historia

Artículos relacionados