Un equipo de arqueólogos ha desenterrado en el este de Turquía unas termas romanas de lujo de 1.700 años, dotadas de mosaicos y un sistema de calefacción sorprendentemente avanzado. El descubrimiento se realizó en la aldea de Salkaya, en la provincia de Elazığ, y confirma tanto la presencia romana en Anatolia oriental durante el siglo III d.C. como la capacidad técnica del Imperio en materia de ingeniería urbana.
Un hallazgo inesperado en Anatolia oriental
Se trata además de un hallazgo fortuito. En 2023, un agricultor encontró un fragmento de mosaico mientras preparaba un terreno para plantar cerezos. A partir de esa pista, los arqueólogos iniciaron estudios con radar de penetración terrestre (GPR) que revelaron una estructura rectangular de unos 75 metros cuadrados. Bajo el suelo aparecieron espacios característicos de un complejo termal completo: caldarium (sala caliente), tepidarium (sala templada) y frigidarium (sala fría), en muy buen estado de conservación.
El hipocausto: calefacción romana bajo el suelo
Lo más destacado del yacimiento es el hipocausto, un sistema de calefacción inventado en Roma y considerado el antecedente del suelo radiante moderno. Consistía en una red de pequeñas columnas de ladrillo (suspensurae) que sostenían un suelo elevado, bajo el cual circulaba aire caliente procedente de un horno. Ese calor se distribuía también a través de las paredes, creando un ambiente cálido y húmedo ideal para el baño.
“El sistema de calefacción que encontramos aquí es uno de los mejores ejemplos de ingeniería romana en el este de Anatolia”, explicó Emre Çayır, director de la excavación. “Las columnas bajo el suelo servían para repartir el calor de forma uniforme, lo que demuestra el grado de sofisticación alcanzado por estas construcciones”.
Este tipo de tecnología se utilizaba desde el siglo I a.C. en villas privadas y baños públicos, pero se perfeccionó durante el periodo imperial y se expandió a lo largo del Imperio, desde Britania hasta Siria. Su hallazgo en Elazığ prueba que incluso regiones periféricas adoptaban estos sistemas para mejorar la calidad de vida urbana.
Lujo, vida social y sofisticación urbana
Más allá de la innovación técnica, las termas romanas eran también un espacio de encuentro social y cultural. Allí se reunían ciudadanos de distintas clases para conversar, hacer negocios y participar en la vida política, además de cuidar su higiene.
El complejo descubierto en Turquía incluye piscinas, canales de agua limpia y residual, lo que confirma un uso intensivo y un diseño arquitectónico avanzado. Los expertos señalan que, por su tamaño y grado de conservación, debió de formar parte de una ciudad romana consolidada y no de un simple asentamiento rural.
Los romanos habían invadido Anatolia en el siglo II a.C., y en la región se han hallado numerosos restos de su paso. Este nuevo descubrimiento refuerza la imagen de un Imperio que extendió sus costumbres y su ingeniería por todo el Mediterráneo y más allá, dejando un legado que aún sorprende por su refinamiento.
[Fuente: National Geographic]