Los neandertales, uno de nuestros parientes humanos más cercanos, sabían aprovechar los recursos naturales a su alcance. Sin embargo, algunas de sus herramientas resistieron el paso del tiempo mucho mejor que otras. Por eso, el registro arqueológico tenía un gran vacío en lo que respecta a la madera. Hasta ahora.
En un estudio publicado ayer en Science Advances, un equipo de científicos presenta el primer análisis integral de las herramientas de madera neandertales recuperadas en Abric Romaní, un yacimiento arqueológico situado cerca de Barcelona, España. La colección reúne 597 restos e improntas de madera de hace aproximadamente entre 62.000 y 42.000 años. Los investigadores identificaron 13 objetos, entre ellos piezas semejantes a lanzas, objetos puntiagudos, recipientes de corteza, elementos estructurales y una pieza similar a un garrote. Aunque no es la primera vez que se descubren objetos de madera atribuidos a los neandertales, estos hallazgos amplían lo que sabemos sobre su forma de vida.
«Creo que el mensaje principal es bastante sencillo», explicó a Gizmodo Josep Vallverdú, coautor del estudio y arqueólogo del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA). «La madera probablemente tuvo un papel mucho más importante en la vida de los neandertales de lo que solemos ver en el registro arqueológico».

El vacío que dejó la madera
En muchos sentidos, la arqueología es una carrera contra el tiempo. No se trata de una simple metáfora: incluso ahora, objetos de distinto valor arqueológico se están descomponiendo tras haber sobrevivido durante cientos o cientos de miles de años. Algunos materiales resisten mejor que otros y, aunque los arqueólogos pueden formular hipótesis fundamentadas sobre la evolución de las tecnologías antiguas, no siempre encuentran pruebas físicas que las respalden.

«La piedra se conserva extremadamente bien, así que es natural que las herramientas de piedra dominen el registro arqueológico», explicó Vallverdú. «La madera suele desaparecer. Pero es un material increíblemente versátil».
La madera es mucho más fácil de trabajar que la piedra o el metal. Los humanos antiguos podían utilizarla para fabricar armas, herramientas, recipientes y, probablemente, «muchas otras cosas que sencillamente no podemos ver en el registro arqueológico», añadió Vallverdú. «Por eso, cuando hablamos de tecnología neandertal, debemos recordar que lo que los arqueólogos suelen recuperar es solo una parte de ella».
Un regalo de la naturaleza para la arqueología
Ante estas limitaciones, Abric Romaní constituye un caso excepcional: la naturaleza conservó suficientes rastros como para que los arqueólogos pudieran estudiarlos. Los investigadores lo sabían desde hacía tiempo y habían analizado, de manera puntual, distintos elementos encontrados en el yacimiento, explicó a Gizmodo Palmira Saladié, autora principal del estudio y arqueóloga del IPHES-CERCA.

«Pero nunca habíamos reunido todas estas pruebas para examinarlas en conjunto», señaló. «Y, sinceramente, era algo que llevábamos años queriendo hacer. Estos restos son extraordinarios, pero también resulta muy difícil trabajar con ellos».
Hasta ahora, estudiar los restos y las improntas de madera requería un proceso complejo que incluía la elaboración de moldes y la aplicación de técnicas de conservación y restauración. Sin embargo, los avances recientes en las tecnologías de registro 3D permitieron al equipo reconstruir rápidamente las muestras, lo que impulsó este nuevo análisis a mayor escala, explicó Saladié.
Mucho más que un hallazgo aislado
Los arqueólogos ya habían identificado objetos de madera asociados con los neandertales en otros yacimientos, de modo que existían motivos para pensar que eran hábiles en el trabajo de este material. Lo que distingue a Abric Romaní, sin embargo, es que allí «encontramos madera una y otra vez, en distintos niveles arqueológicos, a lo largo de miles de años y utilizada para fines muy diferentes», explicó a Gizmodo Gema Chacón, coautora del estudio e investigadora del IPHES-CERCA.
«La piedra perdura. La madera normalmente no. Por eso, hay una parte enorme de su mundo material que casi nunca llegamos a ver».
«Esto sugiere que trabajar la madera no era algo ocasional ni excepcional. Simplemente formaba parte de su tecnología», señaló Chacón. «Y creo que eso es importante. No deberíamos pensar en el trabajo de la madera de los neandertales únicamente a partir de unas pocas lanzas espectaculares».
Saladié añadió que la diversidad de las herramientas de madera refuerza esta idea. Algunos objetos llaman más la atención que otros, como la pieza similar a un garrote, con un mango estrecho y una cabeza más grande y abultada. Pero el conjunto también incluye armas, recipientes, objetos puntiagudos y piezas «relacionadas con la organización de los espacios habitados», explicó.
«Cuando reúnes todos estos objetos, de pronto ves que la madera aparece en muchos ámbitos de la vida neandertal», continuó. «Nos permite vislumbrar un mundo material neandertal que normalmente nos resulta casi por completo invisible».
La vida «invisible» de los neandertales

El equipo espera encontrar más piezas que ayuden a completar esta historia «invisible». Chacón explicó que las excavaciones en Abric Romaní continúan y que siguen apareciendo nuevas improntas a medida que los investigadores dejan al descubierto más superficies y estratos. También quieren explorar otras cuestiones, como cuánto trabajo requería fabricar y mantener una herramienta de madera, o cómo se relacionan estos objetos con las actividades neandertales identificadas en otras partes del yacimiento.
«Quizá el mensaje más sencillo sea que el Paleolítico no fue un mundo hecho únicamente de piedra», concluyó Vallverdú. «Tendemos a imaginar a las personas de la prehistoria a partir de los objetos que encuentran los arqueólogos, y eso puede llevarnos a una idea equivocada. La piedra perdura. La madera normalmente no. Por eso, hay una parte enorme de su mundo material que casi nunca llegamos a ver».