Saltar al contenido
Ciencia

Plástico y coral se están fusionando en las playas de Okinawa y los científicos ya le pusieron nombre

Investigadores encontraron en playas de Okinawa fragmentos de coral muerto cuyos poros quedaron impregnados con plástico derretido. El nuevo material, bautizado “plasticoral”, muestra hasta qué punto los residuos plásticos pueden integrarse físicamente en los ecosistemas de arrecife y permanecer allí durante largos periodos.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

La contaminación por plásticos en el océano no siempre conserva la forma de una botella, una bolsa o un fragmento reconocible. Con el calor, la radiación solar, el oleaje y el paso del tiempo, esos residuos pueden transformarse y terminar fusionándose con materiales naturales.

Eso es precisamente lo que un equipo de investigadores encontró en Okinawa, Japón, donde pequeñas manchas de plástico aparecieron integradas en fragmentos de coral muerto.

Qué es exactamente el “plasticoral”

El hallazgo surgió durante estudios rutinarios de basura marina realizados por científicos de la Universidad de Okinawa para la Ciencia y la Tecnología y de la Universidad de Ryukyu.

Los investigadores observaron pequeñas manchas de colores brillantes adheridas a restos blancos de coral. Al analizarlas, descubrieron que se trataba de polímeros plásticos fundidos que habían penetrado en los diminutos poros del esqueleto coralino.

El material había quedado tan integrado que ya no podía separarse fácilmente del coral.

A esta nueva forma de residuo la llamaron “plasticoral”.

El estudio documentó cinco ejemplares encontrados en tres playas de Okinawa. Los análisis identificaron principalmente polietileno y polipropileno, dos de los plásticos más utilizados en productos de consumo cotidiano.

Plástico y coral se están fusionando en las playas de Okinawa y los científicos ya le pusieron nombre
© Global News – Youtube.

En qué se diferencia de otras “rocas de plástico”

El plasticoral se suma a otras formas de contaminación híbrida ya conocidas, como los plastiglomerados, en los que el plástico fundido se mezcla con arena, piedras u otros materiales naturales.

También se han descrito costras de plástico adheridas a rocas y otras capas de residuos alterados por el ambiente.

La diferencia es que, en este caso, el material con el que se fusiona el plástico es de origen biológico: el esqueleto de antiguos corales.

Por eso, los investigadores lo consideran una forma biogénica de plastiglomerado.

Las fogatas en la playa podrían estar detrás del fenómeno

Todavía no se sabe con certeza cómo se formaron todos los ejemplares encontrados.

Sin embargo, uno de ellos apareció en el fondo de una antigua fogata de playa, lo que llevó a los científicos a plantear una posible explicación.

El calor podría derretir residuos plásticos abandonados en la costa. Ese material líquido penetraría después en los poros de los fragmentos de coral y, al enfriarse, quedaría fusionado con ellos.

Por ahora, esta es una hipótesis probable, no una causa confirmada en todos los casos.

El coral muerto sigue teniendo una función importante

Los restos de coral no son simplemente desechos del arrecife.

Pueden servir como superficies sobre las que se fijan nuevos corales y sus formas irregulares crean pequeños refugios para peces jóvenes y otros organismos marinos.

Si esos fragmentos quedan impregnados de plástico, su comportamiento físico y químico podría cambiar.

Otros estudios ya han demostrado que determinados compuestos liberados por plásticos pueden afectar a la reproducción de los corales y que los residuos pueden transportar microorganismos potencialmente dañinos.

Lo que todavía no se conoce es cuál es el impacto específico del plasticoral ni qué efectos podría tener a largo plazo sobre estos ecosistemas.

Una posible huella de la era del plástico

El descubrimiento también tiene una dimensión geológica.

Los plásticos son extremadamente resistentes a la degradación y pueden permanecer durante largos periodos en el medio ambiente, incorporándose a sedimentos y materiales costeros.

Por eso, algunos científicos utilizan informalmente el término “Plasticeno” para describir la huella que la producción masiva de plástico podría dejar en el registro geológico del planeta.

El plasticoral podría convertirse en una de esas señales.

Todavía no sabemos cuánto se ha extendido fuera de Okinawa ni qué consecuencias tendrá sobre los arrecifes, pero su existencia deja una imagen bastante clara del problema: el plástico ya no solo flota alrededor de los ecosistemas marinos.

En algunos lugares, está empezando literalmente a formar parte de ellos.

 

 

Fuente: Wired.

Compartir esta historia

Artículos relacionados