Hace unos 78 millones de años, una enorme criatura herbívora recorría las zonas pantanosas y llanuras costeras del norte de lo que hoy es Montana.
Su nombre es Lokiceratops rangiformis y lo que más llama la atención de este dinosaurio son los dos enormes cuernos curvados en forma de cuchilla que sobresalían de la parte posterior de su gola ósea.
Los fósiles fueron encontrados en 2019 en la región de Kennedy Coulee, cerca de la frontera entre Estados Unidos y Canadá. La especie fue descrita formalmente en 2024 a partir de un cráneo parcial y otros restos óseos.
Un dinosaurio con una ornamentación difícil de confundir
Lokiceratops pertenecía a los centrosaurinos, uno de los grandes grupos de dinosaurios ceratópsidos.
Aunque era pariente de Triceratops, vivió unos 12 millones de años antes y tenía una anatomía craneal bastante diferente.
No poseía un gran cuerno nasal y, en cambio, desarrolló enormes estructuras curvadas en la parte posterior de la gola. Según los investigadores que describieron la especie, son los mayores cuernos de este tipo conocidos hasta ahora en un ceratópsido.
Su ornamentación tampoco era completamente simétrica. De hecho, el nombre rangiformis hace referencia precisamente a esa característica, comparable a la asimetría que puede encontrarse en las astas de renos y caribúes.

Cinco dinosaurios con cuernos en la misma región
Uno de los aspectos más sorprendentes del hallazgo no está únicamente en Lokiceratops, sino en sus vecinos.
Los fósiles proceden de una zona en la que los paleontólogos han identificado hasta cinco tipos de ceratópsidos aproximadamente contemporáneos: cuatro centrosaurinos y un casmosaurino.
Es una concentración excepcional de dinosaurios con cuernos en un espacio geográfico relativamente reducido.
Lokiceratops habría convivido con formas como Albertaceratops, Medusaceratops y Wendiceratops, cuyos cráneos también presentaban combinaciones particulares de cuernos y ornamentaciones.
Por qué desarrollaron cuernos tan diferentes
Los investigadores creen que esta diversidad podría estar relacionada con una rápida evolución regional.
Las estructuras de la cabeza pudieron servir para que los animales reconocieran a miembros de su propia especie y, posiblemente, como señales visuales relacionadas con la reproducción y la selección sexual.
En otras palabras, unos cuernos cada vez más particulares habrían ayudado a distinguir especies que convivían en el mismo territorio. Pero su función exacta no puede conocerse directamente a partir de los fósiles. No es posible descartar que también intervinieran en enfrentamientos, defensa u otros comportamientos.
El aislamiento de Laramidia pudo favorecer su diversidad
Durante buena parte del Cretácico Superior, un enorme mar interior dividió Norteamérica.
Las tierras occidentales formaban Laramidia, una larga franja continental en la que diferentes poblaciones de dinosaurios pudieron quedar relativamente aisladas unas de otras. El estudio de Lokiceratops propone que ese aislamiento, combinado con diferencias climáticas, vegetales y ecológicas, pudo favorecer la aparición rápida de especies regionales.
Los autores describen este patrón como un caso de elevado endemismo: especies estrechamente relacionadas ocupando áreas geográficas relativamente pequeñas.

Pero existe un debate sobre Lokiceratops
No todos los paleontólogos están convencidos de que Lokiceratops deba considerarse un género y una especie independientes.
Algunos especialistas han señalado que ciertas características utilizadas para distinguirlo podrían deberse a diferencias individuales, edad o variaciones dentro de especies ya conocidas, como Medusaceratops.
Los autores del estudio sostienen, en cambio, que la combinación de rasgos del cráneo justifica reconocerlo como una especie distinta. La discusión todavía está abierta, pero el fósil aporta una pista importante sobre un ecosistema extraordinariamente diverso.
Hace 78 millones de años, una pequeña región del norte de Laramidia albergaba varios grandes dinosaurios con cuernos al mismo tiempo, cada uno con una especie de “firma” visual propia en su cabeza.