Screenshot: Marvel

El nuevo videojuego de Spider-Man sali√≥ para PlayStation 4 la semana pasada, y me mor√≠a de ganas por pasarme el fin de semana jug√°ndolo. Algunas de las cosas que m√°s disfrut√© durante mis pocas horas de juego fueron: columpiarme en las telas de ara√Īa, saltar de edificios, balancearme y susurrar ‚Äúwhoa, se parece al Empire State de verdad‚ÄĚ. Una cosa que definitivamente no me gust√≥ es que el juego convierte a Spider-Man en un maldito polic√≠a.

De acuerdo, solo he jugado unas horas, pero hasta ahora el objetivo principal se reduce a ayudar a los polis. Ni siquiera a cualquier polic√≠a, sino espec√≠ficamente a la polic√≠a de Nueva York, porque el juego tiene lugar en una representaci√≥n realista de la ciudad. Ser√≠a est√ļpido esperar que los videojuegos sean reflejos responsables de la vida real, pero tambi√©n me resulta imposible, al menos a m√≠, no sentirme mal por el juego, forz√°ndome a confabularme incluso con una versi√≥n ficticia de la polic√≠a de Nueva York, una organizaci√≥n que rutinariamente oprime a algunas de las personas m√°s vulnerables de la ciudad donde vivo.

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No estoy tratando de agarrarme a un clavo ardiendo (aunque lo parezca). Spider-Man no solo ayuda a los policías atrapando ladrones armados y encarcelando a supervillanos desquiciados, sino que también les ayuda a mantener una red de vigilancia de alta tecnología por toda la ciudad. Una de las misiones del juego es hacer que Spider-Man repase las torres de vigilancia operadas por la policía (y construidas por Oscorp) que se colocan sobre varios edificios en toda la ciudad. Cuando se reparan estas torres, permiten que la policía de Nueva York monitoree a todos los ciudadanos dentro de un cierto radio de la torre, y que Spider-Man obtenga actualizaciones en tiempo real sobre lo que ocurre dentro de la ciudad a través de las torres.

Screenshot: Marvel

Esta es una mec√°nica de juego que le resultar√° familiar a cualquiera que haya jugado un RPG de mundo abierto en la √ļltima d√©cada. La funci√≥n de las torres es revelar √°reas del mapa a los jugadores para que puedan encontrar misiones y coleccionables adicionales. Pero no es estrictamente una mec√°nica de juego, tambi√©n es una elecci√≥n narrativa, y viene con algunos paralelismos en la vida real bastante obvios. La polic√≠a compra equipos y software de √ļltima generaci√≥n de una turbia compa√Ī√≠a de tecnolog√≠a propiedad de un multimillonario con tendencias man√≠acas para que pueda monitorear y recopilar datos sobre los ciudadanos, es un argumento del juego dist√≥pico pero real. Tambi√©n es algo que sucedi√≥ literalmente en la ciudad de Nueva York (la de verdad).

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Spider-Man merece algo mejor que estar aliado con tales fuerzas. Una gran parte del atractivo del personaje es que tiene una situaci√≥n tan oprimida como la de la gente a la que trata de ayudar. Viene de una familia destrozada, tiene m√ļltiples trabajos, no puede pagar sus deudas, est√° estresado todo el tiempo. No es un h√©roe que desciende desde lo alto para salvar a los plebeyos de s√≠ mismo, es un plebeyo. Eso es todo lo que resulta inspirador sobre ese personaje; es solo un tipo que quiere mejorar la vida de las personas que tienen las mismas dificultades que √©l.

Lo que este nuevo juego hace es colocar a Spider-Man en un lugar al que no pertenece. Ya no realiza actos heroicos solo por la bondad de su coraz√≥n, sino tambi√©n con el prop√≥sito de consolidar el control del poder que impera en la ciudad. Una vez m√°s, as√≠ es como funciona el comienzo del juego, y tal vez haya un pr√≥ximo giro argumental en el que Spider-Man se da cuenta de que ya no quiere ser un agente del estado. Todo lo que s√© es que es una l√°stima jugar un juego en el que Spider-Man, mientras golpea a algunos traficantes de drogas, se burla de ellos gritando: ‚Äú¬°Si consiguieseis trabajos de verdad, no tendr√≠ais que trabajar tan duro siendo criminales!‚ÄĚ.