Imagen: Amazon

Hace unos dĂ­as contĂĄbamos la extraña historia de una pareja que habĂ­a recibido 25 paquetes de Amazon que jamĂĄs pidieron desde el pasado octubre. La pareja no estĂĄ sola, en las Ășltimas semanas los casos se han multiplicado, y los envĂ­os son cada vez mĂĄs extraños: ahora centrados en juguetes sexuales.

Mike y Kelly Gallivan fueron los primeros en contar estå extraña situación. Ambos natural de Boston, comenzaron a llegarle paquetes aleatorios hace varios meses. Lo que en un principio parecía una anécdota divertida, empezó a convertirse en un extraño juego mientras se iban amontonando. Los artículos, todos de precios bajos, iban desde ventiladores y humidificadores de escritorio, hasta USB o cargadores baratos de teléfonos.

Lo peor, tal y como contaban, es que Amazon no sabía cómo detener aquella situación. Entonces se dijo que posiblemente era víctimas de una estafa destinada a jugar con el sistema de reseñas en el sitio web de Amazon.

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Bien, al relato de los Gallivan se sumó ayer la de una chica identificada como Nikki, quien ha contado su historia en The Daily Beast. Al parecer, la primera vez que la mujer recibió un inesperado juguete sexual en una caja de Amazon, pensó que debía haber alguna confusión, un error sin mås.

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Sin embargo, y como en el caso de la pareja de Boston, luego llegaron otros paquetes, y la montaña comenzĂł a asustarla. La historia de Nikki, como la de los Gallivan, parece ser parte de un intrincado misterio interno que estĂĄ desconcertando a la propia Amazon, segĂșn le ha contado una fuente de la compañía a DB.

Definitivamente, alguien estĂĄ enviando productos no solicitados, con frecuencia juguetes sexuales, a clientes aparentemente aleatorios, y la compañía no sabe la razĂłn, ni por quĂ© estĂĄn siendo enviados en grandes cantidades a Nikki. SegĂșn Amazon:

Estos paquetes son parte de mal comportamiento que estamos investigando. Estamos tratando todas las consultas de los consumidores que han recibido paquetes no solicitados, ya que esto viola nuestras políticas. Hemos confirmado que los vendedores involucrados no recibieron nombres ni direcciones de envío de Amazon. 

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La mujer cuenta que vive atemorizada, temiendo que todo sea parte de un juego de algĂșn acosador en la red. TambiĂ©n ha explicado al medio su larga batalla con el sistema de servicio al cliente de Amazon, “me han ignorado continuamente”, llega a relatar.

Al ver que no conseguĂ­a nada, Nikki acudiĂł a la policĂ­a, pero se encontrĂł con las mismas barreras burocrĂĄticas. La policĂ­a le dijo que necesitaban un nombre, una tarjeta de crĂ©dito o un nĂșmero de banco de la persona que le estaba enviando los paquetes, y Amazon no tenĂ­a ni la menor idea, ya que como en el caso de la pareja de Boston, los artĂ­culos se enviaron a travĂ©s de una tarjeta regalo, lo que significa que no habĂ­a informaciĂłn del remitente que pudieran proporcionarles, y quienquiera que lo hiciera hasta ahora ha permanecido en el anonimato.

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AquĂ­ no acaba la historia. Daily Beast ha buscado y encontrado varios casos similares. Familias y viviendas de estudiantes universitarios que han recibido paquetes aleatorios de Amazon en varios puntos de Estados Unidos y CanadĂĄ durante el Ășltimo mes.

Por ejemplo, un estudiante de la Universidad Ryerson de CanadĂĄ recibiĂł un vibrador. Otra vivienda de la Universidad de Regina recibiĂł un juguete sexual masculino llamado Fleshlight. SegĂșn una fuente de Amazon, los juguetes sexuales, por alguna razĂłn, conforman el mayor nĂșmero de envĂ­os sospechosos.

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Dicho esto, la teorĂ­a de que todas estas personas fueran vĂ­ctimas de una estafa para jugar con el sistema de reseñas en el sitio web de Amazon, parece que tambiĂ©n se cae. SegĂșn la compañía, “hasta el momento, nuestras investigaciones indican que el abuso de opiniones de los clientes no es la motivaciĂłn para estos casos. Hemos encontrado muy pocas reseñas escritas sobre estos envĂ­os y eliminamos cualquier revisiĂłn que encontremos inmediatamente”.

Mientras la investigaciĂłn continĂșa, parece que Nikki y el resto de “vĂ­ctimas” seguirĂĄn recibiendo estos envĂ­os. Si obtener paquetes no solicitados de extraños es perturbador, ser incapaz de detenerlo lo amplifica todo un poco mĂĄs. [The Daily Beast, The Globe]