Huevo de Fabergé. Wikimedia Commons

Tres besos y el intercambio de huevos de pascua. Así se celebra la fiesta más importante del calendario de la iglesia ortodoxa rusa. Sin embargo, entre zares, nobleza y burguesía del siglo XIX y XX, había otro tipo de huevos: los de Fabergé. Considerados como obras maestras de la joyería, 7 se han perdido.

Ocurrió hace un tiempo. Un hombre, un comerciante de chatarra de Estados Unidos, compró un antiguo huevo de oro en un mercado. El tipo pagó 14.000 dólares por ello, o eso dice. El huevo no era normal, era una joya distinta a todo lo que había visto, un huevo de oro amarillo que se asentaba sobre su propio pedestal dorado de piedras preciosas con patas de león.

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Dec√≠a el hombre que si presionabas sobre un diamante que hab√≠a en la parte delantera del huevo, la parte superior se abr√≠a revelando una sorpresa: un reloj de damas con las manos de oro. Dicho reloj se hab√≠a retirado de su caja y montado sobre una bisagra para que pudiera girar en posici√≥n vertical, lo que permit√≠a que el huevo pudiera ser utilizado como un reloj de mesa. Por cierto, el huevo en s√≠ era aproximadamente del mismo tama√Īo que el huevo de una gallina.

Huevo escandinavo de Fabergé. Wikimedia Commons

Lo curioso es que aquel chatarrero había comprado el huevo para destruirlo. Quería revenderlo a un comprador que lo derretiría por chatarra de oro. Pero, por suerte para él, debió haber adivinado de forma errónea cuánto oro había en el huevo, porque ni siquiera uno de los potenciales compradores que se acercó pensó que aquella figura valía su precio de venta.

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¬ŅQu√© ocurri√≥? Que el tipo dej√≥ a un lado el huevo porque no quer√≠a venderlo y tener p√©rdidas. Lo guard√≥ con la esperanza de que el precio del oro se elevar√≠a lo suficiente como para obtener un beneficio.

En el a√Īo 2013, desesperado por recuperar el dinero invertido, el chatarrero enciende su ordenador, se conecta a Internet y teclea en Google ‚Äúhuevo + Vacheron Constantin‚ÄĚ (el nombre inscrito en la parte de atr√°s del reloj). Dos segundos despu√©s, aquel pobre chatarrero sinti√≥ un escalofr√≠o en todo el cuerpo. Un art√≠culo de un tabloide ingl√©s titulaba: ¬ŅD√≥nde est√° esta pieza maestra de 20 millones de libras? La foto que acompa√Īaba al art√≠culo no dejaba lugar a dudas.

La pieza maestra era su huevo.

El primer huevo imperial

Alejandro III. Wikimedia Commons

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En 1885, el emperador (o zar) de Rusia, Alejandro III, orden√≥ a su joyero un huevo de Pascua decorativo para su esposa, la czarina Marie Feodorovna. No era nada raro, Alejandro le hab√≠a dado a su esposa los huevos de Pascua con piedras preciosas en el pasado, ya que era la fiesta m√°s importante, y los huevos se daban tradicionalmente como regalos. Pero el huevo de ese a√Īo ser√≠a diferente, porque Alejandro hizo su pedido a un nuevo joyero: Carl Faberg√©, de 38 a√Īos.

Faberg√© se diferenciaba de otros profesionales que serv√≠an a la corte imperial en que estaba m√°s interesado en el dise√Īo inteligente y la artesan√≠a exquisita que en simplemente adornar sus creaciones con oro y gemas preciosas (aunque sus huevos no estar√≠a exentos de ello) sin mostrar mucha imaginaci√≥n.

Marie Feodorovna. Wikimedia Commons

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Ese primer huevo imperial fue muy simple, aunque s√≥lo en la superficie: hoy es conocido como el Huevo de Gallina de 1885, hecho de oro y con un esmalte exterior blanco para darle al huevo la apariencia de ordinario. Cuando las dos mitades del huevo se separaban, revelaban una yema de oro que a su vez se abr√≠a para revelar una ‚Äúsorpresa‚ÄĚ: una gallina de oro sentada en un nido de paja, tambi√©n de oro.

La gallina inclu√≠a sus plumas de la cola y se abr√≠a para revelar una peque√Īa r√©plica de oro de la corona Imperial; colgando de la corona hab√≠a un diminuto colgante de rub√≠ que Marie Feodorovna pod√≠a usar alrededor de su cuello en una cadena de oro que ven√≠a con el huevo.

Huevo de Gallina. Wikimedia Commons

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Marie, como probablemente cualquiera de nosotros, am√≥ al huevo el resto de su vida. A partir de entonces el zar compr√≥ todos sus huevos de Pascua a Faberg√©. Alejandro le dio al joyero gran libertad en el dise√Īo de los huevos y estableci√≥ s√≥lo tres requisitos: 1) Que los huevos ten√≠an que ser en forma de huevo; 2) Que ten√≠an que contener una sorpresa; y 3) Que los dise√Īos de Faberg√© no pod√≠an repetirse.

Aparte de esos tres requisitos, Fabergé era libre de hacer lo que quisiera. El joyero no revelaba nada a Alejandro hasta que lo entregaba unos días antes de Pascua para que el zar pudiera disfrutar también del suspense.

Fabergé en el estudio. Wikimedia Commons

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No se sabe mucho sobre el segundo huevo, la gallina con pendiente de zafiro, que Fabergé fabricó en 1886. La joya desapareció en 1922. Para su tercer huevo, en 1887, Fabergé hizo un huevo de oro no mucho más grande que un huevo de gallina. Se sentó en un pedestal de oro con tres pies de patas de león. El huevo desapareció con el tiempo… hasta que llegó a parar a manos del chatarrero de Estados Unidos.

El tercer huevo Imperial

La casa de Faberg√© en Mosc√ļ (1893). Wikimedia Commons

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El art√≠culo que descubri√≥ el hombre en el a√Īo 2013 ven√≠a a decir que ten√≠a en su poder el Tercer Huevo Imperial, uno de los ocho huevos de Pascua de Faberg√© que hab√≠a desaparecido para la familia imperial rusa entre 1885 y la Revoluci√≥n Rusa de 1917.

De los 69 huevos que hizo en total la Casa Faberg√© para los zares, la aristocracia y la √©lite industrial y financiera, se conservan 61. Se conocen cincuenta y dos huevos imperiales, cuarenta y cuatro de los cuales se han localizado hoy, entre ellos los dos √ļltimos de 1917 que nunca fueron entregados ni terminados a causa de la Revoluci√≥n. Los restantes 8 huevos imperiales se consideraban perdidos o desaparecidos.

La mayor parte de los huevos imperiales de Fabergé fueron incautados durante la guerra, incluyendo el tercero que encontró el chatarrero. El huevo desapareció en la década de 1920 y no se había visto -o por lo menos reconocido- desde entonces.

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Huevo de la coronación, uno de los más icónicos. Wikimedia Commons

De hecho, nadie sabía lo que parecía hasta el 2007, cuando unos investigadores examinaron fotografías tomadas durante una exposición de los huevos rusos imperiales en 1902, y vieron el huevo en un estante junto a otros de Fabergé. A través del proceso de eliminación, pudieron identificarlo como el Tercer Huevo Imperial.

Más tarde, en 2011, otra foto del huevo fue descubierta en un catálogo de subastas de 1964, demostrando que, efectivamente, había sobrevivido a la Revolución Rusa y se dirigió a Nueva York, donde fue vendido a una mujer por 2.500 dólares. Curioso otra vez, ya que ni la casa de subastas ni la mujer sabían que el objeto era realmente uno de los huevos imperiales.

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El huevo no volvi√≥ a ser visto hasta que el chatarrero lo compr√≥ en el mercado. Despu√©s de darse cuenta de que el huevo que ten√≠a en la cocina desde hac√≠a unos a√Īos val√≠a tanto, el tipo vol√≥ a Londres con fotograf√≠as y las mostr√≥ a un experto, un anticuario londinense especializado en objetos de Faberg√© .

Huevo del capullo de rosa. Wikimedia Commons

El equipo del anticuario voló a Estados Unidos para verificar que el huevo era genuino. En 2014, la casa del anticuario negoció la venta del huevo a un comprador no revelado. Jamás se supo el precio final ni el nuevo comprador, pero es fácil pensar que el chatarrero, quién jamás ha querido revelar su nombre, obtuvo más de 30 millones de dólares.

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La mala noticia es que este huevo ya ha sido encontrado y tiene un due√Īo (adem√°s, suponemos que tremendamente rico). ¬ŅLa buena? Que hay hasta siete huevos imperiales en paradero desconocido, esperando a ser descubiertos.

Si cada uno vale millones de dólares, no está de más saber si lo que tenemos delante en un mercado cerca de nuestra casa nos puede cambiar la vida para siempre.

Los 7 huevos imperiales que se perdieron

Huevo de gallina con pendiente de zafiro

El primero data de 1886 y es el segundo Huevo Imperial (gallina con pendiente de zafiro). No hay dibujos o fotograf√≠as de la pieza, por lo que es dif√≠cil saber con certeza c√≥mo se ve. Existen descripciones en archivos rusos que hablan de una ‚Äúgallina que escoge un huevo de zafiro de una cesta‚ÄĚ.

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Adem√°s, se sabe que es uno de los peque√Īos huevos de Faberg√©. Y eso puede explicar por qu√© a√ļn no se ha reconocido c√≥mo es, o si ha sobrevivido. Puesto que se sabe tan poco sobre el huevo, incluso si se encuentra, puede ser dif√≠cil de verificar. La √ļltima vez que se vio fue en 1922, cuando fue transferido al Sovnarkom, la agencia del gobierno que vendi√≥ propiedades confiscadas para levantar divisas extranjeras para el estado sovi√©tico.

Huevo con querubín y carruaje

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Huevo de Alejandro III a Marie Feodorovna en 1888. Actualmente sobrevive una fotografía granulada de 1902 del huevo en una vitrina. La imagen del huevo está prácticamente oscurecida por el huevo de 1893, ya que éste se está sentando delante de él en la foto.

Sin embargo, un reflejo borroso del huevo se puede ver en el vidrio de la vitrina. Los investigadores han utilizado la información disponible para dibujar un bosquejo de lo que piensan que es el huevo: una especie de ángel de cupido que tira de un huevo grande en un carro de dos ruedas que se asemeja a una carretilla.

La √ļltima vez que se vio fue en 1922. Se piensa que lo pudo comprar Armand Hammer en la d√©cada de 1930, aunque de ser as√≠, no sab√≠a que se trataba de uno de los Huevos Imperiales de Pascua. En cualquier caso, d√≥nde esta ese huevo ahora es todo un misterio.

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Huevo del neceser

Huevo de Alejandro III a Marie Feodorovna en 1889. Se trata de otro de los peque√Īos huevos de Faberg√©, un art√≠culo de tocador con diamantes incrustados de 13 pulgadas. Existe una foto del huevo (fue tomada en 1949), pero proporciona muy poca informaci√≥n. El huevo parece estar tendido sobre un lado en la estanter√≠a inferior de una vitrina y est√° casi totalmente oculto detr√°s de los pliegues de una tela.

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En 1952 una casa de subastas lo vendi√≥ por 1.200 libras a un an√≥nimo. Como en los otros casos, nadie se dio cuenta de que era uno de los huevos rusos imperiales, por lo que es posible que el due√Īo actual, quienquiera y dondequiera que est√©, tampoco tenga idea del tesoro que tiene.

Huevo del Pamiat Azova. Wikimedia Commons

Huevo malva (con miniaturas)

Huevo del hijo del zar, Nicol√°s II, a Marie Feodorovna en 1897. Otro huevo sin im√°genes, aunque con algunas descripciones que ayudan a imaginarlo. Se describe como un ‚Äúhuevo de esmalte de color p√ļrpura‚ÄĚ con tres miniaturas. Las miniaturas son la sorpresa dentro del huevo. Est√°n en un marco en forma de coraz√≥n que se abre en un tr√©bol de tres hojas, con retratos de Nicolas, Alejandra, y su hija reci√©n nacida, Olga, en las hojas.

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El huevo est√° desaparecido desde 1917, aunque tambi√©n se cree que hay una buena probabilidad de que haya sobrevivido en el tiempo, ya que en 1978 se compr√≥ un peque√Īo marco en forma de coraz√≥n que se abre en un tr√©bol de tres hojas con los retratos descritos. C√≥mo se lleg√≥ a separar del huevo, y donde est√°, se desconoce.

Huevo imperial de nefrita

Huevo del hijo del zar, Nicol√°s II, a Marie Feodorovna en 1902. El huevo es descrito como un ‚Äúhuevo en el estilo del Imperio‚ÄĚ, de nefrita con oro, dos diamantes y una miniatura, un retrato del Zar como sorpresa del huevo.

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La √ļltima vez que se vio fue en 1917, cuando el huevo fue enviado de San Petersburgo a Mosc√ļ debido a la amenaza de avance de las tropas alemanas. Despu√©s de eso desapareci√≥.

Huevo del jubileo danés

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Huevo del hijo del zar, Nicolás II, a Marie Feodorovna en 1903. Sólo ha sobrevivido una fotografía en los archivos de Fabergé. El huevo azul y blanco sentado en su pedestal es uno de los huevos más grandes de Fabergé. La sorpresa es un cuadro de doble cara, con un retrato del padre de Marie Feodorovna, el rey Christian IX de Dinamarca, por un lado, y su madre, la reina Louise, por el otro.

La √ļltima vez que fue visto fue en 1903 en Copenhague, donde Marie Feodorovna hab√≠a ido a celebrar la Pascua y el 40 aniversario de su padre como rey. Nicol√°s II le envi√≥ el huevo por correo. Es posible que Marie lo haya dejado en Dinamarca. A partir de ah√≠, misterio.

Huevo conmemorativo de Alejandro III

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Huevo del hijo del zar, Nicolás II, a Marie Feodorovna en 1909. Existe una fotografía en blanco y negro del huevo. Se describe como un huevo de esmalte blanco con rayas de oro, decorado con 3.500 diamantes tallados en rosa. En el interior hay un busto de oro de Alejandro III decorado con diamantes tallados en rosa también.

La √ļltima vez que fue visto fue en 1917. A diferencia de la gran mayor√≠a, no hay datos que indiquen que fue transportado a Mosc√ļ para su custodia durante la Revoluci√≥n Rusa. Nadie sabe si fue robado y d√≥nde podr√≠a estar.