En los últimos años el interés del público se ha centrado cada vez más en la proveniencia de los objetos exhibidos en los museos, tal como lo expresó Gilbert Lupfer, de la Fundación Alemana de Arte Perdido, en el New York Times en 2023. Las entidades sobre las que recae la atención porque la proveniencia no se detalla lo suficiente, suelen ser los museos más importantes del mundo.
En ocasiones se afirma que las instituciones más sólidas están mejor equipadas para cuidar los artefactos más frágiles y valiosos, lo que lleva a debates sobre si corresponde que una institución o museo en particular se adueñe de los objetos valiosos del pasado.
Últimamente ha habido eventos que contradicen ese argumento: Egipto y Nigeria han actualizado sus instituciones mientras el Louvre y el Museo Británico informaron de robos y violaciones a la seguridad. Incluso cuando una institución decide devolver algo, la idea de enviar objetos de alto mantenimiento a miles de kilómetros es una pesadilla logística. También está la declaración conjunta de las instituciones más importantes del mundo: “Los museos no brindan servicio solamente a los ciudadanos de una nación sino a todos los pueblos de todas las naciones”.
Al mismo tiempo, la idea de repatriar objetos no queda descartada en términos de funcionarios, legisladores, museos y otros. Hace ocho años Francia se comprometió a regresar artefactos históricos a África. Tras la declaración de 2022 del Papa Francisco de regresar los tesoros indígenas a Canadá, su sucesor el Papa León cumplió la promesa el año pasado.
Demás está decir que hay muchas piezas que se mueven en este debate. En el futuro es probable que sigamos viendo cambios en la forma de entender las implicancias éticas de los museos. Aquí debajo enumeramos los ejemplos más famosos de artefactos con significado cultural que deberían estar en otros lugares y no en museos alejados de su origen.
1 Jikji

Corea del Sur sería el lugar adecuado para que se exhibiera el Jikji, el libro más antiguo que se conoce impreso con tipos metálicos móviles en 1377, 78 años antes de la Biblia de Gutenberg. El documento ha sido designado Patrimonio de la Memoria Mundial por la UNESCO y hoy está en la Biblioteca Nacional de Francia.
Según la institución, un diplomático francés “adquirió” el Jikji junto con varios cientos de libros coreanos antiguos a principios del siglo 20. El libro ingresó en la colección de la Biblioteca Nacional de Francia en 1952, y un estudioso coreano lo identificó oficialmente en 1972 cuando trabajaba en la sección de Asia oriental de la biblioteca. A pesar de los esfuerzos gubernamentales y privados de Corea por regresar el Jikji a su lugar de origen, la Biblioteca Nacional de Francia se niega argumentando que el documento es un “tesoro de la humanidad” y que técnicamente no se considera que el diplomático francés lo haya robado.
2. El busto de Nefertiti

“Hay que verlo, porque describirlo es inútil”, dijo en 1912 el egiptólogo Ludwig Borchardt sobre el busto de Nefertiti. Se trata de un delicado busto de la antigua reina de Egipto, de piedra caliza, que quedó atrapado en una de las más famosas controversias arqueológicas. El busto de casi 3.400 años de antigüedad se “reveló al mundo” en 1913 en el Nuevo Museo de Berlín, donde está desde entonces.
Es comprensible que desde Egipto hayan reclamado la emblemática escultura desde al menos 1933 y hasta el año pasado. Egipto también puso en disputa la legalidad del traslado de Nefertiti a Alemania. En 2023 los funcionarios de Alemania declararon que el país no tenía intenciones de devolver a Nefertiti, alegando que el artefacto es frágil y que es muy popular en Alemania, ya que hay críticos que lo llaman “la Mona Lisa de Berlín”.
3. El diamante Koh-i-Noor
Desde mediados del siglo 19 el magnífico diamante de 105 quilates ha adornado las coronas y exhibiciones de varios monarcas británicos, como la corona de la Reina Isabel II. Los registros escritos sugieren que el diamante tiene su origen en lo que hoy es India, cerca del siglo 14, y que la piedra pasó a ser propiedad británica cuando el Reino Unido anexó el imperio Sikh en 1849.
Según un estudio de 2009 sobre el significado e importancia del diamante, India, Paquistán, Irán y Afganistán han solicitado que el diamante regrese. En 2010 el entonces primer ministro David Cameron dijo: “Si les decimos que sí a unos, encontraremos que el Museo Británico se vacía, por lo que me temo que tendrá que quedarse aquí”.
4. Mármoles del Partenón
También llamados Mármoles de Elgin, por el diplomático británico que los llevó a Reino Unido en 1801. Los mármoles del Partenón son una colección de antiguas esculturas griegas: 15 de las 92 metopas; 17 figuras parciales de los frontones y 75 metros del friso original. La colección está en el Museo Británico, que declara que las acciones de Elgin “se investigaron detalladamente en 1816 en el Comité Selecto del Parlamento, y se halló que eran totalmente legales”.
Grecia solicitó formalmente en 1983 que toda la colección se regresara y rechazó la declaración del Museo Británico ante la UNESCO en cuanto a la legalidad de los mármoles. Pero el Reino Unido se negó, citando el Acta re Reglamento del Museo Británico de 1963 que prohíbe que el museo regale sus colecciones. Así como sucede con la Biblioteca Nacional de Francia, el Museo Británico insiste en que “hay un gran beneficio público al exhibir las esculturas en el contexto de la colección mundial”.
5. El tesoro de Príamo

Se trata de una cantidad de objetos de oro y otros metales preciosos excavados por los arqueólogos europeos Frank Calvert y Heinrich Schliemann en la Troya homérica, hoy parte de Turquía, en 1873. Según el Museo Estatal de Berlín, Schliemann estaba convencido de que había encontrado las colecciones de oro y plata de Príamo, último rey de Troya que describe Homero en La Ilíada. En investigaciones posteriores se sugirió que es probable que la colección datara de un milenio antes de Príamo.
Tras una pelea judicial con las autoridades otomanas, Schliemann contrabandeó el tesoro para sacarlo del imperio y luego llegaron a un acuerdo económico. Finalmente, donó sus hallazgos a museos de Berlín, según el Museo Estatal de Berlín. La colección se ocultó durante la Segunda Guerra Mundial para preservarla, y luego terminó en la Unión Soviética como botín de guerra. En 1998 el estado ruso moderno declaró que el tesoro de Príamo era propiedad de Rusia y los objetos permanecen desde entonces en el Museo Pushkin de Moscú.
6. Artefactos del imperio Khmer de Camboya
En 2023 el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación publicó una exposición sobre al menos 1.109 piezas de antigüedades que están en el Museo Metropolitano de Arte, que habían sido propiedad de “personas acusadas o condenadas por delitos con antigüedades”. La revelación sacudió a la organización del museo, que desde entonces creó una nueva página web sobre objetos repatriados.
En los últimos cinco años el Museo Metropolitano de Arte colaboró con el gobierno de Camboya para regresar objetos del imperio Khmer. Se cree que la colección fue un botín de guerra que se sacó de Camboya en tiempos de inestabilidad y guerra civil. En febrero de este año Camboya finalmente recibió 74 objetos solicitados, enviados por el Museo Metropolitano de Arte.
Para ser justos, el Museo Metropolitano de Arte se ha esforzado por repatriar objetos antiguos. Pero como admitió el año pasado ante el New York Times, siguen teniendo una gran cantidad de objetos adquiridos de gestores comerciales, de los que se necesita verificar la proveniencia.
7. Hoa Hakananai’a
Para el pueblo de Rapa Nui (la isla de Pascua), Hoa Hakananai’a, un tipo de estatua moai, representa los espíritus de los ancestros. En 1868 un equipo británico desenterró dos moais y los cargó en su barco. Cuando regresaron a Reino Unido le ofrecieron las estatuas a la reina Victoria y hoy se exhiben en el Museo Británico.
“Que los británicos se llevaran los moai de nuestra isla es como si yo entrara a tu casa y me llevara a tu abuelo para exhibirlo en mi sala de estar”, le dijo a la BBC en 2018 Anakena Mantomatoma, nativa de la isla de Pascua y miembro de la comisión de desarrollo de los Rapa Nui. El pueblo Rapa Nui en colaboración con el gobierno chileno entabló discusiones con el Museo Británico para que regresaran las estatuas, según la BBC. En 2023 el consejo de ancianos de la isla le escribió al rey Carlos un nuevo pedido para que se les devolvieran las estatuas, pero según The Guardian, en 2024 no habían recibido respuesta todavía.
8. Los bronces de Benín

Los bronces de Benin constituyen quizá la mayor colección fracturada de artefactos en esta lista. Según The Loot Museum [organización que rastrea los orígenes de artefactos exhibidos] se trata de 10.000 objetos robados por soldados británicos del reino de Benin, hoy Nigeria. Los objetos terminaron en el Museo Británico y en colecciones privadas o públicas de Europa y EE.UU., y un análisis de The Art Newspaper reveló que hay bronces de Benin en 160 museos o instituciones de todo el mundo.
Los bronces de Benin han sido regresados de tanto en tanto. En 2022, la Galería Nacional de Arte, el Smithsonian y la Escuela de Diseño Rhode Island de EE.UU. enviaron de regreso 31 bronces de Benin en total. El año anterior el Museo Metropolitano de Arte había regresado dos bronces de los 160 que hay en su colección.
Como podrás ver, falta mucho todavía. Las dos colecciones más grandes de estos bronces siguen en el Museo Etnológico de Berlín y el Museo Británico, que tiene más de 900 piezas porque los bronces, como ya se ha dicho antes, “son de gran beneficio público cuando se exhiben internacionalmente”.