Quizá no esté tan cerca el final de la Estación Espacial Internacional (ISS, en inglés), al menos no hasta que sus zapatos sean ocupados por una alternativa privada.
El Senado de EE.UU. propuso una versión revisada de la autorización a NASA que retrasaría el retiro de la ISS, de 2030 a 2032. El objetivo de esa ampliación de los años es “evitar que se produzca una brecha en la presencia y capacidad humana continua en la baja órbita terrestre, evitando ceder el liderazgo a China hasta tanto estén listas las estaciones comerciales”, indica la autorización ahora.
El Congreso suma así un sentido de urgencia a los planes de la NASA de mantener la presencia humana en la órbita terrestre, con la transición hacia el uso de estaciones espaciales comerciales. A pesar de que se ha programado el retiro de la ISS en unos años más, la agencia espacial todavía no ha dirimido la ronda final de competidores y líderes de la industria para el desarrollo de un laboratorio orbital privado. Sin una alternativa a la vista, los legisladores de EE.UU. sienten preocupación sobre si las compañías privadas podrán reemplazar a la ISS para 2030.
Reemplazos privados
La Estación Espacial Internacional ha servido de hogar a los astronautas en la baja órbita terrestre en los últimos 26 años, pero la nave espacial se acerca al final de su ciclo útil. La NASA y sus socios internacionales tienen planeado retirarla para 2030, haciendo que descienda por la atmósfera terrestre donde la mayor parte se quemará por el calor que provoca ese reingreso.
En 2021 la agencia espacial creó su programa de Destinos Comerciales a la Baja Órbita Terrestre, con el fin de encontrar un reemplazo para la ISS. En lugar de construirla, la NASA quiere ser cliente de socios comerciales que la construyan y operen para que los astronautas puedan usarla.
Compañías como Axiom Space, Blue Origin, Vast y Voyager están trabajando en los últimos detalles de sus diseños. Hoy esperan que la NASA emita el pedido para que presenten sus propuestas, ya que allí se especificarán los requisitos como el tipo de equipamiento científico necesario y cuánto tiempo deberían poder permanecer a bordo los astronautas.
La NASA todavía no lanzó la segunda fase de esta competencia que permitiría asignar más financiamiento a una o dos compañías para que construyan sus estaciones espaciales.
“La NASA ha demorado varias veces el pedido de propuestas para servicios comerciales sostenidos en la baja órbita terrestre. Como resultado de esa incertidumbre y demoras, los proveedores comerciales no han podido proyectar el desarrollo e inversión privada a un ritmo que esté en línea con el objetivo anterior de la NASA de des-orbitar a la ISS en 2030 aproximadamente”, aclaran los senadores.
Que viva la ISS
La extensión de la autorización alimenta el escepticismo en cuanto a que las compañías espaciales privadas, bajo directivas de la NASA, puedan entregar una estación espacial comercial en los próximos cuatro años.
Se instruye entonces a la NASA a mantener las operaciones de la ISS en su nivel actual durante dos años más. Y también se le indica a la agencia espacial que no ha de empezar a desorbitar la estación espacial hasta que esté en funcionamiento al menos una alternativa comercial.
También se requiere que la NASA publique los requisitos para las estaciones espaciales comerciales en los próximos 60 días y que publique el llamado a presentar propuestas en los próximos 90 días. Eso significa que en los próximos 180 días la NASA debería estar firmando contratos con dos o más proveedores comerciales para las estaciones espaciales.
Hasta que llegue un sucesor comercial digno de tomar su lugar, la ISS seguirá funcionando en la baja órbita terrestre. Pero su retiro se acerca, y la estación espacial ya ha dado señales de envejecimiento. El año pasado un panel consejero de seguridad advirtió que hay riesgos crecientes en la estación espacial a medida que se acerca a su fecha de vencimiento. Esperemos que la nave espacial, ya en edad avanzada, pueda aguantar un poco más.