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Ciencia

Hoy los universitarios se emborrachan como locos pero en la Inglaterra medieval se convertían en asesinos

Los investigadores compilaron “mapas de asesinatos” de Londres, Oxford y York, investigando la propagación de la violencia medieval.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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¿En qué piensas al oír el término Edad Media, o medieval? Si piensas en la violencia, entonces no te equivocas (yo también añadiría “olores”).

Para investigar la propagación de la violencia medieval, unos investigadores de EE.UU. y Reino Unido trazaron “mapas de asesinatos” en Londres, Oxford y York, con 355 asesinatos ocurridos entre 1296 y 1398. Estudiaron investigaciones judiciales históricas de muertes extrañas que describen cuándo sucedió el ataque, la ubicación del cuerpo, el arma utilizada y en ocasiones también la razón del asesinato. Esos datos brindaron información sobre la violencia urbana de hace 600 a 700 años, incluyendo el hecho de que los estudiantes universitarios de entonces eran mucho más problemáticos que los de hoy en día.

Estudiantes armados, y asesinos

“Los homicidios estaban muy concentrados en nodos clave de la vida urbana como los mercados, ferias y plazas”, además de fuentes de agua y espacios ceremoniales, explicaron en un trabajo que se publicó este verano en Criminal Law Forum. En términos de fechas o momentos, los domingos eran los peores, en especial al anochecer. Por las mañanas la rutina de asistir a la iglesia se veía seguida de actividades deportivas, pero también de peleas y borracheras.

En cada una de las tres ciudades, sin embargo, los patrones de violencia eran diferentes. Por ejemplo, en Oxford la tasa de homicidios era tres a cuatro veces mayor que la de Londres o York. Y aunque parezca contradictorio ante la imagen de ciudad universitaria elegante que uno imagina, ese lujo era precisamente la razón de que hubiera tantos asesinatos.

“La universidad medieval atraía a muchachos de entre 14 y 21 años. Muchos estaban lejos de sus hogares, vivían armados, sumergidos en una cultura que valoraba el honor y la lealtad al grupo”, escribieron para The Conversation Stephanie Brown de la Universidad de Hull y Manuel Eisner, de la Universidad de Cambridge. “Por lo tanto, los estudiantes se organizaban en ‘naciones’ según su región de origen y era habitual que los del norte y los del sur guerrearan en las calles”.

Lo peor era que a menudo se consideraba a los estudiantes por encima de la ley común, por lo que salían impunes. De hecho, los homicidios de Oxford se concentraban cerca o dentro de los predios de la universidad, motivados muchas veces por conflictos entre los estudiantes y la gente de la ciudad.

Si había público, mejor

En Londres los lugares con más homicidios en la Edad Media incluían a Westcheap, “corazón comercial y ceremonial de la ciudad”, según indican Brown y Eisner, además de la Calle Thames frente al río. En la primera zona, los asesinatos tenían que ver con rivalidades entre gremios, con feudos profesionales y ataques de venganza públicos en tanto que en el segundo caso la violencia se registraba entre marineros y comerciantes.

York tanía niveles de homicidios significativos en una de las principales entradas a la ciudad, un área donde se centraba la vida comercial, cívica y social. Naturalmente, al concentrarse viajeros, mercaderes y gente local, los conflictos surgían con frecuencia. Stonegate era una calle importante de York, parte de la ruta ceremonial, y allí había violencia a menudo. Lo inesperado, tal vez, es que estas áreas de gente con dinero brindaban oportunidades para la competencia, la venganza, y la exhibición pública de la defensa del honor.

“En las tres ciudades hubo homicidios en espacios de alta visibilidad y significado simbólico”, escribieron los investigadores en su trabajo. Los espectáculos públicos reafirmaban la reputación de la persona, además de quizá subrayar sus argumentos para cometer el asesinato. Es interesante observar que en los barrios más pobres y marginales de Inglaterra había menos investigaciones por asesinatos, aunque cabe la posibilidad de que no hubiera demasiada presión como para investigar las muertes de los menos privilegiados.

Sin embargo “el trabajo hace que surjan preguntas más generales sobre la reducción en las tasas de homicidio a largo plazo, y eso sugiere que los cambios en la gobernanza urbana y la organización de los espacios podrían haber tenido un rol crucial en la reducción de la violencia”, señalan en su estudio los académicos.

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