Hace apenas unos años, las sanciones impuestas por Estados Unidos parecían poner en jaque el futuro de Huawei. La imposibilidad de acceder a chips avanzados, herramientas de fabricación y proveedores internacionales obligó a la compañía a reinventarse.
Hoy, la estrategia ha cambiado por completo. Huawei ya no solo desarrolla procesadores para móviles e inteligencia artificial, sino que trabaja para construir un ecosistema de semiconductores capaz de abastecer gran parte de la industria tecnológica china. El siguiente objetivo sería uno de los componentes más importantes y complejos del mercado: la memoria DRAM.
Según diversas informaciones publicadas por medios especializados y el Financial Times, Huawei participa junto con la empresa china Swaysure Technology en el desarrollo de una nueva planta de fabricación de memorias en Shenzhen. El proyecto contaría con apoyo de administraciones locales y formaría parte de la estrategia nacional para fortalecer la producción de chips dentro de China.
La memoria DRAM sigue siendo uno de los mercados más difíciles
La memoria DRAM es fundamental para ordenadores, teléfonos móviles, servidores y sistemas de inteligencia artificial. A diferencia del almacenamiento permanente, almacena temporalmente los datos que necesita el procesador para trabajar a gran velocidad.
El mercado está dominado por tres compañías: Samsung Electronics, SK Hynix y Micron, que concentran más del 90 % de la producción mundial.
Durante los últimos años, la enorme demanda generada por la inteligencia artificial ha llevado a estos fabricantes a priorizar memorias de alto rendimiento para centros de datos, reduciendo la disponibilidad de otros productos y elevando los precios en distintos segmentos del mercado.

Huawei pretende reducir esa dependencia desarrollando capacidad propia de fabricación, aunque inicialmente la producción estaría orientada al abastecimiento interno más que a competir directamente con los grandes fabricantes internacionales.
Mucho más que una nueva fábrica
El proyecto de DRAM encaja dentro de una estrategia mucho más amplia.
Huawei ya participa activamente en el desarrollo de procesadores Ascend para inteligencia artificial, chips Kunpeng para servidores y los procesadores Kirin utilizados en algunos de sus teléfonos móviles.
Además, mantiene una estrecha colaboración con Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC), la principal fundición de chips del país, con la que ha conseguido producir procesadores avanzados pese a las restricciones tecnológicas impuestas por Estados Unidos.
El objetivo del Gobierno chino es que una parte cada vez mayor de los componentes críticos utilizados por sus empresas proceda de proveedores nacionales. Huawei se ha convertido en uno de los actores centrales de esa estrategia.
El gran obstáculo sigue siendo la litografía
A pesar de los avances, Huawei continúa enfrentándose a una limitación importante.
Las sanciones estadounidenses impiden que las empresas chinas accedan a las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV) fabricadas por la empresa neerlandesa ASML, consideradas imprescindibles para producir los chips más avanzados del mundo.
China ha logrado mantener el desarrollo de sus semiconductores mediante procesos alternativos, optimización de tecnologías existentes y un enorme esfuerzo de inversión pública y privada. Sin embargo, fabricar memorias y procesadores de última generación sin acceso a esa maquinaria sigue siendo uno de los mayores desafíos de su industria tecnológica.
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Una estrategia pensada para el largo plazo
Más que competir inmediatamente con Samsung o Micron en el mercado global, Huawei parece perseguir un objetivo diferente: garantizar que China pueda seguir desarrollando su industria tecnológica incluso si continúan las restricciones comerciales.
La futura planta de DRAM sería una pieza más dentro de un ecosistema que ya incluye procesadores, centros de datos, servicios en la nube y plataformas de inteligencia artificial.
Cinco años después del endurecimiento de las sanciones estadounidenses, Huawei ha pasado de intentar sobrevivir a construir una cadena de suministro cada vez más completa. La compañía todavía depende de tecnologías que no puede fabricar por sí sola, pero cada nueva inversión acerca un poco más a China a uno de sus grandes objetivos estratégicos: reducir al mínimo la dependencia de proveedores extranjeros.