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Tecnología

La fiebre de la inteligencia artificial ya está encareciendo una memoria de hace más de 20 años. La escasez bajó de DDR5 a DDR2 y ahora amenaza fábricas, coches y routers

La producción de memoria se está desplazando hacia los chips más rentables para servidores de inteligencia artificial. La presión comenzó en HBM y DDR5, alcanzó a DDR4 y ahora está provocando una insólita carrera por conseguir DDR3 y DDR2.
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La DDR2 pertenece a una época en la que Windows XP dominaba los ordenadores, los discos duros todavía se medían en gigabytes y un PC con 2 GB de RAM podía considerarse bastante bien equipado. Más de dos décadas después, aquella memoria sigue fabricándose. Y acaba de convertirse en una de las víctimas más extrañas del auge de la inteligencia artificial.

Según las últimas estimaciones de TrendForce, los precios de contrato de los componentes DDR2 aumentaron entre un 55% y un 60% durante el segundo trimestre de 2026. La consultora espera que suban otro 35% o 40% durante el tercer trimestre, un incremento difícil de imaginar para una tecnología que hace años desapareció de los ordenadores modernos.

No se trata de un repentino regreso de los PC con DDR2 ni de millones de personas intentando actualizar ordenadores de principios de siglo. El aumento es el último eslabón de una escasez que comenzó en las memorias más avanzadas y ha ido descendiendo, generación tras generación, hasta alcanzar el estándar más antiguo que todavía se produce en volúmenes relevantes.

La IA no necesita DDR2, pero está provocando su escasez

Los aceleradores utilizados para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial necesitan enormes cantidades de HBM, una memoria de gran ancho de banda que se apila junto a los procesadores para mover datos a velocidades muy superiores a las de la RAM convencional.

Fabricar HBM y memoria para servidores es mucho más rentable que dedicar las mismas instalaciones a componentes antiguos. Por eso, los principales productores de DRAM están priorizando las líneas avanzadas y reduciendo progresivamente la capacidad reservada para productos maduros.

De acuerdo con TrendForce, esa reasignación ha limitado primero la disponibilidad de DDR4. Los fabricantes de dispositivos que no consiguieron asegurar suficiente suministro comenzaron entonces a adaptar algunos productos para utilizar DDR3. A su vez, parte de los diseños basados en DDR3 están siendo modificados para funcionar con DDR2.

El resultado es un efecto dominó peculiar: cada grupo de compradores desciende un escalón tecnológico en busca de memoria disponible, pero termina trasladando la escasez hacia la generación anterior.

Los primeros indicios ya aparecieron en marzo. Según otro informe de TrendForce, los precios medios de determinados componentes DDR3 y DDR2 aumentaron entre un 20% y un 40% en un solo mes, impulsados por la migración de pedidos y por una capacidad de producción incapaz de seguir el ritmo.

Dos fabricantes mantienen viva una memoria que casi nadie quería

La fiebre de la inteligencia artificial ya está encareciendo una memoria de hace más de 20 años. La escasez bajó de DDR5 a DDR2 y ahora amenaza fábricas, coches y routers
© JVS.

La DDR2 no ha desaparecido por completo porque todavía existen miles de productos construidos alrededor de ella, explica Toms Hadware. Sin embargo, la lista de compañías dispuestas a seguir fabricándola se ha reducido considerablemente.

Según explica TrendForce, Winbond y ESMT se encuentran entre los principales proveedores que permanecen en el mercado. El problema es que ambos están respondiendo a la nueva demanda de manera opuesta.

Winbond está reduciendo paulatinamente su producción de DDR2 para dedicar más capacidad a DDR3, DDR4 y LPDDR4, productos con mayores márgenes. ESMT, en cambio, pretende concentrar la capacidad que tiene asignada en las fábricas de PSMC para producir tanta DDR2 como sea posible y ocupar parte del espacio abandonado por su competidor.

La estrategia de ESMT confirma que la situación no es únicamente una predicción externa. En su presentación de resultados de marzo, la propia compañía advirtió que la demanda de HBM vinculada con la IA estaba desplazando la capacidad de las memorias tradicionales. Según el fabricante, la escasez ya se había propagado desde DDR5 y DDR4 hacia DDR3, DDR2 y determinadas memorias flash.

ESMT puede aumentar su concentración en DDR2, pero no crear nuevas fábricas de forma inmediata. Mientras Winbond retira capacidad más rápido de lo que otros proveedores pueden reemplazarla, los compradores compiten por una cantidad cada vez menor de chips.

Tu próximo PC no llevará DDR2, pero probablemente tengas dispositivos que sí

El impacto no aparecerá principalmente en ordenadores domésticos. Las placas base y procesadores actuales utilizan DDR4 o DDR5, y un módulo DDR2 antiguo no puede instalarse en sus ranuras.

La memoria sigue presente, sin embargo, en numerosos sistemas integrados que permanecen en funcionamiento durante muchos años. Tal como detalla Winbond en su catálogo actual, sus componentes DDR2 continúan destinados a equipos de vigilancia, infraestructura de redes, sistemas industriales, ordenadores especializados y productos electrónicos de consumo. La empresa todavía incluye chips DDR2 de 512 Mb y 1 Gb fabricados mediante su proceso de 25 nanómetros.

En estos mercados, actualizar la memoria no consiste simplemente en sustituir un módulo por otro más nuevo. Cambiar de DDR2 a DDR3 o DDR4 puede exigir rediseñar la placa, modificar el controlador, adaptar el software y volver a certificar todo el dispositivo.

Ese proceso puede resultar especialmente caro en controladores industriales, equipos médicos, vehículos, sistemas de telecomunicaciones y maquinaria diseñada para mantenerse operativa durante décadas. Para muchos fabricantes, pagar más por DDR2 continúa siendo menos costoso que reconstruir el producto desde cero.

El aumento no llegará necesariamente igual a las tiendas

Las cifras de TrendForce corresponden a precios de contrato de chips, es decir, a los acuerdos negociados entre fabricantes de memoria y grandes compradores. No significan que todos los módulos DDR2 usados vayan a aumentar exactamente un 60% en las tiendas o en el mercado de segunda mano.

El golpe se sentirá sobre todo en empresas que necesitan componentes nuevos, trazables y certificados para mantener productos antiguos en fabricación. Los aumentos pueden terminar trasladándose al precio final de ciertos equipos, a sus piezas de repuesto o a los contratos de mantenimiento.

Lo llamativo es hasta dónde ha llegado la presión, según indica Toms Hardware. La inteligencia artificial no utiliza DDR2 para entrenar modelos ni para alimentar sus aceleradores más potentes. Aun así, la cantidad de fábricas y obleas desviadas hacia productos para IA ha alterado todo el mercado de DRAM.

La crisis comenzó en el extremo más avanzado de la industria, pero siguió descendiendo hasta alcanzar una memoria nacida cuando los centros de datos modernos apenas empezaban a tomar forma. La DDR2 no ha vuelto porque sea rápida o eficiente. Ha vuelto a ser codiciada porque, en un mercado cada vez más ajustado, incluso la tecnología que todos daban por superada puede convertirse en la única disponible.

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