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Tecnología

España endureció las normas tras varios incendios, pero los cables abandonados siguen ahí

La investigación sobre el incendio de Los Gallardos ha puesto el foco sobre un tendido eléctrico abandonado cuya titularidad y estado siguen bajo análisis. Más allá del origen concreto del fuego, el caso reabre un problema mucho más amplio: la existencia de infraestructuras privadas antiguas que pueden quedar fuera del mantenimiento habitual.
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El devastador incendio de Los Gallardos, en Almería, ha vuelto a situar en primer plano una pregunta que va mucho más allá de la tragedia concreta: ¿qué ocurre con los miles de tendidos eléctricos antiguos, privados o abandonados que siguen repartidos por el territorio español?

La Guardia Civil investiga si la caída de un cable eléctrico pudo desencadenar el incendio, aunque las causas continúan bajo investigación judicial. Tanto Endesa como Red Eléctrica señalaron desde el primer momento que el tendido no pertenecía a sus redes y que, según los registros disponibles, se trataba de una antigua acometida privada fuera de servicio desde 2009.

Precisamente ese detalle ha abierto un debate más amplio: incluso si finalmente se demuestra que ese cable no originó el fuego, ¿quién controla este tipo de infraestructuras cuando dejan de utilizarse?

España endureció las normas tras varios incendios, pero los cables abandonados siguen ahí
© Magnific

Un cable abandonado puede convertirse en un problema

Según la información conocida hasta ahora, el tendido investigado suministraba electricidad a un antiguo restaurante ya cerrado y, sobre el papel, no debía transportar corriente eléctrica. Si realmente estaba desconectado, los peritos recuerdan que no podría producir el tipo de arco eléctrico que inicialmente se planteó como posible origen del incendio.

Sin embargo, la investigación también intenta aclarar si esa instalación permanecía completamente fuera de servicio o si existía algún uso no documentado.

La respuesta será importante para determinar las responsabilidades del caso concreto, pero también porque pone de relieve un problema poco visible: existen numerosas acometidas privadas, líneas agrícolas y antiguos suministros que permanecen instalados durante años, incluso cuando las construcciones que abastecían ya no tienen actividad.

Los tendidos eléctricos son una causa poco frecuente, pero muy peligrosa

Los incendios originados por infraestructuras eléctricas no representan la mayoría de las igniciones forestales. Sin embargo, distintos estudios internacionales muestran que pueden dar lugar a algunos de los incendios más destructivos.

California es el ejemplo más conocido. Allí, compañías eléctricas como Pacific Gas & Electric fueron declaradas responsables de varios de los mayores incendios de las últimas décadas, lo que llevó al endurecimiento de las inspecciones, al soterramiento de algunas líneas y a cortes preventivos del suministro durante episodios de riesgo extremo.

En España también existen obligaciones legales para el mantenimiento de las líneas eléctricas. Después del incendio de Guadalajara de 2005, se reforzaron las exigencias sobre limpieza de vegetación, inspecciones periódicas y mantenimiento de las franjas de seguridad alrededor de los tendidos.

El problema aparece cuando la infraestructura ya no forma parte de las redes principales o pertenece a instalaciones privadas antiguas cuya conservación resulta más difícil de supervisar.

El cambio climático multiplica el riesgo

Los investigadores insisten en que ningún cable, por sí solo, explica una tragedia de esta magnitud.

El incendio de Los Gallardos se desarrolló en condiciones extremas de temperatura, viento y baja humedad. Una vez iniciado, el fuego avanzó con enorme rapidez sobre un terreno muy seco y complicado, superando la capacidad inicial de respuesta y obligando a miles de personas a abandonar la zona.

Este tipo de incendios de alta intensidad son cada vez más frecuentes en el sur de Europa. Las olas de calor prolongadas, la acumulación de combustible vegetal y los fenómenos meteorológicos extremos aumentan la probabilidad de que una ignición relativamente pequeña termine convirtiéndose en una emergencia de grandes dimensiones.

La prevención empieza mucho antes del primer incendio

La investigación judicial determinará finalmente si el tendido eléctrico tuvo alguna responsabilidad en el origen del fuego de Los Gallardos.

Pero, independientemente del resultado, el caso ha puesto sobre la mesa una cuestión estructural: la necesidad de localizar, inspeccionar y, cuando corresponda, retirar infraestructuras eléctricas antiguas que ya no cumplen ninguna función.

La prevención forestal no depende únicamente de disponer de más medios de extinción cuando aparecen las llamas. También exige identificar los puntos vulnerables antes del verano, mantener los tendidos en buen estado y eliminar aquellas instalaciones abandonadas que puedan convertirse, algún día, en el primer eslabón de una tragedia.

 

 

Fuente: Xataka.

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