El terreno de 12 hectáreas en el fraccionamiento San Lucas, en Coatepec, Veracruz, estaba destinado a convertirse en un conjunto habitacional. Como lo exige la ley mexicana, antes de iniciar las obras, los propietarios solicitaron el cambio de uso de suelo, lo que desencadenó un salvamento arqueológico del INAH. Lo que los arqueólogos encontraron a finales de 2025 y principios de 2026 no tiene comparación con ningún otro sitio conocido en la región: una plataforma ceremonial de hace 1.400 años con una tipología arquitectónica sin precedentes en la Costa del Golfo de México, y una escultura monolítica que plantea preguntas sobre los contactos culturales entre el centro de Veracruz y el mundo maya.
«Es un hallazgo único, no se tienen antecedentes», declaró el arqueólogo Lino Espinoza García, del INAH y coordinador del proyecto en Campo Viejo. Su colega Alberto Vázquez fue igualmente directo: «No tenemos registro hasta el momento de una correlación con otros lugares». La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el descubrimiento de «muy relevante» y anunció recursos para su investigación y restauración.
Una plataforma de 30 metros con piedras circulares que nadie había visto

La estructura tiene 30 metros de largo por 12 de ancho y fue construida con lajas y piedra caliza careada de color blanco con textura yesosa, un acabado que los especialistas del INAH señalan como inusual para la región. Lo que más sorprende a los investigadores son los flancos de la plataforma, decorados con piedras de forma circular intercaladas con figuras de tendencia cuadrangular. Esa combinación no aparece en ningún otro sitio arqueológico conocido de la vertiente del Golfo de México.
El periodo Clásico Temprano en que fue construida la estructura, entre los años 200 y 600 de nuestra era, corresponde a la época de mayor esplendor de El Tajín, el gran centro ceremonial veracruzano Patrimonio de la Humanidad, ubicado a unos 200 kilómetros al norte. Sin embargo, la tipología de Campo Viejo no guarda relación con la arquitectura conocida de esa tradición, lo que abre la posibilidad de que el sitio represente una expresión cultural autónoma o de contacto con tradiciones externas.
El monolito mayoide: dos élites, una sequía y un dios que da agua

Asociada a la plataforma, el equipo recuperó una escultura monolítica de 1,88 metros de altura y hasta 1,47 metros de ancho, con un grosor de entre 22 y 25 centímetros. Sus grabados representan una escena político-religiosa: dos personajes de élite sentados, vestidos con atavíos elaborados, que sostienen un cuenco en el que reciben un fluido proveniente de una entidad divina ubicada en un plano superior.
Lo que convierte la escena en un enigma es que uno de los dos personajes presenta rasgos iconográficos «mayoides», es decir, característicos de la tradición visual maya aunque sin pertenecer directamente a ella. Según informa el INAH en su comunicado oficial, la hipótesis inicial apunta a que la escena podría representar una respuesta ritual ante una época de sequía severa: los personajes de élite, uno de ellos con influencia cultural maya, participarían en una ceremonia de petición de lluvia. Si se confirma, el hallazgo aportaría evidencia directa de contacto o movilidad entre la región central de Veracruz y el área maya durante los primeros siglos de la era común.
585 sitios detectados, ninguno excavado del todo
El descubrimiento en Campo Viejo no es un caso aislado. El INAH tiene registrados 585 sitios prehispánicos en el área cultural de El Tajín mediante tecnología LiDAR, termografía, fotogrametría y satélite, incluyendo equipos adaptados de los que Pemex usaba para localizar mantos petrolíferos. Ninguno de esos 585 sitios ha sido excavado en su totalidad.
Entre ellos destaca Tuzapan, con alrededor de 400 edificaciones cuya verdadera magnitud se desconocía antes de los escaneos láser, y Oriente Mediodía, con más de 40 estructuras de arquitectura monumental. El propio El Tajín, pese a ser Patrimonio de la Humanidad desde 1992, todavía oculta bajo la vegetación tres canchas de juego de pelota, dos edificaciones y un área habitacional detectados en 2012 y 2013 pero aún sin excavar.
Las excavaciones en Campo Viejo deberán concluir en agosto de 2026, y el análisis de laboratorio de los materiales recuperados se extenderá hasta febrero de 2027, tal como recoge el comunicado oficial del INAH. La selva veracruzana, por ahora, sigue guardando sus secretos.