Casi todo el mundo sabe ahora (en teoría) cómo resolver el creciente problema de las enfermedades resistentes a los antibióticos: los médicos deben ser más criteriosos para prescribir antibióticos; los pacientes solo deben tomar antibióticos cuando se los indique el médico; y las agrícolas deben dejar de hacer uso y abuso de los antibióticos en animales.
Son consejos que suenan engañosamente simples, pero podrían estar albergando un factor inesperadamente importante que impulsa el aumento global de las bacterias resistentes. Es lo que afirma un nuevo estudio integral publicado en The Lancet Planetary Health, que analizó más de 480.000 genomas de Salmonella recogidos en 139 países entre 1940 y 2023.
Los investigadores de la Academia China de Ciencias de Beijing, y de Cambridge y Oxford en el Reino Unido, junto con socios internacionales, afirman que las décadas de temperaturas crecientes de efecto invernadero han formado algo así como una incubadora que aumenta la resistencia antimicrobiana de la Salmonella y, probablemente, de otras bacterias.
Las últimas ocho décadas de aumento de las temperaturas en el clima terrestre se vincularon fuertemente con el 10% de aumento en la cantidad de cepas de Salmonella que se hallaron con genes de resistencia antimicrobiana en el mundo, según indica el estudio. La relación se registró en 82 de los 100 países en que se centraron los investigadores para examinar efectos locales en profundidad.
Pero el problema parece estar agravándose. Los resultados del trabajo implican que el calentamiento que causa el cambio climático sería responsable de aproximadamente una cuarta parte del aumento del 38% de genes de Salmonella resistentes a antibióticos que se observaron desde 2010, en comparación con los años transcurridos entre 1940 y 2010. Se observó que la tendencia era más pronunciada en regiones más cálidas del mundo como América Latina, el Caribe y partes de Asia y el Pacífico, que tendían a “exceder el promedio global”.
Las bacterias
Los investigadores contrastaron el aumento medido en genes de Salmonella resistentes a antibióticos con “situaciones contrafácticas” que en parte se basaron en “pronunciadas disparidades regionales” que documentaron en las partes más cálidas del mundo.
Señalaron que los cambios en las precipitaciones tenían un impacto no lineal en la evolución de las superbacterias de Salmonella, con “elevados niveles de resistencia a antibióticos en ambos extremos del espectro de precipitaciones”.
En un extremo, indicaron “los eventos de inundaciones sin precedentes mostraron acelerar la propagación de la resistencia a antibióticos en los ecosistemas acuáticos”, lo mismo que las “inundaciones urbanas” por medio de una “infraestructura comprometida de aguas servidas”. Pero al mismo tiempo hallaron que “los bajos niveles de agua causados por sequías pueden concentrar residuos antibióticos y bacterias resistentes en la provisión de agua comprometida, amplificando potencialmente los eventos de transmisión de resistencia”.
Como resultado, en el 82% de las naciones que exhibían genes de Salmonella resistentes a los antibióticos, el vínculo más claro y definido entre el aumento de gérmenes resistentes y el impacto local del cambio climático se documentó tanto en regiones áridas y cálidas como en regiones húmedas y cálidas del mundo, como el Medio Oriente, el norte de África, el sudeste de Asia y el África subsahariana.
Los autores del trabajo recurrieron a una forma de análisis de regresión conocida como modelo Tobit para poder analizar en detalle el enorme conjunto de datos de 488.232 genomas de cepas de Salmonella obtenidos del Centro Nacional de Información de Biotecnología de EE.UU. (NCBI).
El método se ha utilizado mayormente en casos como este, en que los datos censados y otros inconvenientes introducen una cantidad de valores cero que resultan matemáticamente riesgosos porque pueden afectar los promedios estadísticos.
Una de las observaciones preocupantes que halló el equipo en las muchas iteraciones de sus modelos Tobit y de regresión fue la relación “significativamente” positiva entre el uso de insecticidas y el aumento de las bacterias resistentes de Salmonella. La teoría del equipo es que el abuso de estos químicos tenía un efecto similar al del abuso de los antibióticos, creando una “presión selectiva que promueve la supervivencia y proliferación de bacterias resistentes a los antimicrobianos, similar a lo que ocurre en la terapéutica”.
La característica
Hubo un hallazgo clave que reforzó las sospechas del equipo sobre el cambio climático y su rol en la creación de genes de Salmonella resistentes a los antibióticos. La proliferación de genes resistentes en Salmonella aumentó junto al ritmo de incremento de las temperaturas entre 2010 y 2023.
“Esta marcada trayectoria ascendente se observó en la mayoría de las regiones geográficas al compararla con los niveles de la línea de base anterior a 2010, indicando que el aumento general en la adquisición de resistencia en las cepas de Salmonella es mundial”, señalaron.
Los investigadores esperan que su trabajo (que incluyó extrapolaciones predeciblemente negativas hasta el año 2100) motive a los gobiernos a integrar mejor sus objetivos de disminución de emisiones de carbono con “una administración antimicrobiana mejorada”, y el programa de monitoreo One Health de Naciones Unidas.
“Colectivamente los resultados destacan la importancia de mitigar el cambio climático como intervención estratégica para disminuir la propagación de genes resistentes a antibióticos y en última instancia, combatir el desafío global de la resistencia a los antibióticos”, afirma el equipo.