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Ciencia

Los científicos abrieron una momia europea de hace casi 300 años y encontraron algo muy extraño en su abdomen introducido por el ano. Todo apunta a un método de embalsamamiento tan insólito como eficaz

Un nuevo análisis forense ha revelado que una momia europea del siglo XVIII fue preservada mediante una técnica de embalsamamiento extremadamente inusual. Lo más desconcertante no fue el material hallado en su interior, sino la vía por la que habría sido introducido.
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Al hablar de momias lo más probable es que pensemos en el antiguo Egipto. Pero muchas culturas diferentes embalsamaban a sus muertos, y los científicos acaban de encontrar un caso particular e inesperado.

Según lo detalla un trabajo publicado hoy en Frontiers in Medicine, analizaron una momia bien preservada del siglo 18, de una pequeña aldea austríaca. La momia representa el primer ejemplo documentado de un método de embalsamamiento desconocido hasta hoy, y francamente extraño, que esencialmente consistía en introducir a presión diferentes cosas por el año de la persona. Lo más sorprendente es que parece haber funcionado, ya que siglos después la ciencia puede estudiar el misterioso proceso de momificación.

“La momia, inusualmente bien preservada, es el cadáver de un vicario de una parroquia local que estaba en la cripta de la iglesia de St Thomas am Blasenstein, Franz Xaver Sidler von Rosenegg, que murió en 1746”, declaró Andreas Nerlich, patólogo de la Universidad Ludwig Maximilians, y autor principal del trabajo. “Nuestra investigación descubrió que el excelente estado de preservación se debía a un inusual tipo de embalsamamiento logrado al introducir por el canal rectal y hasta el abdomen, astillas de madera, ramas pequeñas y tejido, añadiendo cloruro de zinc para el desecamiento interno”.

¿Cómo lo descubrieron?

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©Andreas Nerlich.

Aunque la cabeza y las extremidades inferiores no estaban en buenas condiciones, la parte superior del cuerpo del vicario estaba totalmente intacta. Para estudiar la momia e identificar al individuo los investigadores utilizaron la datación con radiocarbono (técnica probada y certera para datar material orgánico), escaneos de TC (un tipo de imagen de rayos X) y una autopsia. En el abdomen y la cavidad pélvica identificaron tejidos de lino, lienzo y cáñamo, además de una cuenta, trozos de ramas y astillas de madera de abeto.

“Claramente, las astillas de madera, las ramitas y el tejido seco absorbieron gran parte de los fluidos de la cavidad abdominal”, explicó Nerlich. Según la declaración, se trata de materiales que abundan en esa región de Austria. Además encontraron rastros de cloruro de zinc en la momia, que también deseca los materiales.

A diferencia del muy estudiado proceso de momificación del antiguo Egipto, en que los sacerdotes abrían al individuo para eliminar y tratar determinados órganos, la técnica de insertar materiales en el cuerpo a través del recto es un método de embalsamamiento que no se había documentado antes. “Este tipo de preservación tal vez fuera más común pero no reconocido, en casos en los que los procesos de deterioro post-mortem pueden haber dañado la pared del cuerpo, por lo que la manipulación no se habría realizado del mismo modo”, añadió Nerlich.

Los investigadores revelaron que Sidler von Rosenegg probablemente murió a la edad de 35 a 45 años, en algún momento entre 1734 y 1780, que se corresponde con lo que conocen los historiadores sobre la vida de este vicario. Los resultados de sus análisis también indican que, además de la escasez de alimentos probablemente a causa de la guerra de la sucesión austríaca, Sidler von Rosenegg vivió una vida bastante buena. Su esqueleto no arroja evidencia de estrés significativo, y su dieta parece haber sido equilibrada, con granos, productos animales y quizá, pescado. Sin embargo, inhalaba humo desde hacía mucho tiempo y sugieren que en sus últimos días sufrió de tuberculosis de pulmón. 

En última instancia, lo que muestra este trabajo es que hay mucho por aprender respecto de cómo trataban a sus muertos las culturas del pasado, incluso las más recientes, como la de Austria en el siglo 18.

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