Las infusiones y suplementos naturales son aliados habituales para aliviar molestias y mejorar la salud de forma «natural». Sin embargo, no todo lo natural es inocuo. Según advierte el cardiólogo Aurelio Rojas, algunas de estas bebidas pueden interferir con tratamientos farmacológicos y generar efectos adversos inesperados. Si tomás medicación, este artículo te ayudará a identificar qué infusiones y suplementos deberías evitar o consumir con extrema precaución.

Precauciones con las infusiones más populares
Las infusiones se han utilizado durante siglos por sus propiedades medicinales, desde mejorar la digestión hasta aliviar el insomnio. Pero, según el doctor Rojas, combinarlas con medicación sin control médico puede ser riesgoso. Un ejemplo es la cúrcuma, reconocida por su efecto antiinflamatorio, pero capaz de potenciar la acción de medicamentos para la diabetes, provocando hipoglucemias peligrosas. También puede interferir con anticoagulantes como la warfarina, aumentando el riesgo de sangrados.
Otra advertencia apunta a la pimienta negra, que afecta la absorción de antibióticos, antihipertensivos y analgésicos comunes. En personas con problemas digestivos, su consumo puede ser aún más perjudicial. Lo mismo sucede con el jengibre, útil para las náuseas pero riesgoso si se toman anticoagulantes como aspirina o acenocumarol, ya que podría aumentar la probabilidad de hemorragias.

Suplementos herbales y sus efectos ocultos
No solo las infusiones requieren atención: los suplementos a base de hierbas también pueden alterar tratamientos farmacológicos importantes, especialmente en personas con enfermedades cardíacas.
La coenzima Q-10 puede reducir la eficacia de medicamentos anticoagulantes y disminuir la presión arterial en exceso. El danshen, por su parte, potencia el efecto de fármacos como digoxina y anticoagulantes, pudiendo generar arritmias o bajones de presión.
La onagra, el ajo y el ginkgo biloba comparten un efecto secundario crítico: incrementan el riesgo de sangrados al combinarse con anticoagulantes. El ginseng disminuye la eficacia de la warfarina, mientras que el espino blanco interfiere con betabloqueantes, bloqueadores de calcio y medicamentos como la nitroglicerina.
Otras hierbas como el regaliz, la serenoa y la hierba de San Juan también presentan interacciones serias. Esta última, en particular, afecta una larga lista de medicamentos, desde estatinas hasta inmunosupresores, lo que la convierte en una de las más conflictivas si se consume sin indicación médica.
Las infusiones y suplementos naturales no son siempre inofensivos, sobre todo cuando se toman junto a medicación. Antes de incorporar cualquier planta, bebida o cápsula a tu rutina, lo más sensato es hablarlo con un profesional de la salud. Una simple infusión podría alterar el efecto de tu tratamiento y poner en riesgo tu bienestar.
Fuente: Infobae.