Las autoridades del gobierno de Islandia se reunieron a mediados de octubre para un ejercicio de evaluación de suma importancia para la seguridad nacional de ese país nórdico. Su objetivo no era el de ingeniar una respuesta ante un hipotético ciberataque contra la infraestructura de Islandia, ni suponer la posible penetración en aguas territoriales de algún submarino ruso.
Se reunieron el 15 de octubre en un evento organizado por el Ministerio de Medioambiente, Energía y Clima de la nación, con el fin de prepararse ante el cada vez más probable colapso de la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico (Atlantic Meridional Overturning Circulation, AMOC en inglés) debido al aumento de las temperaturas globales. Es una circulación que arrastra el agua fría, salada y rica en nutrientes desde las profundidades del Atlántico en cercanía ´de los trópicos mientras el agua más cálida de la superficie circula hacia el norte, donde el agua más fría y salada se vuelca hacia el sur guiada por la convección térmica y las diferencias en la salinidad del océano.
Para poner algo de contexto en lo que significaría una grave reducción de la AMOC, algunos modelos climáticos predicen que la pérdida del calor que va al norte podría hacer que en Escandinavia los inviernos tuvieran temperaturas extremas de -50°C. La disrupción causa descensos promedio cada mes en las temperaturas invernales del norte de Europa, pero si la AMOC colapsa, las regiones más cercanas al ecuador se asarían y se debilitarían las temporadas de monsones en el oeste de África e India, aumentando el espectro de las sequías en las latitudes más bajas.
“Identificar riesgos y preparar a la sociedad para sobrellevarlos es uno de los roles importantes del gobierno, como sucede con las erupciones volcánicas y las epidemias, y lo mismo debe aplicarse a los riesgos climáticos”, dijo el Ministro de Medioambiente, Energía y Clima Jóhann Páll Jóhannsson en declaraciones.
“Al repasar las posibles situaciones, mapear las vulnerabilidades y practicar respuestas, podemos ver mejor dónde estamos y qué hay que hacer para fortalecer lo más urgente”, continuó Jóhannsson.
Hay que pensar en la Edad de Hielo
Hasta ahora, según los investigadores del clima Jim Hall y Brenden Jongman de la Universidad de Oxford, sólo dos de los 91 países que han brindado planes nacionales de adaptación a la convención del clima de la ONU mencionaron la AMOC en sus consideraciones.
“El plan de Brasil incluye una advertencia sobre el colapso de la AMOC que enviaría el cinturón de lluvias del Atlántico hacia el sur, causando estragos en las selvas del Amazonas”, dijeron la semana pasada Hall y Jongman en una nota para The Conversation.
“Irlanda, que depende de la AMOC para el sostenimiento de su clima benigno, menciona que ¿podría ser insuficiente depender solamente de la adaptación’ y concluye que no hay plan nacional que pueda prepararnos (a pesar de sus ejercicios de seguridad nacional Islandia todavía no presentó su plan de adaptación a la ONU).
Hall y Jongman reconocieron que los cambios radicales en estas corrientes del Atlántico no son algo nuevo. Según un estudio de 2004 hubo una disrupción anterior que casi frenó por completo el inicio de la AMOC hace 17.500 años aproximadamente, y en el Dryas Reciente hubo otra disrupción breve hace unos 12.700 años.
Dicho esto, un nuevo colapso no es algo que la humanidad deba tomar a la ligera, en particular en los países en desarrollo cercanos al ecuador donde el cambio climático ya empeora la inseguridad alimentaria y pone en riesgo el acceso al agua para consumo. Hall y Jongman escribieron en su nuevo análisis de riesgo para Nature Sustainability que “los desastres relacionados con el clima por sí solos ya impulsan a la pobreza a unos 26 millones de personas cada año.

Qué significaría
Aunque el colapso de la AMOC representaría algo diferente en Islandia, los planificadores también consideran problemas como la seguridad alimentaria y el riesgo para la infraestructura y el transporte internacional según un informe de Reuters sobre anteriores ejercicios de evaluación de situación.
“Esta es la primera vez que un fenómeno específicamente relacionado con el clima se presentó formalmente ante el Consejo de Seguridad Nacional como potencial riesgo existencial”, le dijo Jóhannsson a Reuters por email en 2025. “Es un riesgo directo para nuestra resiliencia y seguridad nacional”.
Este ejercicio de octubre fue, según dicen, el cuarto en una serie que se produce en colaboración con la Unidad de Acción Climática del University College London y el Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter.