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Ciencia

La Corriente del Golfo se está acelerando. Eso no significa que la AMOC esté fuera de peligro

Tres décadas de observaciones satelitales muestran que la Corriente del Golfo se intensificó con rapidez entre 2014 y 2023. El hallazgo puede parecer contradictorio con las previsiones de debilitamiento de la AMOC, pero ambos sistemas no responden exactamente a los mismos mecanismos
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Durante años hemos escuchado advertencias sobre un posible debilitamiento de la gran circulación del Atlántico. Por eso, descubrir ahora que la Corriente del Golfo se ha fortalecido puede parecer una contradicción.

No lo es.

Un nuevo estudio liderado por investigadores de la NOAA y la Universidad de Miami ha analizado 31 años de observaciones satelitales, entre 1993 y 2023, y ha encontrado que la Corriente del Golfo experimentó un periodo de debilitamiento entre 2005 y 2014 seguido de una rápida intensificación durante la década siguiente.

La clave está en entender que la Corriente del Golfo y la AMOC están relacionadas, pero no son la misma cosa.

La Corriente del Golfo se hizo más rápida y estable

Los satélites detectaron que, a partir aproximadamente de 2014, la Corriente del Golfo situada mar adentro después de separarse de la costa estadounidense comenzó a desplazarse hacia el norte, a moverse con menos meandros y a transportar agua con mayor intensidad.

Los investigadores relacionan ese cambio principalmente con una intensificación del giro subtropical del Atlántico Norte, un enorme sistema de corrientes impulsado en buena parte por los patrones de viento.

Entre 1993 y 2011 la corriente había mostrado una tendencia a desplazarse hacia el sur y hacerse más inestable. Después de 2014 ocurrió prácticamente lo contrario.

Pero incluso dentro de la propia Corriente del Golfo el comportamiento no es uniforme. La parte que atraviesa el estrecho de Florida se ha mantenido mucho más estable, mientras que el tramo de océano abierto es el que muestra esta aceleración reciente.

Eso no significa que la AMOC también se esté fortaleciendo

La Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico, o AMOC, es un sistema muchísimo mayor.

Transporta aguas cálidas hacia el norte cerca de la superficie y devuelve aguas más frías y densas hacia el sur en las profundidades. La Corriente del Golfo forma parte de esa circulación, pero también está fuertemente influida por los vientos y por el giro subtropical.

Por eso, una aceleración de una sección concreta no permite determinar automáticamente lo que está ocurriendo con toda la AMOC.

La propia NOAA advierte expresamente que los nuevos resultados no deben interpretarse como evidencia de un fortalecimiento de la circulación atlántica completa.

El riesgo de debilitamiento sigue sobre la mesa

Los modelos climáticos continúan proyectando que la AMOC muy probablemente se debilitará durante el siglo XXI a medida que aumenten las temperaturas.

El calentamiento del Atlántico Norte y la entrada adicional de agua dulce pueden reducir la densidad de las aguas superficiales, dificultando su hundimiento y debilitando una de las piezas fundamentales que mantienen la circulación.

Eso no significa que un colapso abrupto sea inminente. El IPCC considera que existe una confianza media en que no se producirá un colapso abrupto antes de 2100, aunque sigue habiendo incertidumbre sobre cuánto y a qué velocidad puede debilitarse.

Una pieza más de un sistema extremadamente complejo

Una Corriente del Golfo más intensa sí puede tener consecuencias regionales. Transportar más agua cálida hacia latitudes altas puede modificar la temperatura del océano, la liberación de calor hacia la atmósfera, el nivel del mar en la costa estadounidense e incluso determinados patrones meteorológicos del Atlántico Norte.

Pero el nuevo estudio no demuestra que las preocupaciones sobre la AMOC fueran exageradas.

Lo que demuestra es algo más complejo: una parte del sistema puede acelerarse mientras otras evolucionan de manera diferente.

La circulación atlántica no funciona como una única cinta transportadora cuya velocidad aumenta o disminuye al mismo tiempo en todos sus puntos. Y esa es precisamente la razón por la que entender su futuro continúa siendo uno de los grandes desafíos de la climatología.

 

 

Fuente: Meteored.

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